Las claves para no perder ni un detalle del Parque de la Alquería de Dos Hermanas
Alegoría del mar en el Parque de la Alquería - l. m.
Guía práctica

Las claves para no perder ni un detalle del Parque de la Alquería de Dos Hermanas

Lamarque de Novoa y Antonia Díaz diseñaron parte de estos jardines, marcados de simbolismo, junto a la gran reserva botánica que trajo el Conde de Ybarra

Actualizado:

Más allá de ser el pulmón verde de Dos Hermanas, el parque de la Alquería del Pilar podría considerarse como un «jardín literario», que guarda en su interior las vicisitudes y cambios de las distintas etapas por las que ha pasado desde que en 1872 el matrimonio conformado por José Lamarque de Novoa y Antonia Díaz aterrizaran en Dos Hermanas para construirse este jardín, diseñado por ellos mismos, al estilo de los que se hacían a las afueras de París.

En lo que hoy es el Parque de la Alquería del Pilar, de propiedad municipal, se pueden ver aún algunas de las construcciones y vestigios botánicos que tanto el matrimonio de poetas como el Conde de Ybarra idearon para esta zona de pinos. Con la ayuda de Salvador Zanón, jardinero y promotor del portal web Floralquería, repasamos los principales sitios del parque nazareno.

Cruz de los Caballeros

Nada más entrar al parque por su acceso principal, en la avenida 28 de febrero, se situaba en esta zona una Cruz de los Caballeros, que hoy en día no existe ya que fue retirada antes de que el parque pasara a manos del Ayuntamiento. Fue ubicada en este punto por José Lamarque de Novoa, tras adquirirla casualmente a tenor de los acontecimientos que se produjeron en Sevilla, en el marco del Sexenio Revolucionario. La cruz conmemora la muerte de un caballero en un duelo, que sucedió en el campo de Tablada, en el camino de Sevilla a Dos Hermanas. Esta zona, precisamente, fue siempre la parte más boscosa del parque –donde hoy se encuentran los aparcamientos y el merendero- y en ella aún se conservan un lentisco y tres pinos de la época.

Casa de la Alquería

La siguiente parada, y una de las más importantes se sitúa en este palacete de estilo neomudéjar, que el matrimonio de poetas tardo-románticos se construyeron. Frente a su fachada principal, aún se puede apreciar el laberinto de arbustos, el círculo de palmeras y la fuente que, según apunta Salvador Zanón, podrían tener algún tipo de semejanza con una rosa de los vientos. Habría, además, en este punto una estatua con el busto de Cristóbal Colón, rodeado de otras más pequeñas de todos los personajes que participaron en el Descubrimiento de América.

Junto a la casa, existe una gruta –ahora tapiada- que diseñaron y que llenaron de peces, símbolo de la fertilidad, que Zanón relacionada directamente con el deseo de Díaz por ser madre. Sobre esta gruta había una especie de torreón, que ya no se conserva, donde la poeta solía escribir. «No es sólo un jardín histórico sino también utópico, porque representa el tipo de sociedad a la que aspiraban», comenta. 

Paseo de los filósofos

La belleza de esta zona se complementa en la parte trasera de la casa de la Alquería, donde existía una puerta con una escalera renacentista y dos leones a ambos lados, de lo que hoy en día no queda huella. En este punto es donde se situó una glorieta con una alegoría a la primavera, a la que sigue el «paseo de los filósofos», que estuvo adornado con estatuas de estos pensadores, y que concluye en otra glorieta

Alegoría del mar

Este punto es, sin dudas, uno de los espacios más llamativos de todo el parque, junto a lo que hoy en día es el Auditorio Municipal Los del Río. Este estanque artificial está conformado por un monóptero de estilo neomudéjar, varios puentes que lo comunican e, incluso, un faro, a pequeña escala. Este espacio, por cierto, se encuentra frente al bar existente, que antaño fuera un museo de historia natural.

La Huerta de Ybarra

Por último, pasando el espacio donde hoy se encuentran las máquinas de ejercicios biosaludables, por donde en su día pasaba el tren cargado de material de la cantera, entramos de lleno en los terreros que adquirió en 1850 el Conde de Ybarra. En esta zona se puede apreciar la casa de estilo inglés que construyó y que, en la actualidad, es la Casa de la Cultura.

Es el espacio del parque más importante a nivel botánico, pudiéndose encontrar el árbol de la bella sombra, la palmera de Chile, el árbol botella o de lana, sófora japónica, nogal, fresno o jacarandas gigantes. Según apunta Salvador Zanón, existen unas 110 especies diferentes, que hacen de este parque uno de los más interesantes, ya que habitualmente suele haber en estos espacios verdes unas 40 o 50 especies.