Leocadio Ramos muestra el dispositivo del «capirocool», su último invento patentado
Leocadio Ramos muestra el dispositivo del «capirocool», su último invento patentado - A.O
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«Capirocool», el capirote fresquito para que las cabezas de los nazarenos «no hagan penitencia»

El polifacético tomareño Leocadio Ramos, inventor y empresario, patenta un artilugio para refrescar a las personas que salen en Semana Santa acompañando a los pasos

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Leocadio Ramos, «el Leonardo Da Vinci» del Aljarafe, como bautizó un periodista hace no mucho, tiene un nuevo invento con el que pretende revolucionar la Semana Santa: el «capirocool». Un capirote «fresquito», que acabe con las lipotimias y golpes de calor de los nazarenos.

Ramos ya ha patentado el producto, que se encamina hacia su comercialización. El artilugio es un dispositivo de refrigeración que se adapta a los capirotes de rejilla. Es ligero, pesa 105 gramos, y está compuesto por un pequeño motor instalado dentro de una bancada, una hélice de tres palas y un cono a modo de turbina.

El aparato se acopla de forma sencilla al capirote. Se introduce por el cono hasta que según se estreche no quede suelto y mediante tres puntos de sujeción queda fijado y dispuesto para su uso. A los 30 grados de temperatura se enciende automáticamente si bien siempre puede activarse y desactivarse manualmente a gusto del nazareno.

Al sistema refrigerador le nutre de energía una pequeña batería portátil de dos puertos USB, como las que se emplean para cargar los móviles u otros aparatos electrónicos. Con una de estas fuentes de alimentación de 2200 mAh de 5 voltios el capirocool funciona durante nueve horas ininterrumpidas. Sobra para una estación de penitencia.

A los 30 grados de temperatura se enciende automáticamente, si bien siempre puede activarse y desactivarse de manera manual

«Todas las madres van a querer el capirocool para sus hijos», comenta entusiasmado Ramos, que explica cómo desarrolló la idea, una de tantas de su larga lista de proyectos. Ya le dio alguna pensada tras recordar sus años de nazareno en Montesión y Santa Marta, y se puso manos a la obra tras la Semana Santa de este 2019.

«Acompañaba a mi sobrino, de nazareno en la Estrella, y hubo una parada grande en el puente de Triana. El sol pegaba fuerte y vi cómo muchas madres estaban alteradas dando agua a los niños y muchas llevándoselos, seguramente con más de una lipotimia y golpe de calor», relata el inventor.

Leocadio Ramos, que asegura siempre busca hacer más sencilla la vida cotidiana con sus invenciones, comenzó entonces a idear, diseñar y probar los primeros prototipos en su centro de operaciones situado en el PISA, en Mairena del Aljarafe. Fue afinando el diseño hasta dar con el definitivo, que prepara para comercializar en los próximos meses a través de su empresa LRTech Sevilla. El eslogan ya lo tiene listo:«Que la penitencia la haga tu cuerpo y no tu cabeza».

Tres patentes

Con su comercialización el capirocool sería la cuarta patente de Leocadio Ramos. Se suma al reciente faldón luminoso para toldos, las gafas de lectura con sistema articulado y un casco monopieza para motoristas flexible.

Otro proyecto en el que trabaja Ramos desde hace años es el Desir, un coche que combina los elementos de fuselaje de un avión y la estética de los vehículos de los años 40.

La de inventar es una de las inquietudes de este empresario, un personaje polifacético que también es deportista y aventurero. Apasionado de la aviación, atravesó España en paramotor uniendo simbólicamente Sevilla, Madrid y Barcelona en el año 92, cuando se celebraron la Exposición Universal, la Capitalidad Cultural de Europa y los Juegos Olímpicos. Con ello batió los récords de distancia recorrida y de permanencia en el aire hasta la fecha.