Un vecino pasea por delante de la vivienda donde fue hallada muerta Floriana, en Aznalcóllar
Un vecino pasea por delante de la vivienda donde fue hallada muerta Floriana, en Aznalcóllar - C.G.
Asesinato en Aznalcóllar

¿Cuándo mataron a Floriana, la anciana de Aznalcóllar?

Los investigadores intentan dilucidar cuando fue asesinada la anciana vecina de Aznalcóllar, que vivía sola y sin vecinos alrededor

AznalcóllarActualizado:

La investigación en torno al asesinato de Floriana Pérez Calero, la vecina de Aznalcóllar que fue encontrada muerta en la tarde de este lunes, intenta aclarar varios aspectos. Lo esencial es saber qué persona o personas están detrás de estos hechos, pero algunas claves que se intentan aclarar pasan por saber cuándo se produjeron los hechos, y para eso se cuenta, aparte de las pruebas forenses, con los testimonios de los pocos vecinos de la Plaza de los Mineros.

A sus 79 años, Floriana vivía en el número 8 de la plaza. Es una casa de una sola planta, con una vivienda a su izquierda y cuatro a su derecha. Vivía sola hacía dos años, desde que se quedó viuda, y no tenía vecinos a los lados de su vivienda.

En la misma plaza sólo hay casas en la acera de enfrente, a unos 50 metros de su vivienda, mientras que en el lateral hay una calle que separa las viviendas, y por el otro lado la carretera que corta el pueblo por la mitad.

Los establecimientos públicos más cercanos, casi equidistantes, son un bar y un estanco, desde los que no se ve la casa. Si pasó algo en esa vivienda que provocó ruido, era muy difícil que alguien lo escuchase, incluso en el silencio de la noche.

Sus vecinos guardan silencio. «Es algo que nunca ha pasado en el pueblo, nos tiene conmocionados», dice la vecina de la acera de enfrente, una mujer de unos 45 años que se excusa porque tiene que atender a su madre, enferma.

Antes de cerrar la puerta, explica que Floriana era «una persona normal, buena, de esas a las que todo el mundo tiene cariño», a la vez que da con una de las claves: «Era una de esas personas que abre las puertas a todo el mundo, que no tenía miedo, y posiblemente se confió cuando llamaron a su puerta, no lo sabemos».

Otra vecina da un dato que puede tener su importancia. «El sábado, la luz de su casa estuvo encendido como mínimo hasta las once y media de la noche, pero no la vimos el domingo ni el lunes».

Su familia intentó ponerse en contacto con ella el lunes, añade, y una sobrina decidió ir en persona a la vivienda. Era una mujer que cogía siempre el teléfono y se comunicaba habitualmente con su gente, y como no contestaba el teléfono, se personó en la casa.

Cuando llegó al número 8 de la Plaza de los Mineros, encontró la casa revuelta y a su tía muerta. Las sospechas de la familia de que había pasado algo fuera de lo normal, fueron confirmadas nada más llegar los primeros agentes de la Policía Judicial.

«Una vida tranquila»

Floriana nació el 10 de junio de 1939, con lo que en menos de dos meses iba a cumplir 80 años de edad. Sus vecinos afirman que era una mujer «que le quedó una paguita para vivir tranquila». Afable, sin dar problemas al vecindario, era «como la gente de este pueblo, que nunca nos metemos en problemas».

Salía poco de casa, aunque, sin dejar que se les grabe, los pocos vecinos de la calle recuerdan perfectamente la última vez que la vieron. A todos ellos todavía se les ve el miedo en el cuerpo, porque «no nos lo creíamos cuando nos dijeron ayer que la habían matado. Vimos muchos coches de la Guardia Civil, a la prensa, y no nos lo podíamos creer cuando nos enteramos de lo que había pasado».

Ahora, todo el pueblo está pendiente del entierro, y de intentar saber qué pasó. En una localidad con poco más de 6.000 habitantes, con gente humilde que en su mayoría esperan como agua de mayo que la mina les saque del paro, la noticia ha caído como un mazazo, que ha roto la tranquilidad de sus vidas por unos días.