Pasacalles y teatros a pie de calle
Pasacalles y teatros a pie de calle - Rafael Olea
DECALLE

Olivares Barraco: cuando el pueblo revive tradiciones ancestrales

Durante la jornada de hoy sábado y el domingo, las calles se llenarán de música en directo, exposiciones, pasacalles, teatros y un mercado de artesanía

Actualizado:

Las calles ya duermen a la sombra de los entoldados. Vamos tarde. La XVII edición de Olivares Barroco comenzó el pasado jueves 16 de mayo y se prolongará hasta el domingo. Queda tiempo. ¿Y en qué consiste esta cita, que está considerada como una de las más notables en la provincia de Sevilla? Pues en que este pueblo aljarafeño se pinta el rostro con el lienzo de Zurbarán y de Murillo. Entra en el sueño de Calderón y su casco histórico es un hervidero de gremios de artesanos.

Es decir, que Olivares revive la gloria de tiempos barrocos en primera persona y organiza todo una balaustrada de actividades. Este año, además, se conmemora la travesía histórica de Magallanes y Elcano, por lo que tanto el cartel como la programación giran en torno a la efeméride: 500 años de la I Circunnavegación de la Tierra.

El compás de los pasacalles es de zíngaro, una música que tiene su origen en el pueblo gitano, y en la danza participan todos. Hay teatro en las aceras donde Calisto busca flores para su amada Melibea y cuadros que cobran vida en este bello rincón del Aljarafe. Así es: por la Plaza de España de Olivares han aparecido las meninas junto al Caballero de la Mano en el Pecho de El Greco. Figuras que abandonan su plana dimensión de pinceladas para mostrarse diferente ante los visitantes.

Los bailes de máscaras se celebrarán hoy sábado a las 20:30 y el domingo a las 14:30 en el Área de Juventud del ayuntamiento. Y también habrá concursos de trajes, un recital flamenco de la mano del cantaor Rancapino Chico, que estrena «De Sevilla a Sanlúcar», y conferencias de enorme interés, como «La Sevilla del Pecado en el siglo XVII», a cargo de Julio Mayo Rodríguez, archivero, historiador y articulista de ABC de Sevilla.

Baile de máscaras
Baile de máscaras - Olivares Barroco

Una mención especial merece el Mercado de Artesanos, donde se realizan talleres en vivo durante la mañana y la tarde. Ceramistas, herreros, martillos y fragueros que evocan labores de antaño y que reúnen a su alrededor a los más curiosos. Las exposiciones, por su parte, se han convertido en otro de los grandes atractivos de esta fiesta.

El Palacio del Conde Duque de Olivares se presenta como una visita obligada en cualquier época del año: balcones de estilo mudéjar, una fachada renacentista que sirve de recepción y columnas de mármol genovés que llevan el frío en sus vértebras. En estas fechas, además, se le suma la exposición que muestra la hazaña de Magallanes y Elcano a través de litografías de gran formato, maquetas, reproducciones de cartas de la época y cartelería. Es, sin duda, una de las principales actividades con las que se recuerda el V centenario de la primera vuelta al mundo. «Barros de Ultramar», del artista de Albaida del Aljarafe Sergio Cruz, es una exposición inspirada en detalles y destellos propios de la pintura barroca.

En definitiva, Olivares retrocede estos días varios siglos en el tiempo para mirar de cara a la historia. Para tocarla en la calle y en la gente. En los cortejos y disfraces. En todo. Por eso este festejo que grita en la mapa de la comarca cada primavera se ha consolidado como una de las citas más destacadas en la provincia de Sevilla. Porque involucra a la mayoría y se desarrolla de una forma natural. El barroco abandona los retablos y museos para convivir junto a los que quieren indagar en él.

¿Qué más podemos ver en Olivares?

El Palacio del Conde Duque de Olivares, actual sede del ayuntamiento, es el bastión primario de la cultura de Olivares. Y el Mercado Barroco que se va a celebrar durante este fin de semana marca una de sus páginas doradas en el calendario. No obstante, este municipio y sus alrededores nos ofrecen más alternativas. Por eso es importante aprovechar nuestra escapada para conocerlo mejor. ¿Dónde comer? ¿Qué ver? ¿Hacia dónde pasear? ¿Qué hay de sus monumentos? Lo descubrimos a paso de viajero.

Los arroyos le mojan y un afluente del Guadiamar, el río Agrio, le acaricia de cerca. Por eso Olivares tiene el color de la esperanza y la zona del Corredor Verde es única en el área metropolitana para encontrarse con la tranquilidad de la naturaleza. Los senderos del Guadiamar, como algunos les conocen, guardan ese paisaje salvaje tan caro en esta latitud de la provincia.

Asimismo, aquí encontramos uno de los puntos más elevados del Aljarafe, por lo que pueden observarse las laderas manchadas de olivos y los pueblos limítrofes en los días más claros. Su cercanía con la capital hacen de él un destino recurrente para pasar el día.

La Torre de San Antonio, que se alza entre las copas de los árboles bajos al pie de la carretera SE-527, continúa con un viejo pulso al tiempo que nunca ha dado por perdido. Este edificio, que se ha recuperado de las ruinas, data del siglo XII y sirvió para controlar el camino hacia Gerena. Su nombre le viene dado por la finca en la que se ubica.

Las bodegas se levantan como áreas de descanso entre paseos e iglesias. Para almorzar, El Bólido, con la caldereta, los aliños y la carrillada como santo y seña, siempre será un acierto. Mientras que para visitar, la Colegiata de Nuestra Señora de las Nieves, que se construyó en el siglo XVII y alberga cuadros atribuidos al taller de Zurbarán, también regala encanto, arte e historia bajo sus muros.

Dos templos, uno de la tapa y otro del culto, que nos aguardan a medio camino entre el pan dorado y el gentío que celebra el centenario de un viaje que cambió el mundo. Olivares se ha vestido con cuellos de lechuguilla y valonas. Prendas barrocas que cobran sentido tras los pasacalles y los cánticos con los que se reviven las tradiciones más ancestrales.Olivares, siempre. Pero en estas fechas, un poco más.