Pepi Díaz, en el centro con el galardón, rodeada de la mayoría de los usuarios de El arte de vivir
Pepi Díaz, en el centro con el galardón, rodeada de la mayoría de los usuarios de El arte de vivir - Alejandro Hernández
El Cuervo de Sevilla

Pepi Díaz, el espíritu solidario de la asociación El arte de vivir

La voluntaria ha recibido el reconocimiento del Ayuntamiento de El Cuervo por su labor altruista a favor del bienestar de los usuarios de la asociación

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Cuando la solidaridad se mezcla con la sencillez, que no simpleza, se crea un cóctel social que con la guinda de la humildad y aderezado del trabajo y la dedicación constante y voluntaria genera una dinámica fructífera y eficiente que beneficia a las personas a las que va dirigido. Un ejemplo claro de este combinado lo representa la asociación para la integración y el desarrollo personal y social de las personas con discapacidad física y/o psíquica El arte de vivir que desde hace más de diez años gestiona, dirige y anima en El Cuervo de Sevilla Pepi Díaz, una mujer de 57 años de edad, natural de Medina Sidonia, hija de un vaquero, criada en la marisma de Lebrija y agricultora ya retirada, que lleva en el municipio cuerveño desde los 12 años.

Diez discapacitados físicos y psíquicos, de edades comprendidas entre 28 y 54 años, son atendidos por una asociación que rompe la dinámica de financiación a través de ayudas de la Junta de Andalucía y se sustenta con la venta «de nuestra artesanía y trabajos manuales», explica a ABC Pepi Díaz mientras, con caras inocentes y llenas de sonrisas, los usuarios hablan unos sobre otros para confirmar lo que de forma clara y concisa señala la directora de la asociación. La necesidad de adquirir algunos ordenadores para mejorar los trabajos de las personas a las que se presta servicio han provocado que se rompa por una vez la tendencia de autofinanciación y la asociación haya solicitado la ayuda de la Obra Social La Caixa, además, el alquiler del local donde se reúnen y trabajan las tardes de los martes y jueves ha sido pagado por un año por la cooperativa local de transporte Cotrel. «Vamos bien, no necesitamos más», señala Díaz.

Los discapacitados de la asociación, que también son atendidos en el centro Germán Gómez Medina, son bien conocidos por sus vecinos. Los jabones naturales, botes pintados y adornos no faltan en ninguna de las fiestas y eventos públicos que se organizan en El Cuervo como tampoco falta la ya tradicional rifa que organizan en navidades «gracias a la que compramos gran parte de los materiales que utilizamos en nuestros trabajos», puntualiza la responsable de la asociación. «Somos mucho de reciclar», indica la voluntaria que pone como ejemplo del apoyo del pueblo el Día del Pan o la Noche en Blanco, «donde en la última edición triunfamos con las plantas y pasteles que pusimos a la venta».

El resultado del trabajo de Pepi Díaz, la buena disposición de los discapacitados atendidos y la imagen social y apoyo de la ciudadanía que recibe la asociación han sido componentes esenciales para que el Ayuntamiento de El Cuervo haya distinguido públicamente a esta voluntaria «por su labor altruista y compromiso a favor del bienestar de los usuarios de la asociación El arte de vivir», según subraya el consistorio en una nota en la que relaciona las personas y colectivos destacados que recibieron el reconocimiento municipal en el acto por el XXVI Aniversario de la Constitución del Ayuntamiento e Independencia de El Cuervo de Sevilla.

«Fue un acto muy emocionante», recuerda Díaz que apunta que «cuando me lo dijeron dije que se lo dieran a otro, que no necesito que me reconozcan nada porque ellos (los usuarios de la asociación) me llenan mucho». La voluntaria comenta que «yo tengo fibromialgia y en las horas que paso con ellos no pienso en nada, se me olvida la enfermedad». Díaz se hizo cargo de El arte de vivir hace diez años, «tenía ganas de hacer algo solidario», comenta, «me aceptaron y ahora no vivo sin ellos».

Para este año, El arte de vivir tiene previsto seguir con las excursiones que llevan a cabo cuando hace buen tiempo, no descartan volver a repetir en verano la convivencia de tres días en el campo y, sobre todo, los usuarios sueñan con volver a representar en el teatro la obra «Pasión gitana», que ya ha recorrido los escenarios de Lebrija, Las Cabezas y Trebujena, y acabar de montar otra de carácter infantil. «Queremos ir a Cádiz, montarnos en el tren y visitar el Gran Teatro Falla», apostilla uno de los usuarios mientras otros insisten en que Pepi Díaz «sí se merece el galardón y más por el cariño que nos tiene».