Dinero y demás elementos incautados
Dinero y demás elementos incautados - Guardia Civil
Tribunales

El clan de los Chorizos de Estepa se sienta en el banquillo por tráfico de drogas

Esta familia de traficantes tuvo que huir del pueblo en 2014 después de que incendiaran sus viviendas

SevillaActualizado:

La Fiscalía solicita cuatro años de cárcel para la matriarca y siete componentes del conocido como clan de «los Chorizos», de Estepa, y cinco años para sus proveedores de droga; una pareja que operaba en Osuna. Los acusados se sentarán este martes en el banquillo de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial.

El caso tiene su origen en las «numerosas quejas» que hubo en Estepa después de que el clan de «los Chorizos» regresase a la localidad tras los incidentes de 2014, cuando varios vecinos llegaron a quemar las casas donde vivían los acusados y otros familiares, aunque luego fueron rehabilitadas por la Junta.

Con la vuelta del clan, los vecinos acudieron también al Defensor del Pueblo Andaluz porque temían que el barrio se convirtiese de nuevo en escenario del tráfico y consumo de droga.

Varios guardias civiles de Estepa y Osuna empezaron entonces a vigilar el inmueble de la matriarca Consuelo y los de sus hijos y en febrero de 2017 advirtieron «un trasiego abundante de consumidores de estupefacientes» y «una venta constante» de esas sustancias «en la puerta» de las tres viviendas.

Conexión Osuna

El 17 de febrero, el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Estepa autorizó la intervención de las comunicaciones entre los acusados y los agentes comprobaron que la pauta era «siempre la misma», de modo que S.T.J. y Q.N.J. se desplazaban «de forma diaria» a la barriada de La Paz, en Osuna, donde adquirían la droga a un «único proveedor».

La Guardia Civil también vio que la familia vendía las sustancias en una parcela en el Camino del Jarambel, en Estepa, y, previa autorización del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de la localidad, el 15 de marzo entró en la vivienda de C.J.R., que contaba con «medidas de seguridad destinadas a impedir el acceso» policial.

Al registrar la casa, los agentes vieron que «junto al dormitorio de los hijos menores» había un «fumadero» en el que hallaron «numerosos recortes de papel aluminio y paquetillas ya consumidas».

La matriarca del clan ingresó en prisión provisional el 16 de marzo de 2017, aunque fue puesta en libertad un mes después, el 17 de abril, mientras que sus proveedores, T.F.F. y F.D.C.A., entraron en la cárcel el 31 de marzo y salieron el 25 de mayo y el 7 de julio, respectivamente.