La sensación es tan intensa que los mayores estiran los brazos para tocar lo que ven
La sensación es tan intensa que los mayores estiran los brazos para tocar lo que ven - A.M.

La realidad virtual como terapia para las personas mayores en Alcalá de Guadaíra

Una residencia alcalareña usa gafas y vídeos en 3D que permiten vivir nuevas experiencias y recordar el pasado

Alcalá de GuadaíraActualizado:

La realidad virtual se ha convertido en terapia y disfrute para los usuarios de la residencia de mayores DomusVi de Alcalá de Guadaíra. Se colocan las gafas 3D y los gestos de sus manos que se estiran queriendo tocar lo que ven evidencian la intensidad de la experiencia. Es un momento de gozo para los mayores, para quienes constituye una apertura de su universo vital, pero también una fórmula terapéutica que activa la reminiscencia y la estimulación cognitiva.

La aplicación de la realidad virtual en 360 grados acompañada del sonido envolvente crea en el usuario la sensación de estar en otro lugar y permite vivir nuevas experiencias sin moverse del sillón, algo que para muchos de ellos es imposible de otro modo. El material audiovisual está diseñado por un equipo de neuropsicólogos y se va adaptando a las necesidades de los usuarios.

Las temáticas son variadas y desde el departamento de I+D+i, de la empresa no dejan de incrementar el catálogo de vídeos: viajes, deportes, arte, cocina, animales o tradiciones. Pero por encima de todo lo que más les gusta a los mayores son los vídeos que les permiten hacer turismo dirigiendo ellos sus pasos y sus puntos de visión con el movimiento de la cabeza. Les gusta tanto conocer cosas nuevas como rememorar aquellas que han formado parte del paisaje de su vida, ya que la memoria es clave para ellos.

Ana Ponte tiene 62 años y describe de forma muy gráfica la sensación «lo ves todo como si lo estuvieras tocando». Con las gafas ha recorrido Sevilla, la ciudad belga de Brujas, donde no ha estado nunca y ha paseado por las playas del norte de España.

Manuela Fernández tiene 85 años y trabajó en una agencia de viajes por lo que conoce muchas ciudades. Pero de aquella etapa se quedó con la pena de no conocer Londres, ahora lo ha hecho gracias a las gafas 3D y ha podido pasear por sus calles. Pero además ha recordado otras ciudades en las que estuvo como París, Roma o por supuesto Sevilla. Ella vivió mucho tiempo en Plaza de Armas, porque su padre era ferroviario y ahora ha vuelto a pasear de forma visual junto al río, la Giralda o la Torre del Oro.

Los vídeos de ciudades son los que más les gustan a los usuarios, explica Cristina Carmona terapeuta ocupacional de la residencia de Alcalá, pero las opciones son muchas. Su trabajo con esta herramienta es adaptarlos a sus gustos pero también emplear aquellos que les resulten más beneficiosos. Por ejemplo a personas con deterioro cognitivo les pone imágenes de fuegos artificiales o para quien necesite hacer ejercicios con los brazos de clases de pilates. Hay uno que da al usuario una sensación tan real de que está en el agua que sin darse cuenta muevan los brazos y exclamen «mira estoy nadando». Las posibilidades son muchas, visitas a castillos o a una bodega, pequeños teatros o vídeos con mucha naturaleza como el que Cristina le pone a una abuela que adora las plantas.

Con esta fórmula y disfrutando, los mayores hacen un ejercicio de reminiscencia y recuerdan momentos de su pasado, pero también experimentan nuevas sensaciones. Con esta terapia se consigue la estimulación cognitiva para trabajar la atención y la memoria, la estimulación de la atención sostenida y provocar, sobre todo en personas con deterioro cognitivo moderado o grave, una respuesta verbal, no verbal y emocional, explican desde DomusVi.

También se pueden realizar actividades con grupos de usuarios que participan cada uno con sus gafas 3D y con vídeos sincronizados o proyectando el vídeo en una pantalla externa. Esta última opción favorece la socialización de los participantes al compartir lo vivido con otras personas.