José María Rodríguez, junto a su galgo «Kubala», en el canódromo
José María Rodríguez, junto a su galgo «Kubala», en el canódromo - borja moreno
sierra sur

Osuna, el último canódromo de España

Su promotor, José María Rodríguez, de 75 años, lleva 40 años haciendo carreras de galgos y echa de menos su pasado esplendor

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José María Rodríguez mantiene a sus 75 años el único canódromo que permanece en activo de España. Este ursaonense, conocido como algunos vecinos como «El Mocho», asegura que ha sido siempre un gran aficionado a las carreras de galgos y recuerda perfectamente el día que desembarcó en Canarias antes de finalizar su servicio militar. «Yo era muy curioso y un día que paseaba por la playa vi a un hombre que llevaba 5 galgos por la arena. Le pregunté donde iba y me invitó a que le acompañara a un circuito de carreras de galgos que había por la zona». En ese momento le surgió la idea de construir su propio circuito de carrera de galgos, «tomando como ejemplo los grandes canódromos que había pero hecho con mis propios medios», señala.

Desde entonces han pasado ya unos cuarenta años y durante todo este tiempo ha mantenido en activo sus instalaciones, mejorándolas -incluso adquirió algunos elementos del canódromo de Sevilla cuando cerró— y celebrando carreras con sus compañeros del Club deportivo canódromo de Nuestra Señora de Fátima y otros vecinos de la localidad.

Aunque el uso de este tipo de instalaciones han ido cerrando con el paso de los años, algunos de ellos con gran afluencia hasta el cierre como el Meridiana de Barcelona, el de Carabanchel de Madrid o el de Sevilla. «Uno de los principales motivos por los que comenzaron a desaparecer fue por el tema de las apuestas».

«Con la llegada de los bingos y las máquinas tragaperras mucha gente dejó de ir a las carreras», explica Rodríguez. Además reconoce que con el paso de los años «cada vez quedan menos personas que sepan correr la liebre». Con esta explicación se refiere al mecanismo que permite que un señuelo haga correr a los perros en la pista. En el caso de su circuito se hace de esta forma, se instala una liebre falsa en un carrillo que la hace correr con la fuerza que genera la rueda de una motocicleta en marcha y que le da la velocidad necesaria para que los galgos persigan a la liebre.

La pista, con una extensión de 800 metros, cuenta además con dos cajas de salida que permite realizar diferentes modalidades de carreras para perros más jóvenes o más experimentados.

José María asegura a ABC Provincia que en Osuna siempre ha existido una gran afición a las carreras de galgos. «Antes se hacían carreras en rectas que quedaban en el espacio de los cultivos que había sido retirado por el ganado», recuerda. Siguiendo los pasos de otros grandes cuidadores de su localidad decidió poner este espacio a la disposición de dichos aficionados. En su recuerdo están las figuras como Manuel López de la Puerta, nacido en Osuna pero afincado en Sevilla, y que «fue nombrado el mejor galguero del siglo pasado en España en carreras en el campo».

De hecho desde hace muchos años las carreras de galgos que se celebran en el canódromo de «El Mocho» en la Feria de Osuna se han convertido en un evento tradicional. Además asegura que lo único que atrae a los miembros de su club deportivo es la afición a ver a los galgos correr. Reconoce que aunque el tema del abandono y el sacrificio de los galgos es un problema muy extendido por toda España, «nosotros no hemos tenido problemas con nuestros perros, los cuidamos y se hacen viejos con nosotros».

De esta forma todos los años, además del trofeo Feria de Mayo, organizan la Copa canódromo Nuestra Señora de Fátima en junio, y carreras a modo de exhibición con fines sociales para personas con discapacidad.