Paco cintado regentaba desde hacía más de 30 años una joyería en la calle Pablo Neruda de Carmona - A.M.

Crimen en Carmona: La muerte sorprendió al joyero horas antes de irse de vacaciones

Paco Cintado era muy conocido en la localidad, además de la joyería hacía trabajos de orfebrería y era el relojero de Santa María

CarmonaActualizado:

La muerte sorprendió a Paco Cintado este lunes en una tarde que debía ser alegre. Cuando cerrara las puertas de su joyería comenzaban sus vacaciones. Así lo cuentan los vecinos de la zona, conmocionados por lo ocurrido y que lo describen como un hombre entregado a su trabajo, educado y amable.

Vivía en la misma calle en la que tenía su comercio y hacía vida por el barrio, por lo que era habitual verlo por la zona con su mujer, sus dos hijas y los tres nietos. Fue su esposa y una hija quienes lo encontraron. La primera lo había estado llamando desde las siete de la tarde al teléfono y cuando llegó la hora de cierre y ver que no llegaba acudió a la tienda. Otra de las hijas estaba de vacaciones y ha vuelto a la ciudad.

Pero era estimado no sólo aquí sino en toda Carmona. Su familia es muy conocida. Su padre abrió la joyería Cintado en la calle Prim, del casco histórico, junto a la Puerta de Sevilla. Su hermano sigue regentando el establecimiento y él abrió otra joyería en la calle Pablo Neruda, de murallas hacia fuera. Era tienda y también taller, porque Paco hacía reparaciones y también trabajos de orfebrería. Algunas de sus piezas forman parte del ajuar de las hermandades de Carmona. Además era el relojero de la Prioral de Santa María y se encargaba del mantenimiento de la maquinaria de la histórica pieza que da la hora desde la torre de la iglesia mayor de la ciudad.

El joyero, que tenía 60 años solía estar sólo en su establecimiento, se encargaba de atender a los clientes y también de trabajar en el taller. La puerta de la tienda estaba siempre cerrada. Había un timbre al que llamar para que abriera. Por a los vecinos, que conocen sus hábitos les resulta raro lo ocurrido. Algunos piensan que podían estar esperando que abriera para asaltarlo. Lo hace cada día a las seis de la tarde. La calle Pablo Neruda es muy tranquila y más a esa hora con el calor reinante.

Una vecina cuenta que pasó poco antes de esa hora por allí y no había nadie por la calle, «estaba desierta». Tampoco vio ningún movimiento extraño. A la vuelta de la esquina hay un bar y una panadería. Paco solía frecuentar ambos. Pero ninguno de los dos abre por la tarde. Otra posibilidad que barajan los vecinos es que el joyero abrió por tratarse de alguien al que conociera de haber realizado una compra anterior.

El alcalde de la ciudad, Juan Ávila, define al fallecido como una persona activa y relevante en la sociedad carmonense «en este caso no es tópico, la afirmación», indica.

Carmona estaba ayer conmocionada por lo ocurrido. El dolor y la indignación se sumaban al recuerdo del asesinato del comerciante chino que ocurrió en mayo durante la Feria de la localidad. La ciudad vivió la jornada de ayer con gran angustia, ya que las noticias de robos y hechos delictivos se sucedían. Por la tarde hubo una reyerta en un bar en la que un hombre resultó herido por arma blanca. Y durante la tarde y la noche se dieron varios robos en comercios locales y en una casa en obras para llevarse materiales. Cada una de las noticias difundidas por las redes sociales aumentaba la alarma. También las que eran falsas y que llegaron a vincular la pelea con el crimen del joyero.