Manuel Ramírez y Víctor Manuel Marchena con un dosificador bacteriano
Manuel Ramírez y Víctor Manuel Marchena con un dosificador bacteriano - L.R.I.
BRENES

Una empresa de Brenes patenta un sistema único en Europa para depurar aguas residuales con bacterias

Star-Bac Technology, fundada por dos breneros, las utiliza como reactores biológicos que descomponen la materia orgánica

Se inspiraron en un experimento que realizó la NASA en Riotinto y en un procedimiento neoyorquino

BRENESActualizado:

Un experimento llevado a cabo por la NASA en Riotinto en 1988 para revitalizar la flora y fauna de las aguas que las minas habían destruido a través de bacterias fue el punto de partida para que dos expertos en el tratamiento de aguas, Manuel Ramírez Torres y Víctor Manuel Marchena Sánchez, pusieran en marcha un pionero sistema a nivel europeo para el tratamiento biológico de aguas residuales.

Estos dos socios de Brenes que anteriormente regentaban una empresa de máquinas de ósmosis, querían solucionar el gran problema al que se enfrentan multitud de ayuntamientos de toda España que, al carecer de sistemas de depuración de aguas, se ven obligados a verter sus aguas residuales a sus ríos con los daños medioambientales que ello conlleva, sin contar con las sanciones que les acarrea.

México y Nueva York

«Conocí el experimento de los estadounidenses porque estuve trabajando con la comunidad de regantes del Bajo Guadalquivir durante 13 años y por circunstancias me trasladan a Riotinto», cuenta Manuel Ramírez. Su socio Víctor Manuel Marchena Sánchez, se entera a través de un primo suyo que vive en México que el tratamiento de aguas residuales con bacterias se utiliza parcialmente en Nueva York, por lo que deciden viajar a la ciudad americana para conocer el tema en profundidad y hacerse con las bacterias.

Sin embargo, su alto coste y los numerosos trámites que tienen que superar les mueven a buscar en España un laboratorio que les elabore el pool bacteriano que necesitan (llamado Star-Bac 14), del que recibe su nombre esta empresa brenera, llamada Star&Bac Technology. Encuentran dos laboratorios, uno en Vitoria y otro en Granada, y se quedan con este último.

El sistema se basa en la colocación de dosificadores de bacterias en las arquetas que conectan con las canalizaciones por las que transcurren las aguas residuales. Estos dosificadores, que se deben recargar todos los meses, contienen en su interior dos litros y medio de bacterias que se van depositando gota a gota, cada dos minutos y medio. Cada gota contiene un billón de bacterias que se multiplican cada veinte minutos, lo que hace que siempre haya bacterias en el agua, convirtiéndose de este modo dicha red de alcantarillado en un reactor biológico, con la consiguiente eliminación de los elementos contaminantes.

«La bacteria lo que hace es descomponer la materia orgánica en CO2, H2O, energía (calor) y metales (nitrógeno, fósforo, carbono...)», sostienen. Esta fórmula puede variar en porcentajes, según qué bacterias les suministren. Es por ello que el primer paso es analizar a qué tipo de población se enfrentan y en qué medida se encuentran estos parámetros en el agua.

«Es determinante el tipo de industria que hay en la localidad, que hará que sus aguas estén más o menos contaminadas, así como el número de habitantes», dicen. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir fija los parámetros que deben de cumplir para que las aguas se puedan verter al río, sin incumplir la normativa.

Este sistema totalmente natural y ecológico puede utilizarse como complemento a las estaciones depuradoras de aguas residuales o de forma independiente en pequeños núcleos poblacionales. Lora del Río está estudiando la forma de implantarlo sin necesidad de EDAR. «En la actualidad tenemos proyectos viejos en los cuales los otros sistemas han fracasado», como es el caso del Club de Campo Las Lagunas, que tras infinidad de denuncias y años intentando legalizar la situación, en tan solo 30 días comienzan a cumplir con la normativa, dice.