Rafa Baena entrenando a chavales en Estepa, su pueblo natal
Rafa Baena entrenando a chavales en Estepa, su pueblo natal - ABC
SIERRA SUR

Rafa Baena, de Rochelambert a la Bundesliga alemana

El pivote estepeño que jugará con los Hispanos el Europeo de balonmano cuenta su historia de superación, un modelo para todos los deportistas

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Este fin de semana muchos estepeños han seguido con gran atención los pasos de la selección española de balonmano. Los Hispanos pasaron con buena nota su fase de preparación en el Memorial Domingo Bárcenas, donde ha cosechado tres triunfos claros ante Suecia, Brasil y Polonia.

Entre los jugadores concentrados en Irún se encontraba un vecino de la localidad, Rafa Baena. El seleccionador nacional, Manolo Cadenas, ha confirmado al estepeño como uno de los 17 jugadores que competirán en el Europeo de Polonia del 15 al 31 de enero.

Entre los espectadores más atentos habría que destacar a los componentes de los equipos de alevines y benjamines del Club de Balonmano Estepa. Las jóvenes promesas locales han recibido la entrada del nuevo año con la visita de su ídolo, al que tienen como un referente deportivo, y el pasado día 30 participaron en una sesión de entrenamiento dirigida por el propio jugador profesional de balonmano.

Nacimiento de un «crack»

Horas antes de disputar el partido contra Brasil, Rafa Baena explica a ABC Provincia cómo nació su carrera deportiva desde su pueblo natal. «Cuando era muy joven jugaba al fútbol como la mayoría de mis amigos». Recuerda que unos amigos le propusieron jugar un partido de balonmano. «Me gustó mucho, se me daba muy bien, y en poco tiempo dejé el fútbol».

En ese punto rememora la importancia que tuvo Miguel Marchán. «Hizo un buen trabajo con muchos niños estepeños. Nos estimuló a practicar este deporte, con mucha menos difusión que el propio fútbol, y nos enseñó todo lo que pudo», asegura Baena. Desde esos comienzos su carrera siempre fue a más. Tras su paso por el segundo equipo del Club Rochelambert, del que guarda «muy buenos recuerdos» pasaría uno de sus mejores años como jugador del equipo de Dos Hermanas y posteriormente a la escuadra de Palma del Río.

En la actualidad, este gigante de 191 centímetros y 120 kilos ha demostrado sus cualidades como pivote, y en cada nuevo partido se bate el cobre peleando con las mejores defensas a nivel internacional, buscando los mejores bloqueos y ganando con su pericia la posición de lanzamiento más favorable para sus compañeros.

Un pabellón con su nombre

La carrera deportiva del estepeño le ha traído muchas alegrías, unas a nivel internacional y otras, no menos importantes, a nivel local. En la actualidad defiende los colores del equipo alemán Rhein-Neckar Löwen, con el que participa en la Bundesliga de Balonmano. Además la entrada al 2016 trae nuevas promesas para el estepeño, que formará parte de la selección española en el próximo Europeo.

Estas grandes victorias no ensombrecen el cariño que Rafa recibe por parte de sus propios vecinos. El pabellón donde hace unas semanas hacía las veces de entrenador, lleva su nombre desde el 2011. «Para mÍ fue toda una sorpresa recibir la noticia. Es todo un honor prestar mi nombre a un lugar que sirve para formar a las nuevas canteras», asegura. Tras compartir una vez más su experiencia con los jóvenes estepeños, Rafa se prepara ahora para su próximo gran reto, llevar a los Hispanos a lo más alto y entrar en los Juegos Olímpicos.