Recrear el pasado o atisbar un hipotético futuro con tan sólo un móvil
Efecto de la realidad aumentada a través del móvil - abc
Tecnologías

Recrear el pasado o atisbar un hipotético futuro con tan sólo un móvil

Dos arquitectos de Dos Hermanas utilizan la realidad aumentada para el diseño de viviendas y el turismo

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Las hipnóticas bolas de cristal para predecir el futuro bien pudieran haber sido más que el germen de lo que hoy se conoce como realidad aumentada. Una visión del mundo que no existe, pero que se puede ver, aunque no tocar (todavía). En su lucha por avanzar a un ritmo frenético las nuevas tecnologías ofrecen ya toda una variedad de servicios a la carta, muchos de ellos desconocidos para el propio ciudadano de a pie. El diseño de esta realidad aumentada –el desarrollo de los conocidos códigos QR- está ya más que asentado pero sus usos y funciones en concreto están aún por definir. Imagine lo que quiera, y pruebe a buscarlo en este sistema que permite transformar una imagen estática en movimiento a través de, adivínelo, un simple teléfono móvil de última generación, los «smartphone».

En Dos Hermanas, dos arquitectos afectados por la crisis económica han visto en esta nueva tecnología una salida laboral perfecta para contrarrestar los proyectos de obras que ya no llegan en masa. No son expertos en informática pero sus conocimientos básicos y su espíritu «inquieto» les han valido para montar un proyecto que pretenden enfocar al diseño y también, por qué no, al incipiente turismo en la ciudad nazarena.

Por lo pronto, Manuel Varela y Alfonso Vázquez -del estudio V2 Arquitectura- han sido pioneros en la ciudad nazarena al poner en marcha el proyecto «Mi Pueblo Animado», una gymkhana diseñada a base de realidad virtual que permite conocer los principales monumentos y hechos históricos de Dos Hermanas a través de marcas que enlazan con información e imágenes en movimiento, creadas al superponer el teléfono móvil sobre un mapa o apuntando directamente hacia un azulejo, una señal o una inscripción determinada.

Viaje al futuro o vuelva al pasado

«La primera vez que escuché hablar de la realidad aumentada fue al conocer un videojuego para niños que lo utilizaba», recuerda Alfonso. De ahí hasta la ahora, la capacidad de reinventarse, porque «del ladrillo no se vive» -bromean-, ha hecho el resto a lo largo del último año en el que han estado confeccionando y dando forma a su propia herramienta. La realidad aumentada les permite a estos arquitectos ofrecer al cliente la visión de cómo quedaría la vivienda o acceder a información que no está sobre la realidad. «Es una cuestión de imaginación, cabe infinidad de contenido en el canal», completa Manuel.

Junto a ello, por el centro de la ciudad existen ya algunos puntos que pueden consultarse a través de esta realidad aumentada. Se trata de ese proyecto llamado «Mi Pueblo Animado», que esconde todo un mundo paralelo a través del móvil. Un juego en el que, descargándose una aplicación, se puede enfocar con la cámara del teléfono una imagen determinada, que se transforma en movimiento ofreciendo así una realidad virtual en la que pueden aparecer personas que guían, vídeos, audios y preguntas que llevan a otro punto. Es la filosofía básica de cualquier gymkhana que se precie pero adaptada a una realidad que permite volver al pasado y ver cómo era antes, por ejemplo, la plaza del Arenal.

Periódicos en movimiento

En su afán por seguir reinventándose con esta tecnología, Alfonso y Manuel pretenden continuar desarrollando esta herramienta como apoyo al turismo y también como soporte de otros ámbitos como el de la publicidad. «Imagina, por ejemplo, ver un anuncio de un hotel y que a través de la realidad aumentada puedas ver las habitaciones», explican. En esta línea ya han probado suerte con los anuncios insertados en un periódico. Una imagen estática, que al enfocarse con el móvil se transforma en movimiento.

Ideas, imaginación y ganas por seguir aprendiendo las ventajas que ofrece este sistema son los principios básicos que sustentan el proyecto puesto en marcha por estos dos arquitectos en Dos Hermanas. «No es esfuerzo, es querer», aseguran. No se extrañe, por tanto, si ve a alguien por el centro de la ciudad nazarena enfocando con su teléfono móvil una loseta de las famosas dos hermanas que le dan nombre al municipio, probablemente esté viendo a través de su teléfono algo que usted con sus propios ojos no acierta a vislumbrar.