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MasterChef Broncas, lágrimas, desastres y traiciones en «MasterChef», que se cobra una nueva expulsión

Carlos rompe a llorar tras ser duramente criticado por los jueces del «talent show» culinario al no completar su «croquembouche», aunque Sara termina como segunda expulsada del «reality»

Carlos llora este martes en «MasterChef» - RTVE
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Pocos «talent shows» hay tan exigentes en España como «MasterChef». El programa culinario que presentan Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez en La 1 de RTVE celebró este martes su segunda gala de la séptima edición, que sirvió para observar la evolución de los aspirantes tras la pasada semana, en la que Jeancha, del equipo de Samantha, se convirtió en el primer expulsado del «reality».

En la primera prueba de la velada, los concursantes debían llevar a cabo una «croquembouche». O lo que es lo mismo, una tarta en forma de pirámide compuesta de profiteroles que los concursantes debían elaborar previamente. Para ello, «MasterChef» invitó al reconocido chef Paco Torreblanca, experto en repostería y que asesoraría a los concursantes durante la prueba.

Pero de entre todas los postres en los que trabajaron los aspirantes, hubo algunos que no estuvieron «al nivel», como reconocieron los propios jueces. Uno de ellos fue el de Carlos, del equipo de Samantha, cuya elaboración fue muy criticada por los tres miembros del jurado del concurso culinario.

Las lágrimas de Carlos en Masterchef

«Tenemos aquí una tortita», manifestó Samantha según vio la «croquembouche» de su pupilo, que en nada se parecía a la pirámide en cuestión. «¿Sabes leer? Tenías la receta, como todos. No acabo de entenderlo. Si como gestor de grupos no vales, que ya lo vimos la semana pasada, y no haces la “croquembouche” siguiendo un protocolo... yo no monto un negocio contigo, Carlos», evaluó Pepe Rodríguez.

A sus críticas se sumó Samantha. «No me gusta nada la gente que no se esfuerza. La actitud es desastrosa. No me puedo creer que no hayas luchado por intentar conseguir algo mejor que esto», remarcó. En la misma línea se expresó Jordi Cruz. «Esto se me hace inexplicable. Te considerabas un líder, pero como no te pongas las pilas serás de los primeros en irte».

Ante el veredicto del jurado, Carlos rompió a llorar. «Iba convencido. En mi mente iba tan sobrado con la receta y con todo, que...», manifestó entre lágrimas. «Eres muy orgulloso, pero espero que todo esto sirva para que reacciones», agregó Cruz.

No les salió mucho mejor la prueba a Laly, Aleix y Alicia, aunque en sus casos los jueces no fueron tan inflexibles. Carmen y Osiris, por su parte, completaron las dos mejores «croquembouches» de la noche. El segundo, de hecho, consiguió un «hito histórico» al convertirse en el primer participante del programa en lograr hacer el postre en sus siete ediciones. «¡Soy el primer concursante en la historia de “MasterChef” en hacer una “croquembouche”!», espetó Osiris, incrédulo. Un récord que el dominicano dedicó a su hijo.

Un récord negativo

Pero el de Osiris no fue el único hito histórico que se vivió este martes en «MasterChef». Los participantes se trasladaron a Peñíscola para la prueba de exteriores, en la que tuvieron que cocinar para 150 comensales. Y mientras que el equipo azul, dirigido por el dominicano, trabajó a la perfección, el rojo, con Carmen al frente, no fue capaz de hacer lo propio. Es más, sus integrantes fueron los culpables de que «por primer vez en la historia del programa», un equipo no sacase «ni un solo plato». «No vamos a servir ningún plato del equipo rojo. El nivel de vergüenza que siento es impresionante», expresó Samantha a los comensales, visiblemente consternada.

Ante ellos, Carmen se trató de disculpar. Su equipo, compuesto por Laly, Valentín, Sara, Aleix y Marcos, firmó una marca de lo más negra en la historia del programa. «Lo sentimos muchísimo, ojalá esto no hubiese pasado. Ha sido bochornoso, patético», se disculpó la capitana, antes del veredicto final de la prueba, a cargo de Jordi Cruz. «Por primera vez en la historia no ha servido ningún plato. Yo voy a superar otro récord: el veredicto más continuo de la historia del programa», sentenció, antes de proponer a todos los miembros del equipo para la prueba de eliminación.

Carmen, no obstante, se enfrentó al cocinero. «Creo que hemos estado dando el máximo, pero nunca hemos cocinado para 150 personas. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido», manifestó, visiblemente molesta. «Aquí no se viene modo de estar por casa, sino en modo "MasterChef". Os la habéis pegado y me habéis dejado a la altura del betún. No quiero escucharos. Ha sido un desastre», prosiguió Cruz.

Una traición... y un adiós

Carlos, que había sido el peor en la prueba inicial, fue sin embargo el mejor en la de exteriores. Por ello, el programa le dio la oportunidad de salvar a uno de los aspirantes que se enfrentaban a la prueba de eliminación y poner en la cuerda floja a otro en su lugar. El sevillano lo tuvo claro: salvó a Marcos y puso en el disparadero a Osiris, en la que fue la gran «traición» de la noche. «Aquí se viene a concursar, a ganar, y si para ello tengo que ir cargándome a los mejores concursantes, pues lo haré», espetó.

En la prueba de eliminación, los aspirantes debían preparar unas croquetas con ingredientes de lo más variados. Con el cocinero riojano Francis Paniego y la nadadora Ona Carbonell, ganadora de «MasterChef Celebrity 3», como invitados en la tanda, la tensión entre los aspirantes era total.

Finalmente, hubo dos concursantes cuyas croquetas fueron más flojas: Laly y Sara. Sin embargo, el jurado determinó que las de la primera contaban con algo más de «sabor», por lo que Sara se convirtió en la segunda expulsada de «MasterChef».