Detalle del órgano de la iglesia de la Asunción de Cantillana
Detalle del órgano de la iglesia de la Asunción de Cantillana - ABC

Una ruta por el sonido de los órganos históricos de la Vega del Guadalquivir

Un estudio del arquitecto Honorio Aguilar muestra cómo sólo cinco iglesias de los municipios ribereños del Guadalquivir conservan sus órganos originales históricos

Pedro Ybarra Bores
SevillaActualizado:

En los órganos de tubos históricos de las iglesias de la Vega del Guadalquivir convergen aspectos tan diversos como su importancia histórica o etnográfica, más allá del papel que desempeñan las actividades relacionadas con la música y su dimensión social como elemento de convivencia. Prácticamente la totalidad de los municipios contaban con este instrumento, extendido por sus templos a partir del barroco hasta el romanticismo.

Para el arquitecto especializado en arquitectura religiosa gótico mudéjar Honorio Aguilar, «la falta de conocimiento e información que supuso su desvalorización, las modificaciones de la liturgia y las ventas improcedentes de la totalidad o parte de estos, muy cotizados entre los anticuarios o especialistas, supusieron la destrucción o el abandono de estos».

En la actualidad «se conservan los órganos de tubos de los municipios de La Algaba, La Rinconada, Alcalá del Río, Cantillana y Peñaflor, realizando un recorrido imaginario aguas arriba por el cauce del Guadalquivir. De estos, sólo el municipio de Alcalá del Río ha llevado a cabo la restauración del instrumento, ubicado en la parroquia de la Asunción, interesante iglesia gótico mudéjar del siglo XIV, convirtiéndose en un foco de cultura y actividad envidiable por municipios vecinos», señala el arquitecto.

Piezas únicas

Órgano de Alcalá del Río
Órgano de Alcalá del Río - A. Martínez

«Un órgano de tubos en una iglesia no sólo puede ser un adorno mueble que está colocado en las alturas para embellecer espacios amplios, coros y tribunas, sino que ya de por sí es una pieza única», afirma. El sonido de un órgano es único «porque nunca se construyen dos órganos exactamente iguales, y aunque así fuera, su sonoridad variaría en función del espacio», dice.

«Estos instrumentos contienen en sí todas las artes; la arquitectura de su mueble que, fruto de su tiempo, se adapta a los gustos estéticos de la época en la que se construyó; pintura y escultura complementan el diseño arquitectónico que envuelve la maquinaria y tubería», afirma Aguilar. «La física y las matemáticas son parte intrínseca en la construcción y medidas de los tubos y los conductos de aire que alimentan a estos. La química y aleación de metales también es fundamental en el resultado final sonoro acorde y proporcionado al espacio del templo», añade.

El órgano se introduce en los templos como instrumento litúrgico desde el siglo VIII; «Restaurar un órgano no sólo es poner en valor un bien mueble de interés cultural, pues hace posible que siga ejerciendo su principal función litúrgica, complementada con actividades culturales, pedagógicas, discográficas o patrimoniales», afirma.

De entre los municipios que aún los conserva, Cantillana posee un órgano de tubos colocado en el coro alto de la iglesia de la Asunción. Un instrumento del que aún no se conoce el autor, pero que data aproximadamente de la segunda mitad del siglo XVIII, aunque no sea el primitivo de este templo. De una singular caja, teclado original, tubería prácticamente completa y una magnífica sonoridad del templo que lo alberga, este instrumento restaurado tendría unas grandes posibilidades tímbricas y sonoras.

De gran interés es asimismo el órgano de Peñaflor cuyo autor es Otín Calvete (de 1800 a 1815), similar al de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, con mueble neoclásico y muy completo de tuberías. Se restauró en 1952 por alguien que venía de la Catedral; junto con los de La Algaba (obra de Franscico Rodríguez, de 1780 a 1810 aprox.), también neoclásico; y La Rinconada, de menor tamaño, pero muy interesante en especial por la iglesia gótico mudéjar de Santa María de la Nieves donde se ubica, «una vez restaurados conformarían una red de instrumentos musicales de gran potencialidad, que unirían, además del Guadalquivir, estos municipios ribereños de la comarca de la Vega», afirma Aguilar.