SANIDAD

Castilblanco apunta ahora a los pozos en la crisis del agua

Las autoridades sanitarias instan a la población a no beber agua de pozos mientras siguen diagnosticándose casos de gastroenteritis

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Sólo el agua de la red pública quedó descartada desde el primer momento por el Ayuntamiento de Castilblanco como posible foco de un brote de gastroenteritis que desde hace tres semanas viene afectando a la ciudadanía. Las autoridades instaron en un primer momento a clausurar las fuentes, pilares y abrevaderos públicos del término municipal y, esta semana, ante los nuevos contagios y recaídas, han emitido un comunicado en el que se insta a los vecinos a no beber del agua que provenga de pozos.

La medida se toma casi un mes después de que se emitiese una alerta sanitaria por un brote de gastroenteritis producido por la ingesta de aguas contaminadas. El foco infeccioso, producido por una bacteria, ha afectado a más de doscientas personas en el municipio. Una veintena, entre ellos varios menores, tuvieron que ingresados en situación de aislamiento en el área hospitalaria de Sevilla.

Las fuentes públicas que se surten de veneros y manantiales naturales que se encuentran en diversos enclaves del casco urbano, como el Pilar de San José de la Plaza Amarilla, fueron clausuradas desde un primer momento, y serían según afirmó hace dos semanas la delegada provincial de Sanidad, Francisca Díaz, donde se encontraba el foco infeccioso.

«Desde el primer momento sospechamos que el origen del brote se encontraba en este Pilar y hoy, con los resultados de las analíticas, podemos confirmar que se trata de agua contaminada», expuso la delegada. «En todo momento nos referimos a una fuente de agua no potable, lo que significa que no ha sido tratada para su consumo», abundó la responsable provincial del área de Salud de la Junta de Andalucía.

Este relato sigue sin embargo sin convencer en el municipio. Entre los vecinos las crisis del agua siguen dando lugar a controversias. Aún desconocen a qué se debió la alta concentración de aluminio detectada en el agua de la red pública en febrero de 2011, que llevó a las autoridades a prohibir beber agua del grifo durante varias jornadas. En los últimos meses el debate sobre la potabilidad del agua se reabrió al aparecer imágenes en las redes sociales en las que los propios vecinos denunciaban el mal color y aspecto del agua de la red pública, procedente del embalse de Los Molinos, que llega a las viviendas.

Un grupo de vecinos se manifestó el pasado día 10 de octubre a las puertas del consistorio y ha iniciado una campaña de recogida de firmas en el término municipal para demandar un servicio de abastecimiento de agua de calidad en Castilblanco y la construcción de la nueva depuradora de agua potable, un proyecto que el regidor Segundo Benítez (PSOE) presentó en diciembre de 2010, y que sigue pendiente cinco años después.

La instalación de unas válvulas en el embalse de Cala propició el desembalse de agua por el cauce natural hasta el pantano que abastece al término municipal de Castilblanco, lo que propició que durante varias jornadas el embalse de Los Molinos se encontrase aliviando agua al 100% de su capacidad. El consistorio llama a la tranquilidad, y ha publicado en la web municipal los resultados de los últimos análisis realizados al agua de la red pública, con el propósito de demostrar que se encuentra dentro de los márgenes de potabilidad. El regidor acusó a los vecinos que desaprueban su gestión de desprestigiar la imagen de Castilblanco, mientras que unos días antes de la concentración vecinal, el PSOE local publicó una viñeta en la que se mofa de la crisis sobrevenida por el precario abastecimiento local, un guiño que calentó el ambiente entre los manifestantes.

Las aguas que dispensan pilares como el situado junto a la Plaza Amarilla provienen de veneros naturales, por lo que parte de los vecinos rechazan que el brote de gastroenteritis pudiera estar localizado en estos suministros que, aunque de manera minoritaria, usan algunos lugareños por cuenta propia como fuente de abastecimiento, dada la desconfíanza del agua que sale de los grifos.

Según indicaron desde el Ayuntamiento en 2011, el 80% de la población no consume el agua del grifo, lo que supone que los castilblanqueños acudan para abastecerse a otros recursos alternativos como el agua embotellada o los pilares y abrevaderos públicos.