Los participantes en la mesa redonda celebrada en el instituto Al-Ándalus de Arahal
Los participantes en la mesa redonda celebrada en el instituto Al-Ándalus de Arahal - C. G.
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Héroes anónimos de Arahal: «Mis hijas no tenían que notar que su padre estaba enfermo»

El instituto Al-Ándalus acogió una mesa redonda en la que participaron varias personas que narraron cómo lograron sobreponerse a diferentes adversidades

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«Nunca digo que he perdido la vista, sino que he ganado una ceguera». Así comenzaba Francisco Bohórquez la exposición de su incapacidad en una mesa redonda que organizó esta semana pasada el instituto Al-Ándalus de Arahal.

Esta actividad se enmarca en el proyecto Erasmus denominado «Derribemos todas las fronteras», en el que intervienen centros educativos de Italia, Grecia, Rumanía y Lituania. Se trata de presentar a un grupo de héroes en vida y sus historias de superación e integración social.

Francisco Bohórquez contó que a sus 37 años le diagnosticaron leucemia. Estaba casado y con dos niñas de 4 y 2 años, trabajaba en el sector de la construcción. Desde primera hora tuvo claro que ganaría la batalla a esta enfermedad y, sobre todo, que su familia nunca podía verlo decaído. «Mis hijas no tenían que notar que su padre estaba enfermo».

Tras tres años de tratamiento y, cuando ya la analítica demostraba que estaba «limpio», vuelve a enfrentarse a otra dificultad, la mayor que ahora dirige su vida. Se queda ciego en 24 horas. «Fue el 1 de mayo, me levanté y empecé a ver turbio. Ingresé en el hospital por la tarde viendo solo bultos, al día siguiente ya todo era negro», cuenta ante un gimnasio lleno de alumnos.

Pero después de estar cuatro meses con una rehabilitadora de la Once aprendiendo a desenvolverse y a leer en braille, «ayudo a mi mujer en casa, voy al teatro y al fútbol. En el campo me pongo los auriculares para oírlo por la radio y, cuando marcan un gol, salto», asegura.

Y hasta realizó un curso de decoración en mimbre; a ciegas hace canastos con habilidad y pericia. Por este espíritu de superación, afirma que «nunca digo que he perdido la vista, sino que he ganado una ceguera».

A continuación tomó el relevo Juan Diego García, un alumno de 2º de Bachillerato al que en 2011 le diagnosticaron diabetes tipo 1 y con todo lo que supone esta enfermedad para un niño, ha conseguido seguir con la actividad deportiva de su vida: el atletismo.

Francisco, invidente de 37 años: «Un día me levanté y empecé a ver turbio. Ingresé en el hospital por la tarde viendo solo bultos, al día siguiente ya todo era negro»

El joven cuenta que, en principio, el endocrino le recomendó no hacer este deporte, pero su familia no se conformó y buscó a otro especialista. Hoy es el primer campeón de Andalucía de atletismo que padece esta enfermedad. No sólo ha conseguido llegar a esta prueba sino, además, ganarla.

En el relato le siguió otra joven, Lamira Ali Lehbib. Es de origen saharaui y llegó a Arahal con siete años con el programa Vacaciones en Paz. Venía de los campamentos donde el calor se acerca a los 60º para pasar dos meses con una familia arahalense. Y aquí se quedó. Cuando llegó, no conocía el idioma y todo le parecía extraño.

Para Lamira «fue duro» pero no sólo pasó el verano, sino que está en acogida estudiando y preparando su futuro que de otra manera hubiera sido incierto, adaptándose a una nueva cultura sin olvidar sus raíces. «Al Sáhara voy en verano con mi familia», dice.

La historia del alcalde

A esta mesa redonda también invitaron al alcalde de Arahal, Miguel Ángel Márquez. Nació en Francia y se vino a España con 18 años. «Lo mío no tiene mérito porque la diferencia con las personas que me han precedido es que yo elegí mi camino y a ellos le vino impuesto», comentó.

Aun así siguió explicando que en «Arahal me acogieron bien». Primero llegó para trabajar de profesor en un instituto de la localidad y se puso a trabajar desde IU con un grupo de militantes. El alcalde reconoce que el único rechazo que ha recibido es «por mi actividad política», pero no personalmente. Hijo de emigrantes, a los 16 años el gobierno francés le planteó elegir nacionalidad y él optó por España para vivir.

El público asistente a la mesa redonda sobre héroes C.G.
El público asistente a la mesa redonda sobre héroes C.G.

La intervención que terminó con las exposiciones fue la de Francisco Jiménez Maldonado, responsable del centro cultural Lerchundi, situado en la ciudad marroquí de Martil, perteneciente a la orden franciscana. Comenzó diciendo que no se consideraba ningún héroe, «héroes son aquellos que en pleno siglo XXI emigran en pateras buscando una vida mejor en Europa».

Jiménez Maldonado explicó que donde vivía era «zona fronteriza» por donde pasan miles de personas. «Hay jóvenes que se van porque no tienen futuro y viven experiencias terribles, con trabajos cercanos a la esclavitud que han visto cómo violaban a sus compañeras de viajes».

El centro que él dirige es un lugar de encuentro cultural pero cuenta que, en más de una ocasión, ha tenido que abrir su casa «para dar de comer a jóvenes» o atenderlos en circunstancias precarias.