La exposición se encuentra en al patio del Ayuntamiento de Utrera hasta finales de julio
La exposición se encuentra en al patio del Ayuntamiento de Utrera hasta finales de julio - A.F.
SOCIEDAD

La magia del camino de Santiago en la mirada de trece mujeres decididas a vencer al cáncer de mama

Utrera acoge una exposición en la que se plasma la experiencia de un grupo de enfermas que hicieron el camino junto a sus médicos

UtreraActualizado:

Es difícil superar la magia que tiene ser capaz de superar el reto personal que supone realizar el camino de Santiago, surcando cualquiera de sus múltiples rutas. Una experiencia única, que los peregrinos difícilmente olvidan a lo largo de su vida. Trece mujeres sevillanas han hecho el más difícil todavía, no solo superaron el reto personal que trae consigo recorrer kilómetros y kilómetros en interminables jornadas, es que además lo han hecho padeciendo cáncer de mama, una extraordinaria iniciativa impulsada por la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Virgen de Valme de Sevilla.

Cuando se ha cumplido justo un año de la consecución de este reto y con el objetivo de que esta iniciativa tenga eco en la sociedad, ha llegado al patio del Ayuntamiento de Utrera una extraordinaria muestra que recoge en 49 fotografías la magia que tuvo ese momento inolvidable, en el que trece mujeres luchadoras no solo le plantaron cara a las fuertes pendientes, a las ampollas en los pies y a las largas caminatas, sino que en cierta manera se plantaron frente a frente ante la enfermedad maldita, diciéndole a los ojos que no estaban dispuestas a claudicar.

La experiencia fue perfectamente documentada por la enfermera de este hospital sevillano Isabel Orta, quien es una enamorada del mundo de la fotografía y a la que le rondaba desde hacía tiempo la idea de hacer un recorrido fotográfico a través del camino de Santiago. «Nunca pensé que de este camino pudiera surgir una exposición, todo fue gracias a la doctora Carmen Delgado, que fue quien me animó a sumarme al grupo, a partir de ahí todo ha sido una aventura», comenta Isabel.

«Cuatro más nueve»

El resultado ha sido la exposición «Cuatro más nueve», que se encuentra en Utrera hasta el 31 de julio, pero que el objetivo es que en próximos meses pueda también verse en localidades como Dos Hermanas, Lebrija o Las Cabezas. Al grupo de las trece mujeres protagonistas se le unieron numerosos profesionales médicos, enfermeros y personal administrativo del Hospital Virgen de Valme, familiares e incluso algunos hombres que en los últimos años han perdido a sus esposas a causa del cáncer de mama.

«El camino fue una experiencia completamente increíble, me encontré con un grupo de personas -la mayoría de ellas eran para mí desconocidas- que me enseñaron ese otro camino de Santiago. Lucharon contra todas las dificultades que se encontraron en las etapas, no oí a ninguna de ellas quejarse en ningún momento del camino, y lo más importante, estoy segura que mi cámara jamás captará mejores sonrisas ni tanta luz en los ojos que los de mis 'niñas rosas'», cuenta la fotógrafa.

Además de la maravillosa experiencia que todo el grupo vivió en tierras gallegas, es indudable que una iniciativa de estas características abre una nueva dimensión en lo relativo a la relación entre los pacientes y los profesionales médicos, que gracias a compartir tan de cerca estos momentos, se convierten en personas indispensables el uno para el otro, creándose lazos muy difíciles de romper. El fomento de los valores humanos en la práctica médica es uno de los objetivos más importantes de esta propuesta, que se ha saldado con un tremendo éxito.

Un camino en el que Santiago de Compostela no era el objetivo más importantes de la experiencia

En esta ocasión, el grupo de medio centenar de personas, eligió explorar una de las modalidades del camino de Santiago más desconocidas para el gran público, ya que decidieron partir de la propia Santiago de Compostela para terminar en la ciudad de Muxía, después de siete etapas, en las que cubrieron la distancia de 122 kilómetros, atravesando municipios como Cee, Fisterra o Negreira. Una camino de una belleza inigualable, que supone en cierta manera uno de los epílogos posibles cuando los peregrinos llegan a Santiago: «El error de mucha gente es creer que el camino es solo llegar a Compostela, el objetivo es el caminar y compartirlo con las personas que llevas a tu lado, la satisfacción solo te la debe dar el conseguir el objetivo marcado», cuenta Isabel.

La experiencia de 2017 se ha vuelto a repetir este año con otro grupo que ha caminado por parajes como Santo Toribio de Liébana o Covadonga, mientras que Isabel ya está inmersa en la preparación de otra aventura, ya que asegura que se va a embarcar en otro proyecto, denominado «Corazones en Camino», impulsado por la también enfermera Margarita Reina -la pionera a la hora de proponer este tipo de experiencias para enfermos crónicos-, que alcanza próximamente su décima edición, y que Isabel también quiere captar a través del objetivo de su cámara fotográfica.