Manolo Velázquez, agachado, el segundo por la derecha
Manolo Velázquez, agachado, el segundo por la derecha

Muere el mítico Manolo Velázquez a los 72 años

Miembro del Real Madrid «yeyé», conquistó una Copa de Europa, seis Ligas y tres Copas

T. GONZÁLEZ-MARTÍN
Actualizado:

Cuando hablabas con él sentías su elegancia. Era la esencia de su vida, dentro y fuera del fútbol. Siempre con chaqueta, corbata y pañuelo a juego, representaba perfectamente lo que era el Real Madrid. La palabra acertada en el momento oportuno. Ni una risa de menos, ni una mueca de más. Si gastaba una broma tenía gusto. Te recibía en su preciosa casa como si fuera tuya, campechano, pero con ese toque de clase que marcaba su devenir y el de su esposa. Siempre en su sitio, Manolo Velázquez, «Manolo» para sus compañeros, fue un futbolista de clase que se formó en la cantera del club para triunfar al más alto nivel. En 1958 entró a jugar en los juveniles, en la vieja ciudad deportiva, con quince años. Cedido al Rayo y al Málaga para que curtiera durante tres temporadas, en 1965 volvió para militar en el primer equipo. Y triunfó desde su estreno. Se convirtió en el director de juego del moderno Real Madrid que tomaba el testigo de Di Stéfano, Puskas y Santamaría.

Velázquez era el relevo natural de Pancho. Su calidad, inteligencia y visión de juego le permitían dar pases de cuarenta de metros y realizar cambios de juego que alimentaban de centros precisos a Gento, Amancio y Pirri, que subía al remate.

Listo, Miguel Muñoz hizo una transición tranquila, a lo largo de un año, para sustituir al «diez» húngaro. Y en la campaña 1965-66 ya tenía su nuevo equipo planificado, con Amancio, Pirri, Zoco, Sanchís, De Felipe y «Manolo» como cerebro de la columna vertebral. Este Real Madrid joven conquistó la sexta Copa de Europa en 1966, después de cinco años de intentos del club. Velázquez, Pirri y la nueva hornada se consagró.

Comenzó así una larga era de éxitos que no continuó a escala internacional, pero sí a nivel nacional. Mientras el Manchester de Best frenaba a los blancos en 1969, nadie pudo detener en España al conjunto de Miguel Muñoz. Velázquez celebró seis Ligas y tres Copas entre 1967 y 1976.

Jugador de clase, con paredes a Gento y Pirri que rompían los cerrojos, en 1970 se enfrentó a Bernabéu y al club porque no estaba de acuerdo con la aplicación del derecho de retención existente en el fútbol español, que le exigía continuar en el Real Madrid con un aumento de sueldo del diez por ciento, sin la posibilidad de quedar libre.

Portó el «diez» con la autoridad que exigía el Real Madrid. Sucesor de Rial y de Puskas en ese puesto, disputó 394 partidos y marcó 76 goles. Recibió su encuentro de homenaje el 24 de agosto de 1977. Su hijo Víctor hizo el saque de honor. Y su padre definió lo que es el Real Madrid. «Saber que dejas buenos amigos es más importante que hacer la mejor jugada de toda tu vida». Lo dijo delante de Pirri, Juanito, Stielike, Benito, García Remón y Del Bosque, a quien entregó su camiseta como digno sucesor del «diez». También tenía razón.