ES NOTICIA

«Ningún programa de televisión se escribe solo»

Guionistas de los formatos más variados reivindican su trabajo, invisible pero esencial

Operación Triunfo
Operación Triunfo - TVE
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«Ningún programa se escribe solo». Es casi un grito del gremio de guionistas. En «Operación Triunfo», Ana Boadas tenía la función de «hilvanar todo lo que decía el presentador, los vídeos y las preguntas a los concursantes». Los profesores van por libre y el canal 24 horas no necesita libreto, pero en las galas hay un componente de reality que obliga, después del abrumador trabajo de filtrado, a construir un relato. Eso sí, al ser TVE una cadena pública, el formato es constructivo: «Tienes que dar igual protagonismo a todos, aunque unos sean más televisivos y gusten más que otros», explica Boadas.

«Tienes que dar igual protagonismo a todos, aunque unos sean más televisivos y gusten más que otros»

Ahora que empieza a entenderse la importancia del oficio de guionista en las series, ella y un buen puñado de profesionales reivindicaron ayer en Madrid la necesidad del trabajo invisible en formatos alejados de la ficción. El sindicato ALMA organizó el encuentro, en el que Ana Boadas también dijo que en otra cadena «OT se habría construido de otra manera, con más relaciones sentimentales e imágenes de la casa y menos del su trabajo». En el espacio de Gestmusic, los objetivos estaban claros: «Ser neutrales al máximo, aunque luego había un debate en redes que no podíamos ni queríamos controlar».

Sí vigilaban los vídeos, el tono... «Yo debía tener en cuenta de qué manera preguntaba Roberto Leal, porque si se pasaba de rosca en aspectos sentimentales podían generarse susceptibilidades, que alguien se cerrara en banda. Ellos no sabían lo que pasaba fuera. Roberto fue una figura clave por su empatía con los concursantes. Hemos sido uña y carne. Me convertí un poco en su coach. Estás en un plató durante seis horas con 300 personas de público y 16 concursantes a los que les está cambiando la vida. Si no gestionas esas emociones, no sacas de ellos lo que quieres».

Amalio Rodríguez («El puente», Movistar+) corrobora que «un guionista de reality trabaja con materia prima muy sensible: personas. No es un gag. Un paso puedo hundir a un concursante», asegura.

Guillermo Estrada («El lector de huesos», ETB) añade que también condiciona el público, en su caso de un programa que explica el trabajo de los forenses y reconstruye crímenes reales:«Las víctimas y sus familiares lo van a ver. Por mucho que quieras imprimir tensión, tienes que tenerlos en cuenta».

Joanna Pardos («Radio Gaga», Movistar+). matiza que aunque sea necesario «ordenar el material, con lo que manipulas el discurso de la gente, tienes el compromiso de mostrar con honestidad a la persona, que cuando se mire no se sienta traicionada».

«En “Pesadilla en la cocina” ocurren cosas mucho más graves de las que emitimos. No las ponemos porque sabemos que no las van a creer»

Carlos Bianchi (ex de «El jefe infiltrado» y «Pesadilla en la cocina», ahora en «Dame veneno») niega otro tópico: que los programas estén manipulados. «Son programas con muchísimo trabajo de guionista, pero no están amañados en absoluto. No solo eso, sino que en “Pesadilla...” ocurren cosas mucho más graves de las que emitimos. No las ponemos porque sabemos que no las van a creer y juegan en contra en un formato cuestionado por ese lado».

Lo mejor de este trabajo, remata Rodríguez, es que plantean muchas cosas «que luego no pasan, pero en montaje se ve que lo ocurrido es infinitamente mejor».