Felipe González, Caballos y el alcalde, rodeados de micrófonos y cámaras. MILLÁN HERCE

Y en esto llegó Felipe

AURORA FLÓREZ
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El novísimo y joven alcalde de Coria del Río, y candidato socialista para las próximas municipales, José Vicente Franco, en el sillón municipal tras una moción de censura, estaba ayer exultante, impecable, mientras recibía al ex presidente del Gobierno, Felipe González, que visitó la localidad ribereña para mantener, al parecer, un simple encuentro con los militantes locales.

Un revuelo de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión y un nutrido grupo de militantes -casi más de los primeros que de los segundos- esperaban la llegada de un personaje que aún exuda aires de líder imponente, cuyo predicamento parece pervivir por encima de vaivenes políticos.

Venía acompañado el histórico dirigente socialista por el portavoz del PSOE en el Parlamento Andaluz, el todopoderoso José Caballos, y el diputado Luis Yáñez, a los que luego se unió la consejera de Justicia, Carmen Hermosín, antes de retirarse todos a un multitudinario almuerzo con militantes y simpatizantes socialistas corianos en un restaurante de la localidad.

El mínimo trayecto desde la avenida en la que se encuentra el Ayuntamiento coriano, recién recuperado por el PSOE y arrebatado al PA, hasta la Casa del Pueblo, en una pequeña calle lateral, fue un verdadero baño de multitudes para un González que comedida y acostumbradamente recibía muestras de cariño de sus correligionarios corianos, en medio de la sorpresa de otros vecinos de la localidad que no sabían bien a qué se debía tal agitación pública.

Ya en la Casa del Pueblo, a rebosar de fieles militantes y adornada con multitud de fotografías: un jovencísimo Felipe en la Transición, Felipe y el casi olvidado y ex amigo Alfonso Guerra, Pablo Iglesias... el ex presidente -como bien muestra la imagen-, flanqueado por José Caballos y José Vicente Franco, se vió rodeado de micrófonos y periodistas ansiosos de captar sus palabras mientras de fondo y en progresión geométrica constante el barullo de militantes y curiosos evitaba cualquier atisbo inteligible o descifrable.

«Viva mi Felipe», gritaba una anciana mirando a González con adoración mientras que otra, desde la espalda de Felipe, que dos señoras intentaban tocar, decía: «No m´entero de ná. Dile que hable más fuerte»...

González, resaltando su cabeza por encima de la multitud, habló de su postura contra la guerra de Irak, del «decretazo» y hasta del paso de los años, siendo escuchado con atención y casi arrobamiento por el alcalde por menos de tres meses, a quien, fuera o no fuera ese el motivo de su visita a Coria, arropó justo en un momento necesario, precisamente cuando el panorama político se encuentra convulsionado tras la criticada moción de censura liderada por los socialistas y seguida por los Independientes de Coria e IU, además de por un tránsfuga andalucista.