Clemente Domínguez en distintos momentos de su vida
Clemente Domínguez en distintos momentos de su vida - ABC

Las diez historias más estrambóticas ocurridas en El Palmar de Troya

Los 50 años de esta secta nacida en una pequeña pedanía de Utrera han dado para crear una serie de episodios a cuál más rocambolesco

SEVILLAActualizado:

El director Javier Palmero lo vio claro cuando en 1986 proyectó en los cines «Manuel y Clemente», una sátira sobre el origen de la secta de El Palmar de Troya y sus fundadores, Clemente y Manuel, que además de una relación sentimental, compartían negocio: estafar con las supuestas apariciones milagrosas, hacer caja y levantar una imponente iglesia para su mayor honor y gloria. Aquella película se estrenó hace ahora 32 años, pero desde entonces, en esta pequeña utrerana han ocurrido episodios de lo más estrambóticos, dignos para una serie. Éstos son algunos de ellos.

1. Apariciones, estigmas... y un accidente

Estigma de la lanzada de Cristo en el abdomen de Clemente Domínguez
Estigma de la lanzada de Cristo en el abdomen de Clemente Domínguez - ABC

Se acaban de cumplir 50 años de las supuestas apariciones en un lentisco ubicado en la finca «La Alcaparrosa» de El Palmar de Troya. Lo que comenzó siendo una visión de cuatro niñas que identificaron a una mujer, acabó convirtiéndose en un centro de peregrinación para decenas de miles de personas. Allí fueron videntes. Entre otros, acudieron dos amigos, Clemente Domínguez y Manuel Alonso Corral -a la postre, los fundadores de la orden-. El primero de ellos llegó a fotografiarse con estigmas: llagas en las manos por la crucifixión e incluso la lanzada que a Cristo le infligieron en el abdomen. Por todo aquello comenzó a surgir una orden cismática de la Iglesia Católica, con un líder, Clemente, que para más inri perdió los dos ojos en un accidente de tráfico ocurrido el 30 de mayo de 1976.

2. Cuando Clemente llamó «ramera» a Santa Teresa en su pueblo

Clemente bendiciendo a unos obispos palmarianos
Clemente bendiciendo a unos obispos palmarianos - ABC

El 17 de mayo de 1982, el autoproclamado papa y su séquito acudieron a Alba de Tormes. A las 16.30 horas, cuentan las crónicas que más de un millar de albenses acudieron a las incesantes llamadas de las campanas del templo, que interpretaron como una amenaza. Allí se encontraba Clemente, a quien acusaban de intentar robar las reliquias de Santa Teresa, además de insultar a la propia santa llamándola «ramera», a las monjas y a Juan Pablo II. Aquello se le complicó sobremanera al papa Clemente y a los ocho obispos de El Palmar que le acompañaban. Emprendieron la huída. Lograron llegar a los coches pero, cuando se montaron en ellos, una turba de vecinos logró volcar los vehículos y empezaron a golpear al séquito papal. «Tenían que habernos dejado matarles porque insultar a la Santa es como hacerlo a nuestra madre», decía un vecino. Para suerte de Clemente, llegó la Guardia Civil y los llevó a que les curaran. El juez los dejó en libertad pero, antes de emprender el viaje a Sevilla, los vecinos llegaron a prenderle fuego a uno de los coches, tras bajarlo de la grúa donde estaba. El papa palmariano no volvió a Alba de Tormes.

3. El palmariano que se mutiló los genitales

La basílica de El Palmar de Troya
La basílica de El Palmar de Troya - J. MACÍAS

En diciembre de ese mismo año de 1982, un joven de 26 años, de nacionalidad cubana, novicio de la orden de El Palmar de Troya, intentó suicidarse cortándose los órganos genitales y clavándose en los ojos las púas de un cilicio. En García Morato, tuvieron que atarlo a la cama porque volvió a intentar quitarse la vida. Se llamaba José Andrés del Valle, y pertenecía a una familia cubana muy religiosa y fervientemente anticomunista. En la casa que la secta tenía en la calle Redes, en pleno centro de Sevilla, se levantó de la cama y con un trozo de espejo se cortó los testículos y los arrojó por el retrete. Después, se mutiló el pene y, a continuación, se clavó en los ojos las púas de su cilicio. Estando en el hospital, sonó por los altavoces que se iba a transmitir la misa. El joven novicio se quejó y solicitó que no llegase a sus oídos la forma «moderna y herética» de oficiar la eucaristía de la Iglesia Católica.

4. La otra cara del papa Clemente: «La Voltio»

El papa Clemente en los toros
El papa Clemente en los toros - ABC

El papa no era precisamente cumplidor con lo que proclamaba su propia doctrina. En una secta donde estaba prohibido relacionarse con personas de fuera de la iglesia palmariana, a Clemente le gustaba salir por la noche sevillana. Aunque era algo que se rumoreaba por toda la ciudad, recientemente su secretario particular confesó en Telecinco que despilfarraba el dinero de los fieles en bares. «Llegaba a gastar entre 100 o 200.000 euros en una noche», contaba. El propio papa reconoció en la década de los 90 que había abusado sexualmente de sacerdotes y monjas de la orden. Si secretario, incluso, dijo que llegó a abusar de menores. En Sevilla, en el ambiente donde se movía, lo conocían como «La Voltio», apelativo que le vino por haber trabajado en Sevillana de Electricidad.

5. San Francisco Franco

Estatua de Franco en el interior de la finca
Estatua de Franco en el interior de la finca - J. MACÍAS

La iglesia palmariana reconoce a todos los santos canonizados por Roma hasta la muerte de Pablo VI en 1978. A partir de ahí, sólo reconoce a los canonizados en el interior de sus altos muros, y que son Francisco Franco, Luis Carrero Blanco, José Antonio Primo de Rivera, Josemaría Escrivá de Balaguer, José Calvo Sotelo, el Cardenal Cisneros, Don Pelayo, Cristóbal Colón, Eva Ibarguren, 300.000 mártires de la Guerra Civil, los papas palmarianos Gregorio XVII «El Muy Grande» (Clemente) y Pedro II (Manuel Alonso Corral). Aunque se creía que Adolf Hitler también fue canonizado, el profesor Magnus Lundberg desmintió este hecho. De hecho, la iglesia palmariana aprovechó este falso rumor para hacer ver a sus fieles las «maldades» que se pueden encontrar por Internet.

6. El papa que se enamoró y salió desnudo en Interviú

El expapa del Palmar en Monachil
El expapa del Palmar en Monachil - EFE

La iglesia palmariana lleva años sumida en una grave crisis interna pero, sin duda, todo saltó por los aires cuando, en abril de 2016, se conoció la noticia de que el por entonces papa, Gregorio XVIII, abandonaba a sus fieles para irse con una exmonja de la orden. Después de 32 años en la secta, Sergio María Ginés Jesús Hernández -exseminarista y exmilitar-, apostató para empezar una nueva vida en Monachil (Granada), feliz junto a una mujer de la que se había enamorado, Nieves Triviño. ABC de Sevilla entrevistó al ya expapa, que afirmó no creer ya en aquello y que se fue de El Palmar habiéndolo dejado «todo en orden, con superávit económico, fiscal y contable». Aunque lo acusaron de robar el «papamóvil», se defendió diciendo que «el BMW es mío», y que estaba a su nombre porque era una donación. Ginés se casó con Nieves e incluso posó desnudo junto a su mujer en Interviú. La foto no podía ser más hilarante: el expapa y su mujer como Adán y Eva, con ella mostrándole la manzana del pecado... Con el tiempo, confesó que la iglesia palmariana era un montaje y una farsa.

7. El papa palmariano de su antecesor: «Es una bestia maldita y un ladrón»

El actual papa de El Palmar de Troya
El actual papa de El Palmar de Troya - ABC

El shock que causó la huída del papa en la orden fue enorme. Hizo tanto daño que su sucesor, Pedro III, le acusó de ladrón, por robar el «papamóvil», joyas de de las imágenes de Cristo, la Virgen y Santa Teresa, y dinero, que supuestamente había destinado de la comunidad a cuentas privadas. «Es una bestia maldita», llegó a decir el nuevo papa, el suizo Joseph Odermatt, de su antecesor. La secta de El Palmar agoniza cuando se cumplen 50 años de las apariciones.

8. La muerte de Bridget Crosbie

Bridget Crosbie
Bridget Crosbie - irishcentral

Otro caso escabroso relacionado con El Palmar de Troya lo contó ABC de Sevilla el mismo mes de abril de 2016. Es la historia de una mujer que perteneció a la secta y que fue encontrada muerta en su casa de Wexford (Irlanda) dos meses después en su cama, con 82 años de edad. Los medios de comunicación irlandeses contaban la historia de Bridget Crosbie, que vivió atrapada por la iglesia palmariana, «destruida» por el culto en una sociedad secreta, como denunciaba su familia. Crosbie, explicaban sus allegados, estuvo dos meses muerta en su cama antes de que la encontraran. «Cortó toda relación con la familia porque en la iglesia del Palmar le obligaron». A Bridget Crosbie le lavaron el cerebro, según indicaba la familia al Belfast Telegraph. Bridget murió sola y tuvieron que pasar dos meses para que encontraran su cadáver en la cama.

9. El incendio en el archivo palmariano

La basílica de El Palmar de Troya
La basílica de El Palmar de Troya - ABC

El papado de Pedro III comenzó, además, de forma rocambolesca. El 7 de julio de 2016, a las dos de la mañana, se desató un fuego en el archivo de la basílica de El Palmar de Troya. No hubo daños personales, ya que los frailes y las monjas que se encontraban en sus celdas pudieron salir a tiempo. El incendio ocurrió en el edificio donde vivían los que allí estaban enclaustrados. No hubo tampoco una pérdida de documentos relevantes. Sin embargo, algunos fieles sospecharon de que el fuego pudiera haber sido intencionado. No se llegó a demostrar.

10. La oscura muerte del padre Tobías

El padre Tobías
El padre Tobías - ABC

Cuenta el profesor Magnus Lundberg en su libro «A Pope of their Own» que el mismo día de la coronación papal de Pedro III, el 16 de julio de 2016, un irlandés que había sido obispo palmariano y que fue expulsado décadas atrás, regresó a la orden donde murió durante una ceremonia. Era conocido como el padre Tobías, y durante el tiempo que permaneció en la orden sufrió abusos sexuales, que le provocaron daños mentales. Ese mes de julio, a la edad de 49 años, al padre Tobías le convencieron para que regresara a El Palmar. Dos días después de su vuelta, sufrió aparentemente un infarto y murió. Su familia, incrédula, demostró que hubo negligencia en su atención. No llamaron a ninguna ambulancia y su certificado de defunción lo firmó el propio médico de la iglesia, a la que acusaban de haberse aprovechado de un hombre enfermo, atrayéndolo con promesas de una carrera eclesiástica. Su hermana pidió que se esclarecieran las causas de la muerte, pero el padre Tobías ya había sido enterrado en la cripta de la basílica.