Jaime García Ávila, de Destilerías de Constantina
Jaime García Ávila, de Destilerías de Constantina
DECALLE

Turismo industrial: alambiques, cubas y mieles de la Sierra Norte de Sevilla

Pequeñas empresas, algunas de ellas con un marcado carácter artesanal, abren sus puertas para dar a conocer la elaboración de sus productos

Sevilla Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Alambiques, clavos, almazaras, mieles. También cultivos. Y bodegas. Y procesos. El turismo industrial gana cada vez más adeptos porque hay quien se interesa por la actividad productiva que está detrás de todo lo que nos rodea: utensilios, alimentos, máquinas. Y, en concreto, en los municipios de la Sierra Norte de Sevilla, se desarrollan proyectos que resultan atractivos ante los curiosos y que guardan grandes historias en su interior. ¿Cómo se colecta esto? ¿Qué hay de artesanal en la elaboración de aquello? ¿Cuánto tarda la aceituna en hacerse aceite desde que se recoge del árbol? Seguimos el listado ofrecido por la Diputación de Sevilla para descubrir algunas de las empresas más atrayentes y las principales tareas que desempeñan a través de las visitas guiadas.

El sector agroalimentario es, sin duda, la gran baza de la economía en esta zona de la provincia. Además, la variedad de sus productos y la elaboración tradicional de la que se presume en muchos de estos negocios hacen que el factor de la cultura entre en juego a la hora de valorar las propuestas de las pequeñas empresas que ahora nos abren sus puertas para darse a conocer con entusiasmo y sin complejos.

De este modo, la familia que está detrás de Quesos Aguilar, desde el Polígono Industrial La Encina, en El Real de la Jara, mantiene recetas, cantidades y secretos que se asentaron dos generaciones atrás. Su producción es limitada y en las visitas, que tienen un precio de entre 12 y 15 euros, se ofrecen catas e incluso rutas de senderismo por el entorno. Gastronomía y campo quedan unidas bajo una misma etiqueta. Al igual que sucede en la Fábrica de Embutidos Reina de los Ángeles, donde la cría del cerdo, su aprovechamiento y la posterior distribución se remonta a los años 20 del siglo pasado.

En Constantina, sin embargo, ha sido la mermelada del Obrador Valle de la Osa la que se ha convertido en la patria chica de las frutas, los tarros y el azúcar. Son estos ingredientes los verdaderos protagonistas y se dan a conocer mediante talleres previamente concertados para grupos.

La vida en las bodegas de Fuente Reina y La Margarita, por su parte, son diferentes pero comparten una atmósfera particular. En el mismo pueblo, el vino proviene de distintas variedades de uvas, las barricas no comparten material y sus resultados son, a veces, casi opuestos. Tinto o mosto, roble francés, etiquetado local y viñedos con acento para convencer a todos los paladares. Y es que en estas laderas de Sierra Morena hay un vino que se defiende solo pero que reclama su nombre en las vitrinas. La Bodega Tierra Savia, en Alanís, o Colonias de Galeón, en Cazalla de la Sierra, son otras casas donde muestran con gusto sus botellas, botas y terruños.

La miel es de El Madroño. Queda demostrado en las jaleas, enjambres y zumbidos que están detrás de La Alameña, una marca con la que conocer el universo de la apicultura junto a Reyes Martín, su propietaria. Y el anís, de nuevo, de Cazalla de la Sierra y Constantina. Las destilerías El Clavel, Miura, que pertenece al Grupo Caballeroconservan en sus instalaciones algunas prácticas ancestrales. Las frutas maceran en sus tanques mientras las guindas se hacen licor con pausa. El olor, como sus preciados líquidos, oscila entre lo seco y lo dulce, y el ruido provocado por el roce de los cristales traslúcidos crea un ambiente inconfundible.

En la Cooperativa de las Huertas, en La Puebla de los Infantes, el tiempo se mide gota a gota y por etapas: recogida, lavado, molienda... Algo similar a lo que sucede en los relojes del Molino de Navas, cuyo olivar serrano ofrece cada año distintas variedades de aceitunas, como la manzanilla, redondilla o pico limón. Y es en Las Navas de la Concepción donde culmina esta breve ruta por el turismo industrial en la Sierra Norte. Entre embutidos y carnes de caza, la Dehesa Navera, tan cercana a tierras onubenses y extremeñas, convive con el apetito abierto en canales por las paredes. El campo no solo regala postales, sino productos y prácticas heredadas de antepasados lejanos en algunos casos y radicalmente modernas en otros. Prensas, cotos, toneles. Y colmenas. Y cubas...