Este artículo podría hablar de cualquiera de los temas que están en vanguardia y que son clave para el sector del comercio y la distribución en España y, como no, en Córdoba:
• Digitalización y omnicanalidad. Vivimos en un mundo de clientes conectados donde cada vez es más difícil diferenciar lo digital de lo físico y donde los avances en estos temas ocurren a una velocidad de vértigo. ¿Cómo logramos que la tecnología sirva para acercarnos más a las personas y no para alejarnos de ellas?
• Sostenibilidad. Tanto a nivel legal como a nivel de exigencia del consumidor, la sostenibilidad es un “must” para quienes quieran continuar en el mercado. Ya no se trata de una opción, sino de una condición imprescindible para competir y ganar la confianza de las nuevas generaciones.
• Inflación y evolución de costes. Con la situación actual y la que se vaticina en materias primas, costes laborales, costes energéticos, transporte, etc., tenemos, y nos viene, un verdadero reto para guardar el equilibrio a nivel de rentabilidad. La agilidad en la gestión y la capacidad de encontrar eficiencias marcarán la diferencia entre sobrevivir y liderar.
• Logística. El comercio digital y los nuevos modelos de negocio han transformado radicalmente la cadena de suministro tradicional y las expectativas del cliente. Hoy, la rapidez, la trazabilidad y la flexibilidad son tan importantes como el producto en sí.
Sin embargo, hay algo que tiene, y siempre tendrá, mucha más relevancia que todo esto y que, además, es la piedra angular para afrontar todos los temas anteriores: las personas.
Córdoba, con sus raíces musulmanas, ha cultivado durante siglos un ADN comercial único: una mezcla de hospitalidad, ingenio y capacidad para leer las necesidades del cliente. Este legado sigue vivo hoy en cada mercado, cada tienda y cada punto de venta de nuestra tierra.
En una tierra donde, desde nuestras raíces, hemos sido comerciantes, el arte de la venta está profundamente arraigado. Ese don para entender a la persona que tenemos delante y ofrecerle lo que, a veces sin saberlo, quiere encontrar.
En Sabor a España lo tenemos claro: nuestro foco son las personas. Un equipo que disfruta de su trabajo en el punto de venta, que comprende los retos de la organización, que actúa desde su bienestar y con la ilusión de cumplir una misión que siente como propia, es capaz de hacer que ocurra “la magia”.
Para nosotros, esto no es un eslogan, es una forma de trabajar. Escuchamos activamente a nuestro equipo, fomentamos la formación continua, reconocemos grandes y pequeños logros, y buscamos que cada persona encuentre un sentido a lo que hace. Creemos que un vendedor motivado no solo vende productos, sino que transmite pasión y crea experiencias memorables. Por eso, invertimos en bienestar, en comunicación abierta y en oportunidades de crecimiento. Esa conexión interna se traduce después en un servicio cercano y auténtico hacia el cliente, porque quien se siente cuidado, cuida mejor.
No podemos olvidar que, en comercio y distribución, aunque lo que se transacciona es un producto, lo que realmente diferencia a una empresa es el servicio y la experiencia que lleva al mercado. Y esta experiencia depende, casi en su totalidad, de quienes la ofrecen.
Ahora bien, alinear a un equipo no es tarea sencilla. Requiere coherencia, comunicación y presencia constante. Significa que cada procedimiento, cada objetivo y cada mensaje debe estar pensado para que las personas que lo ejecutan lo comprendan, lo compartan y lo hagan suyo. Esto exige liderazgo cercano, con capacidad de escuchar y de dar ejemplo, porque la cultura de una organización no se impone: se inspira.
En un negocio de personas que atienden a personas, ¿no es lógico que ellas estén en el centro de todo?
Y cuando decimos personas, no nos referimos solo al cliente, sino también, y sobre todo, a quienes hacen posible que la empresa funcione cada día: los equipos de venta, producción, logística, administración, marketing… Cada uno de ellos es un eslabón esencial en la cadena de valor. Un pedido entregado a tiempo, una sonrisa al atender o un producto perfectamente envasado, son gestos que, sumados, construyen la reputación de la marca.
En Sabor a España creemos que la experiencia del cliente empieza mucho antes de que entre en la tienda. Comienza en la manera en la que tratamos a nuestro propio equipo. Cuando alguien se siente parte de un proyecto, entiende que su trabajo tiene un impacto real, y eso se nota en cada interacción con el cliente. Este es nuestro círculo virtuoso: cuidar a las personas que cuidan de nuestros clientes.
A menudo, se habla de transformación digital, de nuevos canales de venta o de estrategias de marketing disruptivas. Y todo eso es importante, pero ninguna tecnología sustituye la conexión humana. Un algoritmo puede recomendar un producto, pero no puede interpretar una mirada de duda ni ofrecer una palabra de aliento en el momento justo. Esa es la ventaja competitiva más difícil de copiar.
Además, las personas son el motor de la innovación. Son ellas las que detectan oportunidades, las que aportan ideas para mejorar procesos o lanzar nuevos productos. Cuando un equipo se siente escuchado y respaldado, su creatividad florece. Así han surgido muchas de nuestras mejoras y lanzamientos: de una conversación en tienda, de la observación directa de cómo reacciona un cliente ante un nuevo sabor, o de un comentario espontáneo de alguien que trabaja en primera línea.
Por eso, en un contexto en el que todo cambia tan rápido, mantener a las personas en el centro no es solo una cuestión ética o de valores, es también una estrategia empresarial inteligente. Un equipo implicado es más resiliente ante las crisis, más flexible ante los cambios y más comprometido con los resultados.
En definitiva, el comercio no es solo transacción: es relación. Y la relación más valiosa que podemos cultivar es la que tenemos con nuestro propio equipo. Porque cuando las personas sienten que forman parte de algo más grande, se convierten en los mejores embajadores de la marca, dentro y fuera de la empresa.
Personas, personas y más personas. Esa es, y seguirá siendo, la clave de nuestro presente y de nuestro futuro.
