El mercado está cerrado de manera cautelar y sigue acumulando suciedad
El mercado está cerrado de manera cautelar y sigue acumulando suciedad - AG
ALCALÁ DE GUADAÍRA

Mercado de Alcalá, un proyecto estrella abocado al abandono

El Ayuntamiento presentó la rehabilitación del espacio como un proyecto de futuro, un futuro más que cuestionable en estos momentos, con el edificio cerrado, sumando suciedad y deterioros

Alcalá de Guadaíra Actualizado: Guardar
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La renovación del mercado de abastos de Alcalá era una aspiración largamente anhelada por la ciudadanía y la corporación local, anhelo que se veía satisfecho con el anuncio en el año 2004 de la definitiva ubicación del mercado en el antiguo edificio de la eléctrica Sevillana, un inmueble protegido que se rehabilitó, así como todo su entorno, con una inversión cercana al millón de euros. En 2010, por fin, se inauguraba el flamante nuevo espacio, en el que se concedieron más de una veintena de licencias a placeros.

Aunque con sus más y sus menos, se podría decir que es la época más feliz del nuevo espacio comercial, una cordialidad que se vería bruscamente interrumpida a partir de 2015, momento en que empieza a gestarse la decadencia que ha devenido en el mercado. El motivo, la aparición de una nueva empresa concesionaria que venía a «revitalizar La Plaza, uniendo la oferta tradicional, las nuevas tendencias nacionales relacionadas con la hostelería y el ocio cultural» en un proyecto de «dinamización que permita que este espacio se convierta en un foro comercial cada vez más transitado», según informó el propio Ayuntamiento.

Situémonos. Era 2015, en puertas de unas elecciones municipales a las que el entonces alcalde, Gutiérrez Limones, ya no concurriría como candidato tras dar la espantada camino de Madrid, en mitad de una maraña de corrupción. Es la corporación que todavía dirigía Limones, quien concede una licencia de ocupación de 25 puestos a Pan Pan Producciones, en un procedimiento que, en palabras de Javier Izquierdo, vecino del mercado y portavoz de un colectivo de vecinos indignados con la situación, «está llena de irregularidades».

Una concesión «inexplicable»

Explica Izquierdo que la propuesta de esta empresa (a la que el actual Ayuntamiento está en trámites de retirar la concesión), «se presentó diez minutos antes de que acabara el plazo y fue la única presentada». Este vecino que es economista y experto en la materia, ha repasado el expediente de adjudicación y dice no entender «cómo se le pudo dar el visto bueno, es una cosa inexplicable». Izquierdo se pregunta también «cómo se le puede entregar un edificio histórico a una empresa recién constituida exprofeso y con un capital social de 3.000 euros».

Con la entrada de la empresa empiezan a repetirse una serie de calamidades y disparates que degeneran en la actual situación. Como explica Santiago, comerciante y uno de los dos únicos puestos que quedaban hasta que el Ayuntamiento decretó el actual cierre cautelar, la empresa comienza unas obras «de forma totalmente desastrosa, de manera arbitraria y sin ningún tipo de control sobre las mismas». Estas obras, que se extendieron dos años de duración fueron, en palabras de Santiago, «un claro ejercicio de “moobing”, nos perjudicaba de manera intencionada», de modo que al final se fueron yendo los placeros.

La empresa concesionaria debe, según explican estos vecinos, «dinero a Endesa, a Heineken, a proveedores y nunca llegó a pagar ni una cuota, entre otras muchas cosas». A pesar de inaugurar su nueva propuesta, lleva más de un año cerrado, quedando solo una carnicería, que ya busca acomodo en otro espacio de la ciudad con la ayuda del Ayuntamiento, y «La despensa del Castillo», un puesto especializado en productos gourmet, propiedad de Santiago, quien ahora mismo quiere abrir sus puertas de cara a la temporada, su mejor época del año, pero no puede por el cierre cautelar que decretó la corporación local tras varios actos vandálicos. Asomarse a las persianas y mirar para dentro es ver cómo se acumula basura por doquier en un lugar que parece abandonado.