El utrerano Juanlu Galán ha tenido la oportunidad de conocer desde dentro una boda hindú
El utrerano Juanlu Galán ha tenido la oportunidad de conocer desde dentro una boda hindú - Juanlu Galán
SOCIEDAD

El colorido de una boda hindú visto a través de la particular óptica de un cámara utrerano

Juanlu Galán es un especialista en vídeos de bodas que ha recibido un particular encargo para grabar en la India

UtreraActualizado:

Los años en los que de las bodas sólo quedaban un par de álbumes fotográficos con un puñado de imágenes de los novios y una copia de la invitación como recuerdo; han pasado radicalmente a la historia. En la era de la imagen y de las nuevas tecnologías, los reportajes fotográficos y los vídeos de las bodas se han terminado convirtiendo en un auténtico arte, que mejoran cada día decenas de profesionales, que ponen al servicio de los novios su creatividad para que un día tan especial pase a la posteridad de la mejor manera posible.

Es el caso del creador audiovisual utrerano Juanlu Galán, quien entre otros trabajos cuenta con una amplia experiencia en el sector de los vídeos de bodas teniendo la oportunidad de grabar todo tipo de celebraciones, pero ninguna de ellas como la que acaba de disfrutar nada y nada menos que en la India, donde han entrado en contacto con el colorido y el exotismo en estado puro.

«La verdad es que cuando comencé a dedicarme a este mundo, nunca pensé que iba a llegar el momento en el que tuviera la oportunidad de filmar una boda en la India, ha sido una experiencia fantástica», cuenta el utrerano, quien de la mano del famoso fotógrafo de bodas gallego Pepe Faraldo, ha cambiado los tradicionales salones de celebraciones o las clásicas iglesias por el inconfundible olor de la India y los colores inolvidables de esta parte del mundo.

Una ceremonia especial

Juanlu ha dejado su estudio utrerano por unos días para registrar una especial boda entre un gallego y una india, teniendo además la oportunidad de conocer las ceremonias de esta tierra desde dentro, creando casi más un reportaje antropológico que un vídeo de bodas al uso. A través de su cámara, el utrerano tuvo una particular visión de todos los ritos previos que forman parte de una boda de estas características, que se extendió durante nada más y nada menos que tres días y en la que cada ceremonia tiene un significado especial marcado por la cultura milenaria del país.

Una celebración en la que primero llega el momento de realizar numerosos dibujos con henna sobre el cuerpo de la novia, después los invitados se encargan de esparcir cúrcuma sobre el cuerpo del novio, y en la que el cámara utrerano pudo ver algunas similitudes con las bodas al estilo occidental. «Me llamó mucho la atención como a la novia le colocaron con mucho cuidado una serie de pequeños colgantes de metal en las pulseras, para que después ella agitara las manos delante de las solteras y a la que le cayera una pieza significa que es la próxima que se tiene que casar, algo así como lo que ocurre en nuestras bodas cuando la novia lanza el ramo de espaldas», cuenta Juanlu. De igual manera, otro de los momentos que llamaron la atención del utrerano es el instante «en el que le rompieron la camisa al novio».

Según el utrerano «los colores que encuentras en la India son impresionantes»

El objetivo fotográfico de Juanlu Galán ha sido testigo de ceremonias de todas las características y de su creativa mente han salido vídeos dedicados a los novios que incluso han simulado fragmentos de películas de acción, pero en muy pocas ocasiones había tenido la oportunidad de filmar una boda con tanto colorido y tan exótica como la que ha podido presenciar en la India. Y es que se trata de una experiencia que este utrerano nunca olvidará, ya que como él mismo explica «los colores que encuentras en la India son impresionantes, vas por la calle más triste y pobre del mundo, pero todo es color, a pesar de que todo sea pobreza y suciedad. La gente es maravillosa, es un pueblo muy amable».

Un viaje en el que el utrerano ha tenido la oportunidad de compartir asiento en el avión con una «chica de 26 años que se marchaba al sur de la India para hacer meditación durante varios meses, algo que envidié de forma sana, porque ella sí que iba a conocer el país de verdad» y en el que el cámara no dudó en invertir cinco horas de viaje a través de caóticas carreteras para poder estar cerca de una de las más impresionantes maravillas del mundo; el Taj Mahal. «Es un disfrute ver todo esto a través de una cámara, estoy deseando terminar la edición del trabajo para poder contemplarlo», concluye el joven utrerano.