Dos agentes de la Guardia Civil custodian la vivienda donde fue hallado el cadáver de Gonzalo - C. G.

Crimen de GerenaEl asesino y la víctima estuvieron desayunando juntos en un bar cercano una hora antes del crimen

Los vecinos de la calle Manolito Gil aseguraban este martes que Gonzalo vivía solo y que esporádicamente se veía con su agresor en la vivienda

GerenaActualizado:

Los vecinos contaban este martes que sobre las nueve de la mañana habían visto a Gonzalo y a su pareja sentimental desayunando en el bar Canuto —donde el domingo los vieron discutir—, situado en la calle Cervantes, a escasos 400 metros de su casa donde apenas una hora después lo encontraban muerto.

Lo que ocurrió en ese hora es lo que falta por esclarecer. Según los testimonios de los vecinos, Gonzalo vivía solo, aunque esporádicamente su pareja, que no está empadronada en Gerena, pasaba días en su casa. Manolito Gil es una calle tranquila de Gerena.

En ella está la sede del PSOE, hay una tienda de ultramarinos y, desde hace poco tiempo, una sucursal de la Caja Rural. Este martes, sin embargo, los vecinos asistieron a un suceso ubicado en una de sus viviendas que les resultaba «incomprensible».

Gonzalo G. H. C., de 62 años, apareció muerto en su casa de Gerena con un fuerte golpe en la cabeza. Su pareja sentimental, un hombre de nacionalidad rumana de 47 años se fugó rápidamente.

El camino que recorrieron Gonzalo y su víctima desde el bar donde desayunaron hasta su casa
El camino que recorrieron Gonzalo y su víctima desde el bar donde desayunaron hasta su casa - ABC

La víctima vivía en el número 25 de la calle Manolito Gil, muy cerca del centro del pueblo. En torno a las diez de la mañana, los vecinos alertaron a una patrulla de la Policía Local porque oyeron a los perros ladrar insistentemente y, cuando llamaron a la puerta del domicilio, nadie abría. Sólo se escuchaban los ladridos de sus perros.

De inmediato, acudieron los agentes de la Policía Local de Gerena. El subinspector que encontró el cadáver se encontró el cuerpo sin vida de Gonzalo junto a un gran charco de sangre. En ese momento, no había nadie en la casa, de una sola planta, situada en una tranquila calle de la localidad.