La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación.
La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación. - EP

Uno de los policías locales de La Algaba disparó al agresor para salvarle la vida a su compañero

Los agentes, que tuvieron que ser hospitalizados, habían acudido a un domicilio por un caso de violencia machista y fueron agredidos por el fallecido con un machete

SEVILLAActualizado:

Jesús y Arsenio son dos policías locales de La Algaba que vivieron en la madrugada de ayer la actuación policial más complicada de sus carreras. El primero sacó su arma y disparó contra un vecino para evitar que matara a su compañero. Un muerto y dos policías locales heridos fue el balance de una intervención que nació con la llamada desesperada de una adolescente de 15 años al teléfono de Atención a Víctimas de Malos Tratos.

La menor pidió ayuda pasadas las cuatro de la mañana. Su padre, Carlos C. M., estaba amenazando a su madre y decía que la iba a matar. Jesús y Arsenio fueron los primeros en llegar al domicilio de la barriada de Santa Marta para atender el requerimiento de la chica. Según fuentes policiales, al llegar al domicilio, situado en una tercera planta, el presunto maltratador, que acabaría abatido por los agentes, les recibió machete en mano. Su mujer, Josefa G. C., estaba escondida debajo de una mesa y la hija de ambos, que había sido quien había abierto a la patrulla, no paraba de gritar.

Era la primera vez que la autoridad policial se personaba en esa vivienda por una denuncia por violencia machista. Tal y como confirmarían después fuentes del TSJA y del Ayuntamiento, a Carlos C. M. no le constaban denuncias previas.

Cuando los agentes intentaron desarmar al agresor y que depusiera su actitud, éste lanzó un machetazo a Jesús que resultó herido en un brazo. Su compañero salió en su ayuda, pero tropezó y cayó al suelo. Según fuentes policiales, fue ese momento el que aprovechó el presunto agresor para tirar un segundo machetazo que en esta ocasión impactó en la cabeza de Arsenio que no pudo repeler la agresión. Como Carlos C. M. seguía agrediendo a su compañero, Jesús sacó su pistola reglamentaria y disparó cinco veces. Dos tiros impactaron en el cuerpo de Carlos C. M., concretamente en el pecho y en la axila.

Experto tirador y un policía condecorado

El agente que desenfundó su pistola es un experto tirador, que imparte formación para otros policías. Su compañero, por su parte, fue condecorado por el Ayuntamiento en 2013 por participar en el rescate de un matrimonio y sus hijos, atrapados en el incendio de su casa. La conmoción por lo ocurrido era absoluta ayer entre los funcionarios policiales. Saben que sus compañeros se enfrentan ahora a una investigación que dirige la Guardia Civil.

Los dos policías fueron llevados al hospital Virgen Macarena, donde quedaron ingresados; mientras que en torno a las diez de la mañana el cuerpo del finado era trasladado al Instituto de Medicina Legal para la práctica de la autopsia.

El alcalde del municipio Diego Manuel Agüera confirmaba a los medios que Jesús iba a ser intervenido al tener «múltiples fracturas y cortes en los ligamentos y en los huesos»; mientras que Arsenio se encontraba «bien dentro de la normalidad, aunque mareado por el machetazo en la cabeza».

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación.
La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación. - EFE

Vecinos y allegados a la pareja no escondían su asombro por la respuesta violenta que había tenido el supuesto maltratador. Como otros tantos casos de violencia machista, que se esconden tras las puertas de los hogares, el fallecido no era reconocido como un agresor. Hasta el alcalde afirmaba que no «había dado problemas» hasta la fecha.

Carlos trabajaba recogiendo naranjas y en el quiosco que su mujer tiene en la barriada Federico García Lorca, donde la familia de Josefa regenta también un bar. Ambos establecimientos estaban cerrados ayer a cal y canto. Madre e hija, que fueron atendidas de una crisis de ansiedad, se refugiaron en la casa de la abuela.

Las muestras de apoyo a los agentes se sucedíeron nada más saltar la noticia. Uno de los primeros en ponerse del lado de los funcionarios fue el alcalde de La Algaba: «Decidieron entre la muerte del agresor o su propia vida». También desde el Instituto Andaluz de la Mujer agradecían el papel de los policías al evitar un nuevo asesinato machista. En la misma línea se expresaba el sindicato policial SPPME.