Sala de la Audiencia Provincial de Sevilla, que acoge desde este martes el juicio por el «crimen de la maleta»
Sala de la Audiencia Provincial de Sevilla, que acoge desde este martes el juicio por el «crimen de la maleta» - EFE/Raúl Caro

SevillaEl acusado del «crimen de la maleta» de Alcolea del Río asegura que la víctima quería envenenarle

Del mismo modo, asevera que la mujer asesinada quería envenenar también a su hija, de la que «no se ocupaba»

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El acusado de asesinar a su pareja sentimental en abril del año 2017 en la localidad sevillana de Alcolea del Río, que responde a las iniciales de A.M.G.G., ha apuntado durante su declaración en la vista oral de esta causa, que se celebra con jurado popular en la Audiencia Provincial de Sevilla, que la víctima «no se ocupaba» de su hija y que quería «envenenar» tanto a él como a su hija.

El acusado, que mantenía una relación sentimental con la víctima, M.R.L.B, desde marzo del 2000, ha subrayado que el día de los hechos tenía intención de ir a ver a un abogado a Lora del Río para pedirle asesoramiento sobre un supuesto envenenamiento por parte de su pareja al contemplar «elementos extraños en muchas botellas de refresco de naranja» así como sobre el modo de conseguir la custodia de su hija ya que quería «finalizar la relación» con M.R.L.B. quien por esas fechas había conocido a otra persona por Internet, algo que «no le importaba».

Así, el acusado ha indicado que previamente había discutido con su pareja por temas económicos para poder «hacer frente» a la comunión de su hija en común. Tras ello, ha relatado que llevó a la niña a casa de unos vecinos para poder ir a Lora a ver al referido abogado si bien ha indicado que volvió a su domicilio donde retomó una discusión con su pareja «que fue subiendo de tono» y que tras empujarle ella «varias veces» ha señalado que no recuerda «nada más» que ya sólo vio a su pareja «tumbada en el suelo» ya fallecida.

Ante esta circunstancia, la acusación popular que ejerce la Junta ha recordado que el acusado confesó en su declaración en el Juzgado de Instrucción número 1 de Lora del Río que abordó a la víctima por la espalda, colocándole uno de los cordones para asfixiarla, pero el encausado ha seguido manteniendo que no lo recuerda.

Igualmente, ha señalado que «por miedo» a que perdiera a su hija, metió el cadáver de M.R.L.B. en una maleta grande y que la metió en su coche hasta que deambuló «sin ningún rumbo» y que cuando fue consciente de los ocurrido paró y dejó la maleta en un arroyo seco «en medio del campo» y «escondida» entre unas ramas de olivo.

Posteriormente, ha indicado que recogió a su hija de la vivienda de sus vecinos y que, posteriormente, simuló que su pareja le había abandonado e incluso la denunció por ello con el «único» objetivo de poder seguir cuidando de su hija. Continuando el relato, ha señalado que no fue el registro de su vivienda por la Guardia Civil, tras la denuncia de la desaparición de M.R.L.B. por parte de su hermana, lo que le llevó a intentar acabar con su vida sino el «gran remordimiento» que sentía. Además, ha apuntado que intentó acabar con su vida sabiendo que dejaba a su hija «en buenas manos» ya que estaría a cargo con su familia «que siempre ha estado con ella desde nació».

Teléfono móvil y pitillera

De otra parte, ha testificado la vecina que se quedó con la hija del acusado. En declaración, ha indicado que el día de los hechos A.M.G.G. le llamó por teléfono para dejarle a su hija, «algo que habían hecho tanto él como su madre en otras ocasiones», y que cuando le dejó a la pequeña tomó un café y le dijo que iba a ver a un abogado en Lora «para llevarle muestras de un puchero y un refresco que podían tener veneno».

Asimismo, ha señalado que un par de horas después el acusado volvió para recoger a su hija y que «unos minutos más tarde» le llamó para que fuera a su casa «porque su pareja le había abandonado». De esta manera, esta vecina acudió a la casa de A.M.G.G. donde vio que la ropa y la mayoría de los enseres de M.R.L.B no estaban si bien le llamó la atención «que su móvil y su pitillera con tabaco» siguieran en la vivienda.

Además, esta vecina ha indicado que no vio al acusado afectado por este supuesto abandono y que le vio desarrollar su vida de forma «normal» y que en un momento dado le dijo que no lo llamara por teléfono «porque lo tenía pinchado».

Confesión en el hospital

También han declarado enfermeras que asistieron al acusado cuando éste intentó suicidarse si bien han reconocido que las heridas auto-infringidas eran «superficiales». En su testificación, las enfermeras han indicado que se personaron en el Hospital Virgen Macarena donde estaba siendo atendido de urgencias para hacerles una preguntas al estar siendo investigado por la desaparición de su pareja, la cual fue denunciada por la hermana de M.R.L.B. al no verla en la comunión de su sobrina, y que entonces el acusado «se derrumbó» y entre «lágrimas y sollozos» confesó la muerte de la víctima.

En concreto, una de las enfermeras que han testificado ha apuntado que los policías «no coaccionaron» al acusado y que animaron a declarar y decir la verdad «con toda sutileza y cariño».

Finalmente han testificado agentes de la Guardia Civil que actuaron en la instrucción de los hechos, quienes han indicado que comenzaron la investigación a raíz de la denuncia de la desaparición de la víctima. Así, han señalado que tras descartar como sospechoso la persona que M.R.L.B. conoció por Internet, centraron las pesquisas en A.M.G.G. que había incurrido «en varias contradicciones» sobre donde había estado todo el tiempo en el lugar de los hechos.

Así, han explicado que, a raíz de ello, realizaron el registro del domicilio del acusado y que al día siguiente, cuando se enteraron de que había intentado suicidar, «se mandó a unos compañeros para hacerles unas preguntas» y es entonces cuando se produce la confesión. De ese modo, han señalado que tras su confesión colaboró con los agentes actuantes y describió el lugar donde se encontraba la maleta el cual ha definido como «agreste y recóndito».