Tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia que juzga al joven acusado de abusos
Tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia que juzga al joven acusado de abusos - ABC
Tribunales

El monitor acusado de abusos a menores apunta a relaciones consentidas y nunca a cambio de dinero

Dos de los denuciantes que han declarado este martes aseguran haber recibido hasta cien euros por parte del acusado para mantener contactos sexuales

SevillaActualizado:

La Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla acoge desde este martes el juicio contra R.B.B., un joven de unos 25 años actualmente acusado como presunto autor de varios delitos de abusos sexuales contra menores, de distintas edades, incluso menores de 16 años, así como de delitos de corrupción de menores. Las presuntas víctimas ascienden a trece. El acusado ha asegurado que las relaciones fueron consentidas con personas a las que consideraba sus amigos y nunca a cambio de dinero ni de regalos, mientras dos de las tres supuestas víctimas que han declarado en la sesión de hoy han admitido que recibieron unos cien euros a cambio de mantener esos contactos sexuales.

Aunque inicialmente se señalara que el acusado era un entrenador de fútbol en un equipo de un pequeño municipio del Aljarafe sevillano cuando ocurrieron los hechos, entre los años 2016 y 2017, él ha negado que haya ejercido como entrenador, así como ha asegurado que no tiene licencia federativa alguna. Una de las presuntas víctimas ha afirmado que lo conocía porque «era entrenador de fútbol» y un policía nacional, que ha declarado como testigo, también ha apuntado que fue monitor de fútbol.

El acusado, que trabajaba en un bar de la localidad por las mañanas y ha dicho hacerlo en otro de la capital por las tardes, se ha definido como una buena persona y ahí la causa por la que en algunas ocasiones ha dado «dos o tres euros» a los menores cuando se lo han pedido para comprar tabaco o coger el autobús. También ha admitido haberle hecho algunos regalos.

No conoce a las presuntas víctimas por el fútbol, sino por vivir en un pequeño pueblo. Los jóvenes denunciantes de los presuntos abusos, según la declaración del acusado, acudían a su domicilio «sin llamarlos» para jugar a la play o fumar con su cachimba. «No los obligué, lo que hacían era voluntariamente. Los consideraba más que amigos».

Acuerdo previo a través de las redes sociales

Ha admitido conversaciones con las supuestas víctimas vía WhatsApp, «nunca por redes sociales», pero sólo para preguntarles por sus estudios o por cómo había ido su día. El interrogatorio de la fiscal al acusado, al que le pide hasta 42 años y medio de cárcel por todos estos hechos, ha seguido un guión repetido con cada denunciante, que ascienden a trece.

Le ha preguntado por los episodios sexuales denunciados, el dinero o regalo entregado a cambio, cómo los conoció y si era consciente de sus edades, porque en algunos casos entre presunto abusador y los menores había hasta diez años de diferencia, según el Ministerio Público.

A este respecto, al acusado ha explicado que no sabía la edad de ellos ni se la preguntaba pero ha indicado que creía que tenían una edad «similar» a la suya o, al menos, eso aparentaba. El acusado tenía entre 22 y 23 años cuando ocurrieron los hechos. Aquí puede estar unas de las claves del caso, pues si se demuestra que algunos de los abusos sexuales denunciados ocurrieron cuando las víctimas tenían menos de 16 años, aunque fuesen consentidas, constituyen un delito de abuso sexual.

El acusado ha llegado a decir que mantuvo relaciones, «tocamientos» y nada más allá, con algunos jóvenes, a las que accedían voluntariamente, porque pensaban que tenían su misma orientación sexual. En todo momento ha negado las cantidades por las que ha preguntado la fiscal y que podría haber pagados a los jóvenes, indicando que siempre fueorn «dos o tres euros».

Siempre en su domicilio

También ha negado que les pidiera fotos de contenido sexual, algo que sí le enviaron algunas víctimas, pero que él, según ha dicho, «borraba porque no le gustaba». Además, ha afirmado que no conoce de nada a dos de las supuestas víctimas.

En la sesión de este martes han declarado tres de las víctimas. El resto lo harán este miércoles, cuando continúa el juicio. El primer joven que ha declarado hoy, ha afirmado que contactó con el acusado a través de sus amigos al conocer lo que ellos hacían para conseguir «dinero a cambio de cosas». A los jóvenes les ha costado contar lo sucedía en aquellos encuentros. «Yo le hablé a él por Instagram», ha añadido esta presunta víctima.

Acudió a su domicilio tres o cuatros veces para hacer lo acordado previamente por las redes sociales a cambiar de cien euros. Llegó a ir junto a otro joven denunciante a la casa del acusado. En otra ocasión fue en el coche del procesado. El dinero se lo daba en el bar o por la ventana de su casa.

Otra supuesta víctima ha narrado que con él, cuando tenía 14 años, lo intentó pero que se negó. La tercera víctima que ha declarado, nacido en 2001, ha sido el más explícito contando los abusos sufridos. «Lo conocía porque era entrenador de fútbol. Él sabía la edad de todos nosotros por las categorías donde jugábamos», ha asegurado antes de narrar los episodios sexuales que tuvo con el acusado a cambio de cien euros aproximadamente. «Era dinero fácil», ha dicho.