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Got Talent El monólogo de un enfermo de ELA que emocionó al jurado de «Got Talent»

José Robles contó que no tenía «tiempo para estar tristeporque cada instante es un regalo»

TELECINCO
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Este lunes volvió «Got Talent» a las pantallas de Telecinco. El talent show presentado por Santi Millán y que tiene a Paz Padilla, Edurne, Risto Mejide y Eva Isanta como jueces se disputa la noche del lunes con «La Voz», el talent musical que se emite en Antena 3. Una noche más, el jurado vio desfilar por plató a aspirantes de lo más heterogéneo.

Los encargados de romper el hielo fueron los «Dunking Devils», un equipo de cinco eslovenos que hicieron un espectáculo de baloncesto con mates y piruetas. El público se hartó a aplaudir y pidió el pase de oro para ellos. A la hora del veredicto Paz Padilla, embelasada con los músculos de los aspirantes, le pidió a uno de ellos que le enseñase los abdominales. A Risto no le gustaron nada sus palabras y se lo hizo saber, pero Padilla insistió: «Yo quiero que te quites la camiseta porque tienes que estar más fuerte que un pistacho cerrado». Risto, indignado, avisó de que «mientras yo sea miembro de esta jurado aquí no se va a juzgar a nadie como si fuera un trozo de carne, sea hombre o mujer».

Justo a continuación salió a escena un niño mago llamado Álex Dinki, un grupo de bailarinas de ballet y otro grupo masculino de baile urbano. Estos últimos se hacían llamar los «Dad'n hoppers'», y aclaron al llegar que ni son profesionales ni lo quieren ser, solo un grupo de amigos que un día decidieron que iban a bailar. Nada más verles con sus máscaras y sudaderas fosforitas, Risto no pudo contener un «qué pereza», pero su opinión cambió cuando acabaron la actuación. «Creo que es una irresponsabilidad por nuestra parte que vayáis a pasar a una semifinal…», les dijo, pero, al final, como sus compañeras, les dio el sí. Paz fue más allá: «Sois la esencia de Got Talent».

Un poco después se subió al escenario José Robles, que acabó siendo el protagonista de la actuación más emotiva de la noche. A este canario le diagnosticaron ELA hace cinco años, va en silla de ruedas y no puede hablar. Su espectáculo consistió en un monólogo usando su ordenador en el que bromeaba sobre su enfermedad. En su discurso compartió con el público su filosofía de vida: «Aunque sepa que me voy a morir no tengo tiempo para estar triste porque cada instante es un regalo». José consiguió sacar más de una lágrima entre el público y obtuvo el «sí» de los cuatro jueces: «Tienes el talento más difícil que hay, el talento para vivir».

El de José fue un número cargado de emociones, pero el que más deslumbró al jurado fue el de Lynch. El joven salió al escenario con un moopatín y todos se pensaron que había a hacer una demostración con el mismo, pero pronto descubrieron que las cosas no iban por ahí. «He venido para divertirme sugestionando y jugando con las mentes de la gente», anunció. Empezó a hacer un juego de magia en el que sus herramientas no fueron cartas o un sombrero, sino Risto Mejide y Eva Isanta. A través del mentalismo consiguió que ambos sintiesen que les había tocado cuando no se había movido. Todos alucinaron y obtuvo los «síes» del jurado.