El juicio se celebró el pasado mes de noviembre en la Audiencia Provincial
El juicio se celebró el pasado mes de noviembre en la Audiencia Provincial - ABC
Tribunales

Condenado a once años de cárcel por abusar de su sobrina durante seis en su casa de Sevilla

La Audiencia Provincial considera como prueba de cargo suficiente el testimonio «sincero y creíble» de la víctima

SevillaActualizado:

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a once años de cárcel a A.L.C., un varón de 43 años, como autor de un delito continuado de abusos sexuales contra su sobrina (hija de la hermana de su mujer) desde que ésta tenía siete años. Los hechos se habrían prolongado durante seis años.

Además de la pena de prisión, el condenado deberá indemnizar a la menor con 12.000 euros por los daños morales ocasionados y no podrá acercarse a ella a menos de 300 metros durante 15 años. La sentencia conocida este jueves impone también al procesado la medida de libertad vigilada por plazo de siete años para su cumplimiento posterior a la pena de cárcel.

Tras el juicio celebrado el pasado 20 de noviembre, el tribunal considera como hechos probados que la víctima visitaba con frecuencia a sus tíos en su casa de un municipio de los Alcores, quedándose incluso a dormir. Aprovechando estas circunstancias, a partir del año 2008, cuando la menor contaba alrededor de siete u ocho años, el procesado «comenzó a realizarle tocamientos e involucrar a la niña en actos de contenido sexual con la finalidad de obtener su satisfacción sexual».

Estos hechos de carácter lascivo se repitieron en diversos fines de semana hasta el año 2013, llegando incluso a penetrarla con un dedo o a que «la menor le masturbara». Como consecuencia de lo ocurrido, la menor «sufre signos de fuerte impacto psicológico ante la traumática situación vivida».

La niña acabó contando lo que pasaba a unos amigos, como testificó en el acto del juicio, refiriendo «el enorme malestar que estas prácticas abusivas (...) le han provocado», señala la sentencia.

Los hechos se basan fundamentalmente en la declaración de la víctima. Y para el tribunal es prueba de cargo «bastante» apta para desvirtuar la presunción de inocencia que asiste a todo imputado. Fue «espontáneo, sincero, reiterado, mantenido en el tiempo y creíble, relatando con gran emotividad la forma en que acaecieron los hechos a lo largo del tiempo»; no apreciando los magistrados motivo alguno que le lleve a poner en duda su testimonio.