El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, y la diputada Lidia Ferrera
El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, y la diputada Lidia Ferrera - ABC
PROVINCIA

Cómo solucionar un conflicto sin acudir a los tribunales

La Diputación de Sevilla impulsa un servicio de mediación gratuito en los municipios de menos de 20.000 habitantes

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Solucionar problemas relacionados con divorcios, disputas vecinales o, incluso, impagos y deudas sin tener que acudir a la vía judicial. Eso es lo que ofrece la mediación, un servicio de resolución de conflictos que prestan los servicios sociales de los Ayuntamientos sevillanos a través del Programa de Mediación Comunitaria y Convivencia que promueve la Diputación de Sevilla.

«La mediación es una fórmula válida y aceptada en el Estado de Derecho que, además, está regulada por la ley autonómica 1/2009 de Mediación Familiar y la ley estatal 5/2012 de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles», explica Lidia Ferrera, diputada de Cohesion Social e Igualdad de la Diputación de Sevilla. Este proyecto comenzó a dar sus primeros pasos en 2013 y, actualmente, se encuentra a pleno rendimiento en toda la provincia.

«Nuestra intención ha sido siempre que el servicio sea accesible para todo el mundo, dar una alternativa a la mediación privada», detalla. Así, a través de un acuerdo con varias universidades decidieron formar a un equipo de profesionales que, junto con los trabajadores de la Diputación, se encargan de todos los casos que surgen. En concreto, el servicio municipal de mediación puede encontrarse en todos los municipios de menos de 20.000 habitantes.

Además, el proyecto se ha llevado a cabo «con los mínimos recursos financieros posibles», tal y como afirma Ferrera. El único coste que produce en la actualidad son los que se achacan a recursos humanos y a gastos de material y desplazamiento. «Antes de eso, tuvimos una partida presupuestaria de 80.000 euros para dar cursos de especialización universitaria a los 121 profesionales que ahora se encargan de mediar en los conflictos», aclara la diputada. A este personal le asesora, a su vez, un equipo de trabajadores de la Diputación del Área de Cohesión Social e Igualdad que también se encarga de dar apoyo y ofrecer trabajo en red a aquellas localidades de más de 20.000 habitantes que quieran poner en marcha instrumentos de mediación.

Por otro lado, el servicio de mediación, que es completamente gratuito para los usuarios y garantiza el acceso universal, es una figura completamente legal, una alternativa para solucionar conflictos de diferentes tipos sin necesidad de acudir a la vía judicial. «El acuerdo de mediación es un contrato, en el que ambas partes solucionan sus controversias con la ayuda del mediador que, de manera totalmente cualificada, imparcial y neutral, posibilita que lleguen a un acuerdo sin tener que ir a los tribunales», asegura Lidia Ferrera.

Más de mil casos

En cuanto a los tipos de conflictos más frecuentes en los que los mediadores han tenido que intervenir, sin duda destacan los de carácter familiar. Aquellos que tienen que ver con la ruptura de la pareja y sus consecuencias (custodia de los hijos, reparto del matrimonio o pensiones de alimentos), o los que se dan una vez efectuado el divorcio, como cambios de domicilio de uno de los cónyuges o traslados por trabajo, son uno de los motivos más usuales por los que los sevillanos acuden al Servicio Municipal de Mediacion de sus localidades, impulsado por la Diputación de Sevilla.

Por otro lado, también se atienden casos referentes a las relaciones intergeneracionales (conflictos entre hermanos que no se prestan a cuidar por igual a sus padres, por ejemplo), diferencia de criterio en herencias o los que se producen cuando suceden en la familia situaciones de dependencia o enfermedades.

«Entre las 1.000 mediaciones que hemos efectuado desde que el programa está en marcha, también ha habido muchas de tipo civil», relata la diputada. Es decir, aquellos problemas derivados de la convivencia vecinal, conflictos entre propietarios e inquilinos, pagos de cuotas comunitarias, impagos, tenencia de animales domésticos, uso de espacios públicos y conflictos sobre obras, construcciones y lindes, entre otros muchos.

De otra parte, también se solucionan conflictos relacionados con la temática social, como discrepancias entre profesionales de los servicios públicos y las familias o confusiones en la comunicación entre culturas. Y, por último, hay que nombrar los conflictos entre empresas y particulares, que se canalizan a través de la mediación mercantil, aunque son los menos frecuentes.