Un tractor de última generación siembra quiona en las marismas de Lebrija
Un tractor de última generación siembra quiona en las marismas de Lebrija - a.H.
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Lebrija se convierte en el mayor productor de quinoa de Europa

El «arroz inca» cautiva a muchos agricultores de la comarca y de Ecija, Carmona y Marchena por su bajo coste y alta rentabilidad

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Más de 500 años después del descubrimiento de América y de que los conquistadores se abastecieran de vino y alimentos frescos en las orillas del Bajo Guadalquivir, el Nuevo Mundo sigue enriqueciendo las tierras de las marismas y la campiña de Lebrija. Ahora con la quinoa, un producto alimenticio muy nutritivo, también conocido como el «arroz inca», que puede convertirse en una alternativa viable para los agricultores de la comarca.

El acuerdo alcanzado por la firma Algosur con 80 agricultores del Bajo Guadalquivir para sembrar 1.300 hectáreas, en su mayoría en el término municipal lebrijano, convierten de hecho a Lebrija en la mayor productora de quinoa de toda Europa.

Utrera, Écija, Carmona, Marchena o Villamanrique son otras poblaciones en las que también se está sembrando el «arroz inca», sumando junto con Lebrija más de 2.000 hectáreas.

Pero la innovación no se limita al cultivo de un nuevo producto, sino que además el proceso de elaboración y empaquetado de la quinoa también se va a llevar a cabo en el Bajo Guadalquivir con la puesta en funcionamiento de una planta de procesado ya instalada en Los Palacios y otra en Lebrija que estará operativa el mes de junio.

Que todo el proceso productivo tenga lugar en el municipio y en la comarca significa que el valor añadido de la quinoa repercutirá en la economía local, siguiendo de esta forma los pasos del tomate industrial que se produce, elabora y envasa en Lebrija.

A nivel de mercado todo parece estar previsto. Una vez envasada, el 75 por ciento se destinará a Estados Unidos, Canadá, Japón y resto de Europa, y el 25 por ciento se distribuirá en el mercado nacional.

Según la técnico de cultivos in vitro de Semillas Sostenibles Ibérica -filial de Algosur que ha llevado a cabo los ensayos y la introducción de la quinoa en España-, Susana Vilariño, la calidad que se va a alcanzar, la cantidad que se va a producir y el relativo poco tiempo que consume la quinoa en su desarrollo vegetativo hasta ser cosechada, unido al bajo coste de su producción, hacen presagiar «un largo y fructífero futuro para el arroz inca» de Lebrija.

Estas previsiones se basan en los resultados obtenidos durante los años de ensayos y en el hecho de que desde 2006 los precios de la quinoa se han triplicado y en la actualidad mantienen esta línea ascendente. Ahora solo queda, al menos en el mercado nacional, conseguir que el producto sea asimilado en los hábitos alimenticios.

José María Caro es uno de los agricultores lebrijanos que se ha atrevido y ha sembrado 2,20 hectáreas de quinoa, combinando esta planta con cultivos tradicionales de la zona como algodón, trigo y girasol. «Es una alternativa muy interesante, al mismo nivel en cuanto rentabilidad que el algodón o el maíz», señala Caro, que insiste en que «es una alternativa mucho mejor que el girasol, sobre todo después del desplome de los precios de la pipa».

Este profesional de la agricultura se muestra esperanzado en conseguir una cosecha de 6.000 kilos por hectárea sembrada, «aunque con 4.000 kilos me conformo», y señala que «si le veo color, el año que viene siembro el doble en la zona del terreno que no es algodonera».