José Antonio Ávalo, padre del niño muerto en la cacería, a a la llegada a los juzgados
José Antonio Ávalo, padre del niño muerto en la cacería, a a la llegada a los juzgados - Vanessa Gómez

El padre del niño muerto en una cacería en Guillena culpa al cazador de negligente

La defensa siembra la duda sobre las medidas de seguridad de la montería y la distancia que había entre los puestos

SevillaActualizado:

El padre del niño que murió de un disparo en una cacería el pasado mes de enero ha prestado declaración este viernes en calidad de testigo en el marco de la investigación abierta por el juzgado de Instrucción 16 de Sevilla. José Antonio Ávalo ha relatado por espacio de media hora cómo murió su pequeño Aitor, que tenía sólo cuatro años. Ávalo se encontraba en uno de los puestos desde donde se abatían a los jabalíes junto al pequeño, su abuelo y un tío. Si bien sólo el abuelo iba armado.

Aitor cayó fulminado por un disparo que le alcanzó en la cabeza. El niño no se salió «en ningún momento» del puesto, ha detallado la abogada de la familia del pequeño, Rosario Serrano, quien ha atendido a los medios al finalizar la sesión. «Sobre ese aspecto no hay discusión alguna».

Su padre ha defendido en su declaración que adoptaron todas las medidas de seguridad y que el accidente fue culpa de una conducta negligente por parte del cazador. «Por lo que se ha recabado hasta la fecha, queda claro que hay más que indicios razonables de que nos encontramos ante un delito de homicidio imprudente», ha afirmado la letrada, quien ha recordado que en su declaración ante el juez, el cazador que disparó al pequeño admitió que se había salido del puesto, que se había girado 90 grados antes de accionar su escopeta. También reconoció que vio movimiento en la maleza y que escuchó un ruido, pero nunca vio la pieza que buscaba abatir. «Una serie de imprudencias con el desgraciado resultado de muerte», ha añadido.

«Que le pregunten al criminal»

Ávalo no quiso atender a los periodistas en la puerta de los juzgados. «Lo siento estamos muy tristes. Ha sido un día muy malo». El abuelo del pequeño, en una reacción de rabia cuando salían de los juzgados, le espetó a los periodistas: «¿por qué no le preguntan al criminal?» Un arrebato que fue de inmediato sofocado por su mujer, que le tapó la boca para que callara. El dolor de la familia fue muy evidente mientras esperaban en los pasillos a que empezaran las declaraciones, que arrancaron con casi una hora de retraso.

«El alcance de la escopeta de mi cliente es de 30-35 metros y la ley establece que debe haber 150 metros entre los puestos. Ponemos muy en duda que él se moviera tantos metros de su puesto».

El juez había citado a una docena de testigos, entre ellos el organizador de la montería, los postores que se encargan de llevar a los cazadores a los puestos y los rehaleros responsables de los perros. Sin embargo, decidió posponer la mayoría de los interrogatorios a los días 13 y 15 de marzo para que la sesión de este viernes no se alargara en exceso. Finalmente han prestado declaración el padre, el abuelo y el tío del niño, que eran los testigos más directos porque se encontraban junto al pequeño cuando ocurrió el accidente.

La estrategia de defensa

El cazador investigado, que se encuentra en libertad provisional, fue asistido en un primer momento por una abogada de oficio. La declaración ante el juez la prestó después de pasar dos días en los calabozos de la Guardia Civil detenido. Su nuevo letrado Carlos Martín, ha sembrado este viernes la duda sobre las medidas de seguridad que había en la cacería. «El alcance de la escopeta de mi cliente es de 30-35 metros y la ley establece que debe haber 150 metros entre los puestos. Ponemos muy en duda que él se saliera tantos metros de su puesto».

En esa línea de posibles fallos en la organización del evento, el letrado del cazador ha asegurado que los participantes en la montería no recibieron apenas información sobre la ubicación de los puestos y sobre las medidas de seguridad que se deben adoptar.

La abogada de la familia de Aitor tampoco ha negado la posibilidad de reclamar responsabilidades en ese sentido. «No descartamos, si encontramos alguna irregularidad, ampliar la acusación». Si bien, ha indicado que «en principio todo apunta a que estaba bien organizada» la montería.