Ancianos en una de las salas de un geriátrico de Utrera, donde ocurrieron los hechos
Ancianos en una de las salas de un geriátrico de Utrera, donde ocurrieron los hechos - ABC
Tribunales

Avalado el despido de un trabajador que expuso a los ancianos de un geriátrico de Utrera a agua no potable

El demandante acudió a los tribunales para revocar la medida disciplinaria que le aplicó la empresa por falta muy grave

SevillaActualizado:

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado una sentencia previa que declara procedente el despido de un recepcionista que trabajaba en un geriátrico de Utrera, después de que él mismo provocase la entrada de agua no apta para el consumo humano en la red de suministro del centro, al intentar solucionar una incidencia «fuera de sus funciones y sin seguir los protocolos marcados», extremo que puso en «riesgo» a los residentes, según la sentencia emitida el pasado mes de junio y recogida por Europa Press.

El TSJA aborda el litigio promovido por el empleado contra su despido disciplinario por la supuesta comisión de infracciones de carácter muy grave según el convenio colectivo de la empresa.

La tarde del 1 de septiembre de 2015, este hombre prestaba sus servicios como recepcionista cuando se le comunicó que no había agua corriente, tras lo cual «sin ponerlo en conocimiento del personal de mantenimiento o de la persona responsable del centro ni atendiendo al protocolo existente en la recepción para tales casos, procedió a acceder a la zona del equipo de presión en la planta sótano de la sala de instalaciones, la cual tenía un acceso restringido y estaba reservada para el personal cualificado, y conectó tal equipo, que llevaba paralizado varios meses, lo que dio lugar a que entrara en circulación agua no apta para el consumo humano».

A la mañana siguiente, según la sentencia, el personal de cocina «avisó de que el agua salía algo turbia», siendo entonces descubierto que el equipo de presión había sido activado. El responsable de mantenimiento «paralizó inmediatamente» el equipo e informó a la dirección del centro para que se procediese a suministrar agua embotellada a los residentes, si bien «el agua no apta para el consumo humano ya se encontraba en la red del centro».

Un gabinete de crisis

Tras la celebración de un «gabinete de crisis», según la sentencia, fueron orquestadas toda una serie de medidas y fue alertado el distrito sanitario correspondiente, acordándose además un «protocolo de vigilancia y control por parte del equipo sanitario de los posibles síntomas que pudiese ocasionar el contagio».

Tras varios análisis se confirmó que el agua de los depósitos no era apta para el consumo humano. El plan de choque dio resultado y no hubo ningún tipo de infección ni gastroenteristis por parte de los residentes, personas de avanzada edad y con deficiencias respiratorias, especialmente vulnerables», zanja la sentencia. El trabajador causante de esta situación fue sometido a un despido disciplinario.

Después de que este empleado impugnase, el juzgado de lo Social número diez de Sevilla declaró «procedente» la decisión de la empresa, «ante la negligente actitud» del trabajador; algo que ha confirmado ahora el TSJA, desestimando el recurso de suplicación de la aee