Trabajadores y Ayuntamiento han denunciado la situación de «colapso» que sufre el centro
Trabajadores y Ayuntamiento han denunciado la situación de «colapso» que sufre el centro - ABC

Los inmigrantes acogidos en el centro de menores de Carmona, fuera de control

Muchos se fugan y regresan dejando un reguero de incidentes violentos en la ciudad

CarmonaActualizado:

Los problemas creados en el Hogar de Menores de Carmona por la saturación del centro con inmigrantes han desbordado el centro y se han trasladado a toda la ciudad. En su interior hay trabajadores impotentes y atemorizados, además de niños de 3 y 4 años cuya atención se ve seriamente comprometida. Fuera, por toda la ciudad se suceden los altercados, las peleas y los incidentes violentos.

Tanto desde el comité de empresa de la delegación provincial de Igualdad como desde el Ayuntamiento califican la situación de colapso y hablan de una actuación que ha sobrepasado a las autoridades de la Junta que actúan sin ningún tipo de planificación, explican. Este martes los trabajadores y el comité se han concentrado en las puertas del centro con el apoyo de la corporación municipal, el alcalde de Carmona y vecinos, sobre todo del barrio.

El Hogar de Menores de Carmona está diseñado para acoger a menores cuya custodia ha sido retirada a sus familias por la Junta de Andalucía debido a situaciones de desatención o problemas familiares graves. Tiene 20 plazas. Entre ellos niños desde 3 años. Con la actual llegada masiva de inmigrantes a las costas andaluzas la Junta ha comenzado a derivar a los menores inmigrantes que llegan a España. En Carmona ha llegado a haber hasta 91 personas en este centro. Ahora son 61. Los trabajadores que los atienden son los mismos que había cuando eran 20.

Pero la mayoría de los inmigrantes que llegan no son en realidad menores. Eso es lo que ellos dicen, « de 2001» dicen todos indistintamente, cuando se les pregunta la edad y la administración así lo acepta sin comprobarlo. Pero a simple vista es evidente que pasan de los 18 años. Hay alguno incluso que tiene hijos en su país. Estos adultos conviven con niños pequeños que ya estaban en el centro y que en algunos casos tienen problemas graves.

El primer problema resulta evidente. La falta de espacio. Duermen en el suelo. Luego está la convivencia. Los inmigrantes se agrupan entre ellos, los marroquíes por un lado y los subsaharianos por otro. Las peleas entre ambos grupos por el control del centro son constantes. Este fin de semana tuvo que intervenir la Policía Local y la Guardia Civil.

Pasan la noche fuera

El control resulta imposible. Se escapan cuando quieren y campan por la ciudad libremente. Algunos optan por pasar la noche fuera y vuelven por la mañana. En medio dejan un reguero de incidentes violentos tanto entre ellos y con los vecinos de Carmona. La pasada madrugada por ejemplo un vecino les pidió que se fueran a otro sitio porque el ruido que hacían en su puerta no les dejaba dormir. Comenzaron entonces a dar patadas en su puerta y a amenazarle en una situación cargada de violencia. La Policía Local ha intervenido en varias reyertas y peleas.

No hay control tampoco sobre los inmigrantes que hay en el centro. Cuando la saturación es mayor realizan un traslado a otros centros como el que hay en Guillena, pero algunos vuelven aquí por sus propios medios. Ayer por la mañana trasladaron a 30 de ellos, mientras otros dos que se habían fugado anteriormente intentaban entrar de vuelta al centro. El descontrol es total.

El alcalde de Carmona Juan Ávila, advierte de la falta de cualquier tipo de previsión. Según afirma no hay protocolo sanitario, por lo que se desconoce si tienen alguna enfermedad o si se puede producir un contagio, tampoco protocolos de escolarización. Ávila denuncia «la falta de planificación y de organización de la Junta de Andalucía que ha saturado el centro de Carmona, lo que está provocando la falta de atención a los menores».

Desde el comité de empresa Antonia Jiménez, indica que los trabajadoresviven la situación con miedo. Han sufrido agresiones y no están preparados para controlar tal cantidad de personas de edad avanzada. Puesto que no se ha reforzado personal hay noches que sólo hay tres trabajadores en el centro. Para controlar hasta 90 personas. Los traslados se hacen con el conductor de la furgoneta y un monitor únicamente, lo que supone un riesgo evidente.

Antonia Jiménez considera que es necesario que estos inmigrantes vayan a centros específicos para ellos para que reciban una atención adecuada que en centros como el de Carmona o el de Marchena, donde la situación es similar no pueden recibir.