El mairenero Miguel Camacho se incorporará como investigador postdoctoral en la Universidad de Pennsylvania
El mairenero Miguel Camacho se incorporará como investigador postdoctoral en la Universidad de Pennsylvania - I. G.
Mairena del Aljarafe

Miguel Camacho, el niño que cambiaba cromos de Einstein y Galileo

Este mairenero ha sido premio extraordinario Final de Carrera (Física) por la US y Primer Premio Nacional Fin de Carrera en Física por el Ministerio de Educación

Mairena del AljarafeActualizado:

Su pasión por el mundo de la Física le viene desde muy pequeño. A los pocos años ya le fascinaba las Ciencias del Espacio. «Quería saber cómo funcionaba la fuerza de la gravedad de los planetas, y cómo los humanos nos aprovechamos de ella para poner en órbita cohetes, satélites y estaciones espaciales». Es Miguel Camacho, premio extraordinario final de Carrera por la Universidad de Sevilla, en estado puro.

No se cumplió la máxima de «en casa de herrero, cuchillo de palo». Este joven mairenero es hijo de padres matemáticos. Su constancia le llevó a hacerse muchas preguntas, impropias para un niño de su edad.

«Aunque la tecnología que hace posible tales hazañas conlleva grandes retos de ingeniería, siempre quise saber más sobre las leyes básicas que la gobiernan. Eso me llevó a elegir la carrera de Física, ya que me pareció un buen equilibrio entre teoría y práctica. Durante esta etapa, elegí especializarme en el campo de las ondas electromagnéticas, en cuya asignatura había tenido muy buenos profesores, como Rafael Boix y Francisco Medina, que me motivaron a aprender más en lo que más tarde se convirtió en mi tema de investigación».

Pero el gusanillo siguió creciendo. En la Universidad tenía la inquietud por aprender sobre otros temas. Por ello, al tercer año de iniciar sus estudios logró una beca de verano para conocer de primera mano la física de aceleradores en el acelerador de electrones DESY (Hamburgo).

Su excelente expediente le abrió las puertas a universidades internacionales. Su búsqueda fuera de Sevilla se debió también a la falta de cursos especializados sobre electromagnetismo aplicado

Esta misma inquietud y la falta de másteres en Sevilla sobre su gran tema de interés, el electromagnetismo aplicado, le llevó a buscar oportunidades en otros lugares. Y gracias a su excelente expediente y motivación consiguió que le aceptaran en el programa de doctorado en la Universidad de Exeter, Reino Unido con una beca del Gobierno inglés.

Allí pudo apreciar la gran cantidad de recursos, tanto financieros como humanos, de los que disponen los grupos de investigación. «Por ejemplo, mi grupo de investigación contaba con quince estudiantes de doctorado. Cada uno de ellos poseía una beca dotada con decenas de miles de libras para gastos de investigación como equipamiento, visitas y conferencias, etc. Este dinero es tanto inversión pública como privada, de empresas que ven en la investigación una inversión en su propio futuro. Además, estos grupos de investigación se benefician de la multidisciplinariedad, es decir, la puesta en común de la experiencia y conocimientos que trae cada uno de los miembros del equipo», asegura Camacho.

Aprendiendo de los mejores

Durante los tres últimos años ha trabajado en el grupo de investigación de los profesores Alastair Hibbins y Roy Sambles en el campo de los metamateriales, estructuras artificiales cuyos elementos son mucho más pequeños que la longitud de onda electromagnética. Este diseño a pequeña escala permite controlar la propagación de ondas como la luz o las señales de microondas utilizadas en dispositivos móviles.

«En particular, me he dedicado al desarrollo de métodos numéricos capaces de analizar grandes estructuras de manera muy rápida, permitiendo un diseño eficiente de estos metamateriales, y que habilita la exploración de los efectos introducidos en la práctica por el tamaño finito de tales metamateriales. Estos efectos habían sido ignorados hasta el momento, y nuestros resultados han demostrado grandes discrepancias con las predicciones tradicionales».

Dado que el grupo de investigación en Exeter es un grupo principalmente experimental, para poder realizar tales desarrollos teóricos, Camacho inició colaboraciones con profesores de diferentes universidades -Sevilla, Siena (Italia), California Irvine (EEUU) y la Universidad KTH de Estocolmo (Suecia), que le han respaldado durante estos últimos años.

Gracias a un proyecto ideado por el propio estudiante -involucrando a otros colaboradores ingenieros y físicos- logró el premio doctoral de la sociedad de Antenas y Propagación del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos americano (IEEE) en 2017. Además, el trabajo realizado durante la tesis le ha llevado a la publicación de 8 artículos científicos además de una patente en Europa y en Estados Unidos junto con una empresa multinacional.

Recientemente, este mairenero defendió su tesis doctoral, y en las próximas semanas se incorporará como investigador postdoctoral en la Universidad de Pennsylvania, en Filadelfia (Estados Unidos), en el grupo del profesor Nader Engheta, uno de los precursores de los metamateriales e inventor del campo la metatrónica.

«En ella, pequeñas partículas resonantes se utilizan para manipular ondas de luz, siendo capaces de realizar cálculos matemáticos de manera analógica a la velocidad de la luz. Allí quiero seguir aprendiendo sobre temas en los que nunca he trabajado, como la mencionada metatrónica, además de poder compartir con el equipo mis conocimientos en el desarrollo de métodos numéricos», asegura a ABC.

Según comenta, la experiencia de crear una red de colaboradores internacionales desde una pequeña ciudad inglesa de 130.000 habitantes le ha permitido aprender «que lo mismo que hice allí podría hacerse en Sevilla si hubiera recursos destinados a ello».

«Mi sueño sería poder traer conmigo todo lo aprendido, poder seguir desarrollándolo junto con los estudiantes de física y mis compañeros profesores de la Universidad de Sevilla para impulsar la industria de las telecomunicaciones en mi tierra, y en la que se apoyan otras importantes industrias de futuro como la aeroespacial».