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Mi casa es la tuya Los Morancos (con Antonia y Omaita) visitan la casa de Bertín en su programa más complicado

Bertín Osborne recibió en su casa de Madrid a Los Morancos mientras su hijo kike estaba siendo operado

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Antonia y Omaita cantaron el New York, New York de Frank Sinatra en Mi casa es la Tuya
Antonia y Omaita cantaron el New York, New York de Frank Sinatra en Mi casa es la Tuya - Mediaset
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Mi casa es la tuya recibió la visita de Los Morancos en un «mal momento» de Bertín Osborne, debido a que durante la grabación del programa su hijo Kike estaba siendo operado. El presentador les dio las gracias a los humoristas por el buen rato que pasaron recordando 'sketches', anécdotas y videoclips de los sevillanos en un momento tan delicado para él. En la despedida del programa, Bertín señaló que la operación de su hijo salió de forma satisfactoria.

La visita de Jorge y César Cadaval era para celebrar los 40 años que llevan en las tablas y eso da para mucho. Se podrían hacer hasta dos y tres programas para contar todas sus anécdotas y actuaciones. Bertín, que ensalzó el gran corazón de los sevillanos, también recibió a Omaita y Antonia, los dos personajes más célebres de Los Morancos, que la liaron parda en la casa del presentador jerezano: Le pusieron patas arriba la cocina, se llevaron la plata y hasta le cantaron y bailaron por Frank Sinatra.

Los Morancos visitan Mi Casa es la tuya por su 40 aniversario

Los hermanos Cadaval contaron cómo surgió el dúo humorístico en Sevilla allá por el final de la década de los setenta: «40 años llevamos ya, Bertín. Empezamos en el 79», señaló Jorge. César comenzó sus actuaciones con su amigo Curro en un garito de la capital hispalense: «Yo fui anunciado como el Rubichi de Triana. Actuaba con Curro. Cantando y haciendo un 'sketch' de moro», contó César. Después entraría Jorge: «Me dijeron que si podía interrumpir a mi hermano y a Curro. Y yo le dije que sí. Yo interrumpí la actuación hablando de proselitismo y la gente me quería pegar», contó Jorge con una sonrisa en los labios.

En sus inicios se dedicaban a las «BBC», bodas, bautizos y comuniones. Y hacían muchos festivales benéficos porque se lo pedía su padre, pero ellos le decían que así no entraba dinero. Sin embargo, así les llegó su gran oportunidad. En uno de esos festivales benéfico, un directivo de Televisión Española los fichó y les dio una oportunidad en la tele. De ahí salió aquella mítica actuación de los americanos. «Se creían de verdad que érais americanos», señalaba Bertín. «Una vecina mía de El Tardón también se lo creyó. Al día siguiente de la actuación me la encontré por la calle y me dijo que no sabía que eramos americanos». contaba Jorge, que hasta bromeó con Felipe VI y le hizo creer que era del mismo Vermont, California. Osborne no podía aguantarse la risa.

Pero la mejor de las anécdotas que contaron Los Morancos fue cuando Jorge se sintió indispuesto en una cena con el Rey Emérito Juan Carlos I. El humorista comió queso, se sintió mal y por respeto al monarca no se quería levantar. Juan Carlos lo vio realmente mal y le preguntó que si se «estaba cagando» . El cómico le dijo que sí y se fue rápidamente al baño. Y así se llevó toda la noche de camino al váter.

La familia Cadaval

El programa también tuvo momentos menos alegres. La visita de su hermana Maite sirvió para recordar a la familia Cadaval, a los que están y también a los que no están porque fallecieron, como sus hermanos Carlos y Diego y su madre María. Los humoristas revelaron que tuvieron que actuar en una gala en Punta Umbría, tan solo dos días después de la muerte de su hermano Carlos. «Mi madre siempre me decía: Tu penas son tuyas y de cara a los demás hay que dejarlas atrás», declaró Jorge

Jesús Vazquez también envió su vídeo muy emotivo en el que agradecía de todo corazón a Jorge y a toda su familia que le acogiesen en un momento tan complicado. «Me abriste las puertas de tu casa. Conocí a toda vuestra familia. A tus hermanos, a tu madre. Hemos pasado momentos increíbles, maravillosos y me siento otro Cadaval más y me siento orgulloso de decirlo. Os lo agradezco mucho», finalizó sollozando el presentador gallego.

Antonia y Omaita

Jorge y César prepararon un menú compuesto por una tortilla de alcauciles y por un arroz de ibéricos. Bueno, ellos pusieron en marcha la comida pero la terminaron Antonia y Omaita. Son los personajes más queridos por sus seguidores, y eso que en un principio les dijeron que eso no iba a resultar. La madre y la hija llegaron dando la nota, como siempre. Bertín, que sabe como se las gastan, se echó a temblar.

Antonia le llevó a Bertín media botellita de vino que le había dado su Paco, la otra media ya se lo había tomado su marido para catar si estaba buena o no. Omaita le contó al presentador que había estudiado en Inglaterra y que había sido compañera de estudio de la Duquesa de Alba, entre otras personalidades.

Entre tanto, ambas seguían cocinando y Antonia se atragantó y montó el espectáculo. Bertín tuvo que ayudarla. Una vez pasado el mal trago de la broma. Omaita y su hija se enzarzaron y Antonia terminó tirándole arroz a su madre. Seguramente, los platos no quedaron del todo rico porque la tortilla parecía sequerona y el arroz con mucho sabor a tomate, pero reirse se rieron un rato.

El show terminó con música, como les gusta a Los Morancos. Con un piano de por medio, Omaita se arrancó cantando por Frank Sinatra y bailando al mismo tiempo, mientras Antonia le hacía los coros. Bertín también terminó entonando aquello de New York, New York.