El padre del menor fallecido en una montería de jabalíes en la finca La Lapa, de Guillena
El padre del menor fallecido en una montería de jabalíes en la finca La Lapa, de Guillena - ABC
Montería de Guillena

Los 124 metros que acabaron en tragedia

La defensa del cazador investigado por la muerte del pequeño Aitor sostiene que es «imposible» que el niño no se saliera del puesto como asegura su padre

SevillaActualizado:

La Guardia Civil ha remitido al juzgado de Instrucción 16 de Sevilla un nuevo informe sobre la montería en la que murió un niño de cuatro años que se llamaba Aitor. En dichas diligencias, que amplían el atestado que los agentes entregaron 48 horas después del accidente acaecido en una finca privada de Guillena, se incluyen datos que no se conocían hasta ahora y que pondrían en duda la versión ofrecida por el padre de la víctima.

Así lo asegura el abogado del cazador que fue detenido por efectuar el disparo que alcanzó al pequeño y que se encuentra en estos momentos en libertad provisional. Para el letrado Carlos Martín, una de las principales conclusiones del informe es que desde el sitio donde disparó su cliente hasta el puesto número 2 en el que estaba supuestamente la víctima hay una distancia de 124 metros. Como ya afirmara hace unos días tras la declaración de los familiares de Aitor, la munición que usaba el cazador investigado sólo tiene alcance efectivo de 35 metros. Se trata de cartuchos de una escopeta del calibre 12.

«La Guardia Civil no dice nada sobre la ubicación del pequeño porque al llegar los agentes, el niño ya se lo habían llevado al centro de salud. Pero es una cuestión matemática. Es imposible que a esa distancia que había entre los dos puntos señalados por los agentes le pudiera dar mi cliente con el arma que llevaba. El pequeño no estaba en el puesto y así trataremos de demostrarlo».

Como ya informara ABC, los agentes sostienen que el cazador sí se salió de su puesto unos 20 metros. Sin embargo, el amigo que acompañaba al investigado y que también estaba cazando contradice ese dato y afirma que no se movió más de seis u ocho metros. «Había una maleza muy espesa y la visibilidad era muy complicada». La defensa no niega que se salió del sitio pero cuestiona la cifra que indica el Instituto Armado.

Sin restos de munición en el puesto 2

El informe consta de 35 folios y sólo han tenido acceso a él las partes. El abogado Carlos Martín destaca también otro dato que entiende que sostiene con solidez su defensa. Se refiere al resultado de la inspección ocular que hicieron los guardias civiles del puesto número 2 que se había asignado al abuelo de Aitor. El puesto anterior, el número 1, fue el adjudicado al cazador detenido.

Según detalla el letrado, los familiares que prestaron declaración hace unos días ante el juez instructor, aseguraron que antes de que el niño cayera por el disparo que impactó en la sien, «les pasaron unos perdigones justo por el lado». Carlos Martín confirma que su cliente disparó dos veces y fue el segundo disparo el que alcanzó a la víctima. Sin embargo, los agentes no han encontrado munición en el puesto 2 y sólo hallaron algunos «restos ya antiguos que debieron pertenecer a otras cacerías».

Con estos datos, la defensa asegura que sólo se puede concluir en un sentido: «El niño no estaba donde dicen».