José León en un volcán chileno a 7.000 metros de altitud
José León en un volcán chileno a 7.000 metros de altitud - abc
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El montañero que plantó la bandera de Estepa en el Acongagua y el Kilimanjaro

El estepeño José León, que escalará el Cho Oyo, en China: «Me enorgullece cuando veo el nombre de mi puelo en lo más alto»

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Asus 46 años, José León ha cruzado selvas, descendido por cañones, recorrido varios desiertos y, sobre todo, subido a los picos de muchas montañas repartidas por todo el planeta. Su carácter curioso y su necesidad por realizar actividad física y deporte le llevaron desde muy pequeño a descubrir su verdadera pasión, aprovechar su tiempo libre en viajar y ascender a las montañas más altas. Cada año se fija un nuevo reto a superar.

Y junto a él, siempre en su mochila, viaja la bandera de Estepa, que le acompaña en los momentos más difíciles y los más especiales. «Me enorgullece cuando veo el nombre del pueblo donde nací en lo más alto». Un gesto que piensa repetir en futuras aventuras.

Desde que comenzara a realizar ascensos en diferentes montañas de todo el territorio español -las primeras las más cercanas a Estepa- cada nuevo reto ha sido mayor que el anterior. Además los ha realizado de todas las formas: en grupos, en pareja o incluso solo. Desde el Aconcagua al Kilimanjaro, pasando por Island Peak (en el Himalaya) y por algunos picos de 4.000 metros en el norte de África, donde antes de cada expedición realiza una fase preliminar de acondicionamiento.

Su último destino se encuentra entre Argentina y Chile. Junto a su compañero Vidal y a tres montañeros que se sumaron al comienzo de la hazaña, José comenzó el 1 de enero la difícil subida a Los ojos del salado, el volcán más alto del planeta con 6.893 metros. Y aunque la idea original era atacarlo por la vertiente chilena, se tuvo que cambiar la ruta a la zona argentina por coincidir con una de las etapas del Paris-Dakar.

En esta ocasión el estepeño tuvo que retirarse cuando se encontraba a 5.000 metros de altura. Recuerda que: «Me llamó un familiar para comunicarme el fallecimiento de mi madre. Aunque físicamente me encontraba bien, emocionalmente no». Y si hay algo que José León ha adquirido con el paso de los años es la prudencia. En un lugar donde la única ayuda está en tus propios medios y en los de los que te acompañan «la decisión de continuar debe estar en tu cabeza al 100% y la mía cuando me comunicaron la noticia ya no lo estaba».

Para cada uno de sus ascensos sigue escrupulosamente cinco puntos que considera indispensables para que lo que debe ser una aventura no se convierta en una desagradable experiencia. «Nunca hay que confiarse, el cuerpo del ser humano puede aclimatarse a casi todas las situaciones pero necesita una adaptación de forma progresiva», puntualiza José León. Para ello considera que es necesario cuidar la logística, de la que «hay que medir al milímetro el material que te vas a llevar». También hay que contar con la meteorología, un elemento que no depende del montañero. Y por supuesto el ejercicio físico. A estos primeros tres puntos añade otros dos. Por un lado el grado motivacional. «Si tu eres el primero que piensas que no puedes realizar un ascenso no tiene sentido que lo intentes», reconoce el estepeño. Por último ve clave realizar una fase de aclimatación previa.

Con un nuevo objetivo en su mente, subir el Cho Oyu en China, se enfrentaría a su primer 8.000. Pero él apunta que sus logros no están asociados sólo al objetivo de alcanzar cumbres, sino a ese componente de aventura siempre patente. Compartir retos con otra gente, ver lugares nuevos, conocer otras culturas y en especial conocerse el mismo. Ya que si le preguntas a este aventurero nacido en Estepa afirmará que subir montañas no es un hobby o una afición: «Es parte de mí».