Tribunales
Condenado a dos años de cárcel por los ruidos de su bar de Utrera
La sentencia también recoge una pena de inhabilitación durante tres años para trabajar en hostelería

El dueño de un bar de Utrera ha sido sentenciado a dos años de cárcel por un delito contra el medio ambiente y al pago de una multa de 2.340 euros por las lesiones leves ocasionadas a una familia que vive cerca ... del local donde estaba el establecimiento, que cerró en 2016 tras recibir un aluvión de denuncias vecinales.
La sentencia del juzgado de lo Penal 5 de Sevilla se ha dictado tras el acuerdo alcanzado por las partes que acortó la celebración de la vista oral. El acusado admitió los hechos y la pena propuesta por el fiscal a cambio de una rebaja de la calificación inicial que había hecho el Ministerio Público. Al tratarse de una persona que carecía de antecedentes hasta la fecha, la magistrada juez acordó de manera automática la suspensión de la ejecución de la pena que posibilita que el procesado no entre en la cárcel , siempre y cuando no cometa ningún delito en un periodo de tres años. Además de la pena de prisión y la multa, en concepto de responsabilidad civil, el juzgado le impone el pago de 8.000 mil euros a los afectados, una madre y sus dos hijas menores de edad. El condenado también ha sido inhabilitado para ejercer cualquier actividad relacionada con la hostelería durante tres años.
Según recoge la sentencia a la que ha tenido acceso ABC, entre 2015 y agosto de 2016, el establecimiento que regentaba el acusado, que estaba situado en la calle Álvarez Quintero de Utrera , generó numerosas molestias a los vecinos por los ruidos y las vibraciones que provocaba un bar que no estaba insonorizado.
Hasta las 6 de la mañana
La situación se volvía «insoportable» durante los fines de semana porque el negocio permanecía abierto en horario continuo desde las cinco de la tarde a las seis de la mañana. Todo eso provocó unas cascada de denuncias vecinales que se dirigía a la Policía Local y al Ayuntamiento por los ruidos. Esas denuncias dieron lugar a la apertura de cuatro expedientes sancionadores por infracciones varias como sobrepasar el horario de cierre, no instalar equipos limitadores acústicos o por acoger espectáculos no autorizados como conciertos.
En la madrugada del 8 al 9 de enero de 2016 se realizó una medición de sonido en la vivienda de la denunciante, concretamente en el dormitorio infantil . En ese momento las dos menores afectadas por los ruidos tenían 6 años y 23 meses. El resultado de ese test reveló que se sobrepasaba con creces los límites que marca la norma andaluza contra la contaminación acústica.
La sentencia considera acreditado que los vecinos se vieron sometidos a unas molestias que les afectaron directamente a su salud ya que les alteró la conducta y el descanso por las noches. Una situación de estrés que en el caso de la madre que denunció al hostelero, pudo provocar un proceso de ansiedad que le había obligado a medicarse con ansiolíticos y analgésicos . Con respecto a las dos menores y a otro vecino cuya vivienda colindaba con el bar, la magistrada considera que pudieron sufrir las mismas consecuencias médicas.
Para el pago de la multa y de la responsabilidad civil que supera los 10.000 euros, el juzgado le ha concedido al hostelero un plazo de dos años . En caso de impago de la multa, la sentencia también recoge que al procesado se le podrá imponer un periodo de privación de libertad en función de la parte que no ha satisfecho.
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