Sanidad en Córdoba: presente, expectativas y futuro desde la visión de la gestión privada

Pablo Fidalgo
Gerente de Clínica El Brillante

Como gerente de Clínica El Brillante, cada día me enfrento al desafío de interpretar un sistema sanitario en constante transformación. En el modelo mixto español, la sanidad pública constituye un pilar esencial y la privada ha ido consolidando un papel complementario y, a día de hoy, imprescindible. Analizar su evolución, las expectativas de los pacientes y las tendencias que marcarán el futuro no es solo un ejercicio de reflexión, sino una responsabilidad de quienes trabajamos para garantizar la mejor asistencia posible.

En el último lustro, la sanidad española, y por ende la de nuestra ciudad, ha vivido una evolución marcada por tres factores: el aumento de la demanda, el envejecimiento poblacional y la transformación digital. El sistema público, pese a ser referente en cobertura universal, ha sufrido tensiones derivadas de la falta de recursos, sobre todo humanos, y de la demora en la atención. Esto ha impulsado a muchos pacientes a recurrir a la sanidad privada, no como alternativa excluyente, sino como complemento que permite reducir tiempos de espera, acceder a especialistas concretos y recibir una atención más personalizada.

En paralelo, las clínicas privadas hemos experimentado un crecimiento notable. Un claro ejemplo es nuestra Clínica El Brillante, donde además de oftalmología ofrecemos ya más de 25 especialidades y servicios médicos para cubrir un cuidado integral de toda la familia, tratando de cumplir con las claras expectativas de nuestros pacientes: agilidad, calidad asistencial, trato humano y tecnología de vanguardia.

La medicina ya no se mide únicamente por el diagnóstico y el tratamiento, sino también por la experiencia que vive el paciente a lo largo de su recorrido asistencial. Los pacientes de hoy son, en gran medida, consumidores informados. El libre y fácil acceso a información lo ha cambiado todo. Consultan fuentes digitales, comparan, opinan y valoran. Quieren tener un papel activo en las decisiones médicas y esperan transparencia en los procesos y en los costes. Este cambio obliga a las clínicas a evolucionar: ya no basta con ofrecer una consulta rápida, sino que debemos construir una relación de confianza a largo plazo.

En mi opinión, la fidelización del paciente en el ámbito sanitario se logra mediante tres pilares:
1. Atención personalizada: cada paciente quiere sentirse único. Escuchar, comprender sus preocupaciones y ofrecer soluciones adaptadas a cada problema, a cada persona, marca la diferencia.
2. Calidad asistencial constante: la excelencia no puede ser puntual, solamente en la bienvenida o en los puestos administrativos; debe estar presente en cada consulta, cada prueba y cada seguimiento.
3. Comunicación clara y continua: mantener al paciente informado, tanto de los avances médicos como de su propio estado de salud, evaluar y gestionar sus expectativas. Todo ello genera seguridad y lealtad.

En Clínica El Brillante hemos aprendido que fidelizar no significa que el paciente vuelva con más frecuencia, sino que piense en nosotros como su referente de confianza cuando lo necesite, y que nos recomiende a familiares y amigos, porque no nos engañemos, la medicina en Córdoba sigue siendo muy “referencial”.

La competencia en el sector sanitario privado es cada vez mayor. Más concretamente en Córdoba, hemos vivido notables mejoras en los hospitales privados y el desembarco de grandes grupos sanitarios que invierten en ampliar su cartera de servicios, en tecnología puntera y en estrategias de marketing. Esto, lejos de ser una amenaza, constituye un motor de mejora. La competencia obliga a elevar estándares y a innovar en la forma de atender a las personas.

La relación entre la sanidad pública y la privada, a menudo presentada en clave de rivalidad, debe entenderse como complementaria. La pública garantiza la universalidad y la cobertura básica, mientras que la privada aporta flexibilidad, rapidez y, en muchos casos, especialización. En épocas de gran presión, como ocurrió durante la pandemia, se evidenció la necesidad de colaboración estrecha entre ambos sistemas. Ese es, sin duda, el camino a seguir: sumar esfuerzos en lugar de duplicarlos.

Nosotros entendemos que el futuro de la sanidad privada pasa por una inversión decidida en tres frentes fundamentales: •Invertir en Infraestructuras y equipamiento para disponer de instalaciones modernas y accesibles es clave para ofrecer un servicio de excelencia.
•Cuidado del capital humano: ningún avance tecnológico sustituirá al valor de un médico o de una enfermera motivados y bien formados. La inversión en formación continua y en condiciones laborales adecuadas será el mayor activo del futuro.
•Una apuesta decidida en Tecnología y digitalización es quizá, la más difícil. La telemedicina, la historia clínica electrónica compartida, la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico y el análisis de datos son ya realidades que transforman la práctica médica. Crecer con ellas no es opcional, sino imprescindible.

Desde Clínica El Brillante apostamos por todo ello, con la incorporación de nuestra especialidad referencia de Oftalmología al grupo Miranza, que compartiendo visión y valores, nos dota de un músculo y capacidad de crecimiento ilimitado. O las mejoras en nuestras instalaciones para permitir la integración constante de nuevas especialidades y servicios, añadiendo a las más tradicionales en medicina, algunas de las que han experimentado un mayor crecimiento en su demanda social en los últimos años:
• Salud mental: la pandemia puso de relieve una demanda latente. Ansiedad, depresión y estrés requieren respuestas rápidas y cualificadas, contando en nuestra clínica con un grupo de profesionales de la Psiquiatría y Psicología.
• Medicina estética y cirugía plástica: impulsada por un cambio cultural que valora la apariencia ligada a la salud y el bienestar personal, siendo esto último la prioridad para nuestros profesionales médico estéticos y cirujanos.
• Traumatología y rehabilitación: con una población envejecida y más activa, las lesiones y tratamientos de movilidad han aumentado considerablemente. La unidad de Rehabilitación y terapia del dolor, que se ha incorporado recientemente a las ya existentes en traumatología o medicina regenerativa son claves en este sentido.
• Ginecología y fertilidad: el retraso en la edad de maternidad y los avances científicos han incrementado la demanda de tratamientos de reproducción asistida y nos han impulsado a agregarlos a nuestra cartera a través del Instituto Cordobés de Fertilidad, Icofer.

Todas estas áreas reflejan un paciente más exigente, más consciente de la importancia de cuidar su salud, tanto física como mental, y dispuesto a invertir en ello.

Como gestor de una clínica privada, creo firmemente que el futuro pasa por un sector sanitario colaborativo, que combine la solidez del sistema público con la capacidad de respuesta y la especialización del privado y cada vez más orientado hacia la prevención y el cuidado integral, con un modelo centrado en el paciente. Esto supondrá pasar de un enfoque reactivo (curar la enfermedad) a uno proactivo (anticiparse, educar y acompañar en estilos de vida saludables).

Si logramos orientar la inversión hacia la tecnología, la calidad humana y la prevención, no solo atenderemos mejor a quienes nos necesitan hoy, sino que construiremos un sistema preparado para las próximas generaciones.