El acusado de matar a su madre y a su hermana antes de prestar declaración
El acusado de matar a su madre y a su hermana antes de prestar declaración - Manuel Gómez
Tribunales

El parricida de Arahal confesó a un hermano que había matado a su madre y su hermana

Los agentes policiales corroboran que el acusado, de forma «consciente y lúcida», reconoció los hechos cuando lo encontraron en su habitación

SevillaActualizado:

Juan Antonio P.B., acusado de asesinar a su madre y a su hermana de 43 y 96 puñaladas, respectivamente, el 12 de diciembre de 2016 en su casa en Arahal, confesó haber matado a ambas a uno de sus hermanos, E.P.B., y a un vecino, las primeras personas que pudieron entrar en la casa la tarde de aquel fatídico día, a la que tuvieron que acceder forzando la entrada de la azotea porque todas las puertas estaban cerradas desde dentro.

«No lo recuerdo». Éstas han sido las palabras más repetidas por el acusado durante el interrogatorio que ha tenido lugar este martes en el juicio con jurado que celebra la Audiencia de Sevilla. Juan Antonio se enfrenta a 23 años de prisión por cada uno de los asesinatos presutamente llevados a cabo. En la noche del 11 de diciembre de 2016 mató a su hermana apuñalándola 96 veces, sin que mediara una discusión previa entre ambos, como él ha dicho.

Posteriormente, esperó encerrado en su casa, donde convivía junto a las víctimas y su hermano E.P.B., a que llegara su madre de trabajar, algo que sucedió sobre las nueve de la mañana del día 12. Estaba «escondido detrás de la puerta», como ha detallado uno de los agentes de la Policía Local qeu actuó aquel día. De forma sorpresiva atacó a su madre y la mató con 43 puñaladas.

El jefe de la hermana llamó sobre las cuatro de la tarde a E.P.B. que convivía con ella y que ha declarado este martes también porque había faltado al trabajo. Su hermano llegó a su casa y comprobó que estaba cerrada por dentro. Sólo logró acceder a la vivienda por la puerta de la azotea, tras saltar desde la casa de la vecina, y forzándola.

Pedía que le mataran

Accedió a la misma con el vecino, que también ha testificado este martes. Todas las puertas estaban cerradas, algo poco habitual en aquella casa. Tras pegarle una patada a una puerta, encontraron a la madre muerta en un pasillo. Entonces, el vecino halló a Juan Antonio boca abajo en una habitación y pensó que también estaba muerto. Así se lo hizo saber a E.P.B.. Pero Juan Antonio se movió y el vecino alertó al hermano de ello.

Juan Antonio, según ha relatado su hermano hoy, les dijo: «He matado a mamá y a la Mari -hermana-». Esto ha sido corroborado en la declaración de los vecinos y los agentes actuantes han coincidido en señalar que el acusado, tras ser preguntado por lo que había pasado, dijo: «Lo que tenía que pasar». Después les añadió que había matado a su hermana de noche y que había esperado a la mañana para matar a su madre.

«Mátame», le pidió Juan Antonio a su hermano. También a los policías locales. Se intentó autolesionar, pero los agentes lo impidieron cuando ya estuvieron con el acusado en su habitación. La casa estaba manchada de sangre por todos lados. Una vez lograron acceder a la planta inferior, hallaron a la hermana semi desnuda y muerta. Los agentes han apuntado que Juan Antonio reconoció los hechos de forma «consciente, espontánea, lúcida y tranquila».

Juan Antonio ha afirmado que sólo recuerda «un tres por ciento» de lo que pasó: «Imágenes borrosas, gritos, llantos y voces». Ni siquiera haber declarado en sede policial y judicial que había matado a su madre y a su hermana.

Los hermanos han apuntado los celos del acusado de su hermana y su carácter machista

Tras la declaración del encausado, ha sido el turno de dos de sus hermanos, que ejercen de forma individual la acusación particular. E.P.B., quien convivía con el acusado y las víctimas y entró el primero en la casa, ha relatado cómo accedió a la vivienda. Ha apuntado «los celos» como causa de la muerte de su hermana. Juan Antonio no aguantaba que su hermana tuviera novio.

Ha restado importancia al consumo de drogas de su hermano, cuya intoxicación alega la defenas para pedir la eximente completa. «Consumía esporádicamente» y acudía a centros de tratamientos «obligados» por la familia.

D.P.B., el otro hermano, ha sido más duro en su interrogatorio. Ha calificado la relación del acusado con su madre como la de «un amo y su sirvienta. Junto a su hermana, eran objetos de su propiedad». La madre denunció a su hijo Juan Antonio por esta relación «agresiva» pero terminó retirándola, como han confirmado varios agentes, quienes en alguna que otra ocasión tuvieron que acudir al domicilio familiar ante conatos de enfrentamientos.

«Había convertidos sus vidas en un infierno», ha dicho D.P.B. sobre su madre y hermana, a quienes Juan Antonio forzaba a darles dinero o amenazaba. «Siempre cuando estaba a solas con ella, delante de un varón no actuab así. Mi madre tenía miedo de sus arrebatos», ha explicado este hermano.

Juan Antonio, según lo ha descrito su hermano, «no es un toxicómano, no es un yonqui, no necesita la droga en su organismo. Se hartaba tres o cuatro veces al año. En su casa no había alcohol».

La hermana asesinada administraba el dinero al acusado, quien no acudía a los centros de tratamiento para curarse, sino para que se les quitara el «cabreo» a su hermana y su madre.

Ha descaratado que su hermano estuviera enfermo mental, más bien, es «profundamente malo, las hizo infelices en vida y después las mató. Era una persona difícil de llevar y que faltaba el respeto a las mujeres, a las que consideraba seres inferiores». Ha descrito a un ser machista para concluir D.P.B, que ha dado las gracias al tribunal por dejarle defender el honor de su hermana y su madre.