En el sentido de las agujas del reloj, Miguel Montenegro (izda. arriba), Antonio Jesús Cortés, Juan Bornes, Manuel Rodríguez y José Manuel Pérez - ABC
Accidente Sevilla

Cuatro de los trabajadores fallecidos en el accidente de Arahal dejan hijos y uno, además, una nieta pequeña

Los cinco fallecidos eran muy conocidos en Las Cabezas de San Juan y unos «buenos y responsables trabajadores»

Las Cabezas de San JuanActualizado:

Los cinco trabajadores fallecidos a primera hora de la mañana de este pasado jueves en un accidente de tráfico en la carretera A-394 que une Arahal y Utrera, donde colisionó frontalmente la furgoneta en la que viajaban con un camión, eran muy conocidos en Las Cabezas de San Juan, de donde eran naturales.

Este hecho quedó demostrado con la masiva asistencia de vecinos y autoridades al funeral conjunto que tuvo lugar en la mañana de ayer viernes en la parroquia San Juan Bautista.

El más joven de los fallecidos, Antonio Jesús Cortés, de 19 años de edad, se incorporó hace unos meses a la plantilla de Monferra, Montajes Ferroviarios Andaluces, en la que trabajaba en turno de noche junto a sus compañeros de accidente en las obras del AVE que se llevan a cabo en la localidad granadina de Loja, desde donde regresaban una vez cumplida la jornada laboral cuando ocurrió el trágico accidente de tráfico a escasa media hora de sus lugares de destino en Las Cabezas.

Miguel Montenegro Guisado, fallecido con 48 años, el mayor del grupo y uno de los dos responsables del equipo, llevaba unos cinco años en la empresa. Deja hijos y una nieta pequeña.

Manuel Rodríguez Barrero, de 38 años, conducía la furgoneta siniestrada en el momento del accidente y al igual que José Manuel Pérez Marchena (36) y Juan Bornes Gómez (32), deja hijos pequeños.

Tres de los cinco trabajadores eran oficiales y los otros dos capataces; dos de ellos fijos y tres contratados por obras y servicios. Los dos fijos llevaban años en la empresa y los contratados han estado trabajando de forma discontinua durante los últimos meses en función de la carga contratada por la empresa.

El propietario de Monferra, Fernando Moya, señaló tras conocer el suceso que eran «buenos trabajadores» y «responsables».

Las obras en las que trabajaban, puntualizó el empresario, se realizaban de noche para no interferir durante el día con el paso de trenes. Los trabajos encomendados a Monferra consistían en obras de construcción, puesta a punto y mantenimiento de la línea del AVE

Según los primeros datos de la investigación, todos los ocupantes de la furgoneta viajaban con los cinturones de seguridad abrochados.