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«Full Frontal» Samantha Bee: «Si la corrección política está acabando con la comedia racista, puedo vivir con ello»

TNT España emite por primera vez en nuestro país el programa «Full Frontal», presentado por la humorista canadiense

Samantha Bee durante la 70 edición de los Premios Emmy
Samantha Bee durante la 70 edición de los Premios Emmy - AFP
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La canadiense Samantha Bee es, a sus 48 años, una de las dos únicas mujeres que presenta actualmente un «late night» en Estados Unidos. Desde su estreno en febrero de 2016, la humorista disecciona satíricamente las noticias durante 20 minutos a la semana en «Full Frontal», del canal de pago TBS. Sus nuevas entregas, pertenecientes a la tercera temporada, empiezan a emitirse en TNT España desde la madrugada de este jueves 20 de septiembre.

Puede que su nombre no sea célebre en España, pero sí en la televisión estadounidense tras doce años en «The Daily Show», capitaneado entonces por Jon Stewart. «Fue un fantástico campo de entrenamiento», rememora Bee en conversación telefónica con ABC. En 2017, la revista «Time» la incluyó en la lista de las 100 personalidades más influyentes del mundo.

Mientras en España el género del «late night» es casi inexistente (a excepción de la doble apuesta del canal de pago #0 con Buenafuente y Broncano), en EE.UU. continúa en la cresta de la ola con nombres como Seth Meyers, Stephen Colbert, Jimmy Fallon y Jimmy Kimmel, y la llegada de plataformas como Netflix y Hulu, emitiéndose en esta última el otro «late night» presentado por una mujer, Sarah Silverman («I Love You, America»). «Hay un patrón en cómo hacer las cosas, por lo que nosotros lo rompemos y añadimos cosas que estos programas no siempre hacen», se enorgullece. Este 2018 el formato ha conseguido su segunda nominación al Premio Emmy como mejor programa de variedades y entrevistas.

Otro de los elementos diferenciales de «Full Frontal» es dado por el género de su presentadora: «Soy una mujer, por lo que el material viene desde otra perspectiva. Surgen historias que son importantes para mí y que podrían pasar desapercibidas por un presentador varón». Ella es consciente de que las noticias a veces le afectan «de manera diferente» pues su experiencia madurando también lo fue. Es algo que comprobó durante la cobertura del Movimiento «#MeToo» tras las acusaciones de acoso y abuso sexual al productor de cine Harvey Weinstein. «Tengo muchas mujeres en mi equipo, por supuesto, por lo que nos afectó profundamente», rememora.

Emitido una vez por semana durante apenas 20 minutos, uno de los grandes desafíos de «Full Frontal» es la selección de las noticias sobre las que van a satirizar. «Hay muchísimo de lo que hablar, pero no mucho tiempo», se resigna. Aunque «es un reto que todos los programas de este tipo afrontan», su equipo tiene «un poco más de libertad» para sentarse y pensar. «A veces dejamos pasar las noticias diarias y cubrimos una historia más profunda que está en curso». El formato, que cuenta con el «plus» de rodar algunos fragmentos fuera del estudio, se desplazó esta primavera a un Puerto Rico aún convaleciente por el huracán María.

La catásfrote de Puerto Rico, el movimiento «#MeToo», las armas o, cómo no, Donald Trump han sido objeto de sátira y denuncia en «Full Frontal». Bee asegura sentirse «muy feliz» de que le dieran esta oportunidad pues tienen «la libertad de explorar asuntos con total autoridad». Es consciente de que emitirse en la televisión de pago les ofrece «una dosis extra de libertad». «¡Hacemos mucho material controvertido!», reconoce. El pasado mes de mayo, la humorista llamó «puta irresponsable» a Ivanka Trump por su inactividad en la política migratoria de su padre. Bee se disculpó en la siguiente entrega al considerar que se había pasado de la raya.

«No diré que estoy agradecida de que Trump ganara las elecciones –ojalá no lo hubiera hecho– pero en este momento necesitamos voces fuertes y claras que hablen», defiende, segura de que se trata de una «época muy buena y necesaria para más comedia». ¿Hay corrección política entonces? Para la canadiense, toda compostura es bienvenida si ello supone un progreso: ser más inclusivo en cómo se bromea, y atraer más voces y experiencias culturales «a la mesa».

«Si quieres ser un dinosaurio, aferrarte a una antigua actitud sobre las personas y a una opinión racista, ¡tienes toda la libertad para contar tu chiste! Pero el mundo ha pasado página y te lo hará saber», argumenta. «Siempre la persona que cuenta el chiste es aquella que se queja de la manera más ruidosa de cómo la corrección política está matando [a la comedia]», detalla. «Bueno, si la corrección política está acabando con la comedia racista, puedo vivir con ello».