Un agente de la Policía Nacional sale del interior de la vivienda donde se produjo el parricidio - A. M.
Sucesos

El parricida de Alcalá confesó el crimen a través de un mensaje de Whatsapp a su hermano mayor

Enri, el presunto autor de los hechos, mató a golpes a su madre sobre las cinco de la madrugada y seis horas más tarde era detenido

Alcalá de GuadaíraActualizado:

Enri, el joven de 19 años que mató este martes presuntamente a su madre de 43 años en la casa en la que vivía el agresor, avisó a través de un mensaje de Whatsapp a su hermano mayor de que había cometido el crimen, según ha podido conocer ABC.

Sobre las once de la mañana era detenido, seis horas después de quitarle la vida a su progenitora a base de golpes. Fue detenido por la Policía Local en el propio lugar de los hechos, ya que fue su hermano quien dio el aviso a la policía. Horas más tarde pasaba a disposición judicial.

Enri es de nacionalidad ecuatoriana y llegó a España con su familia siendo aún un niño. En la misma calle donde ocurrieron los hechos lo recuerdan jugando con otros vecinos de su misma edad con cuatro o cinco años. Ahora vivía con su hermano mayor. Según los vecinos, su madre, Yoi Mariana Villavicensio Gómez, no residía con ellos, pero los visitaba con mucha frecuencia. El padre reside fuera de la provincia de Sevilla, indicaron los vecinos de las viviendas cercanas.

La investigación policial estima como hipótesis más probable que los hechos se desencadenaron a partir de una discusión entre la madre y el hijo, al llegar este a casa de madrugada y recriminarle la madre que lo hiciera tan tarde. La hora de la muerte se estima sobre las cinco de la mañana.

A esa hora hubo una pelea entre ambos y el joven propinó varios golpes a su madre, que presentaba varias contusiones. Una al menos era muy fuerte. En la casa eran visibles rastros de sangre y signos de haberse producido un forcejeo. En el momento de la detención, el presunto autor tenía un corte en la mano.

La detención se produjo sobre las once de la mañana. En esas horas, el joven debió estar pensando qué hacer y avisó por Whatsapp a su hermano de lo que había ocurrido. Este se desplazó a la casa y avisaron a la policía.

El propio autor de los hechos indicó a los agentes dónde estaba el cuerpo de la madre. Agentes de la Policía Local lo detuvieron y lo llevaron a curarle el corte que presentaba en la mano. Luego llegaron varias patrullas de la Policía Nacional. El grupo de Homicidios de Sevilla y la Policía Científica realizaron una inspección de la vivienda para determinar con exactitud lo ocurrido.

En la calle Hilarión Eslava conocían a la familia, que nunca había dado problemas, aunque la mayoría de los vecinos no tenían un trato íntimo con ellos. A esta vivienda llegó la familia hace unos 14 años. Residieron aquí unos años, luego se marcharon y la alquilaron, para ya hace años volver a residir en ella.

Definen al presunto asesino como un joven educado, aunque poco hablador. «Yo nunca le he visto ni un cigarro, ni una cerveza en mano», manifestaba uno de ellos. Solía pasar por allí escuchando música, recordaba un vecino. Estaba estudiando en un instituto de la localidad y era un joven integrado.

La calle Hilarión Eslava es muy tranquila. No tiene salida de vehículos, ya que desemboca en una escalera, por lo que apenas tiene tráfico. En ella no hay comercios ni bares, tan sólo viviendas.

Son casas bajas o de dos plantas, como la del lugar de los hechos, con vecinos que llevan allí muchos años. Nunca han tenido problemas de convivencia con esta familia. Algunos citaban que hay un tercer hermano, también mayor que el presunto agresor, pero que no vive con ellos.

En la casa que está junto al lugar de los hechos, separada sólo por una pequeña bocacalle, no escucharon ningún ruido de madrugada y fueron los primeros sorprendidos cuando vieron llegar los coches de Policía y comprobaron cómo metieron dentro de uno al joven al que desde hace años solían saludar cuando pasaba por su puerta.