Mujeres en Almonte haciendo flores para los arcos de la Venida de la Virgen que se producirá el 19 de agosto de este año
Mujeres en Almonte haciendo flores para los arcos de la Venida de la Virgen que se producirá el 19 de agosto de este año - M. A. Jiménez

El Rocío 2019Empieza la cuenta atrás para la Venida de la Virgen del Rocío

La procesión de la Romería 2019 marca un periodo de preparativos para la próxima gran cita rociera: el traslado de la Virgen a la Villa de Almonte

AlmonteActualizado:

Cuando en algún momento del día de hoy los almonteños decidan devolver a su Patrona a su blanco balcón de la marisma, el sentimiento de infinita nostalgia que suele barrer una aldea hasta ese instante frenética de devoción y hermandad no será el mismo que en una romería cualquiera. No se parecerá ni un ápice. Es cierto que los peregrinos pondrán rumbo a sus hogares. Embalarán los trastos y se echarán a los caminos de nuevo, pero al pasar por el Santuario, la despedida no será tan dolorosa. No llevará impregnada esa incertidumbre que se clava en el corazón de los romeros al pensar que un año les separa del consuelo infinito de Su mirada. Podrán volver a encontrarse con Ella en tan sólo dos meses. Concretamente, el próximo 19 de agosto, cuando la tarde alivie la canícula agosteña y la aldea vuelva a bullir con las celebraciones del Rocío Chico.

En ese momento, los almonteños volverán a por su Madre, la prepararán concienzudamente para que los rigores del traslado no afecten a la venerada talla y enfilarán el camino de Los Llanos en un trayecto que conmueve y asombra por constituir una nueva muestra de devoción religiosa sin parangón y por las impactantes imágenes que arrojará una madrugada de duro camino entre el polvo y la más absoluta oscuridad.

Cuando el alba gane su batalla diaria, con el primer rayo de luz, las hermanas camaristas descubrirán el rostro de María Santísima del Rocío en el altar bellamente adornado que Almonte conserva en El Chaparral a pesar de que sólo se utilice una vez cada siete años. Un océano de tiempo. Sonarán salvas de escopeta, se desatará la emoción que muchos han estado guardando todos esos años y la Divina Pastora recorrerá las calles de su pueblo.

Nueve meses

La Virgen estará en Almonte y ahí se quedará nueve meses. Un periodo cargado de simbolismo, gratitud y plegarias, las que le dedicarán cada día todo el que pase por la puerta de la Parroquia de la Asunción y sienta la llamada de la Blanca Paloma y todo el que, por la noche, se encierre en la iglesia para hacerle la guardia. Privilegiadas noches en vela con su Patrona, aunque al día siguiente espere una jornada de duro trabajo.

Hasta Almonte llegarán las hermandades en sus peregrinaciones extraordinarias y también muchos miles de peregrinos, cada vez más, porque la Venida de la Virgen a Almonte, como todo lo que tiene que ver con la devoción rociera, ha trascendido su dimensión localpara convertirse en un acontecimiento universal y multitudinario. No en vano, esta tradición le ha valido ya la concesión de dos Años Jubilares por parte de la Santa Sede, el último, inaugurado el pasado sábado, que permite ganar el Jubileo tanto en el Santuario del Rocío como en la Parroquia de la Asunción de Almonte.

Ya en la edición anterior, la de 2012, la cantidad de peregrinos que acompañó a la Virgen en el camino hacia la Villa superó con creces las previsiones de la Matriz y el Ayuntamiento.

Las calles estarán decoradas con arcos forrados con papel de seda

Al llegar a Almonte, los peregrinos encontrarán una muestra de arte y tradición absolutamente deslumbrantes. Las calles estarán decoradas con arcos forrados con papel de seda, romero y un cielo de flores blancas de papel que las mujeres almonteñas llevan preparando prácticamente desde que la Virgen se va siete años antes. Organizadas por calles, emplean su tiempo libre en esta costumbre que se esfuerzan por conservar a toda costa y que supone un ejercicio de convivencia y participación ciudadana en pos de un objetivo común.

Dos semanas antes de la Romería de 2020, la Virgen, con su atavío de Reina, procesionará por las calles de Almonte antes de regresar a la aldea, donde permanecerá otros siete años, espacio de tiempo que se instauró a mediados del siglo pasado, ya que antes la Virgen era trasladada a Almonte cuando había necesidad de que intercediera por el pueblo o bien como muestra de acción de gracias.

La procesión seguirá un itinerario profusamente adornado, especialmente la plaza Virgen del Rocío, que para esta Venida estrenará una catedral efímera diseñada con nuevos materiales, más resistentes y seguros. Tendrá más de 20 metros en su punto más alto, conservará la estética habitual, con vidrieras e iluminación nocturna, y como ya ha ocurrido en anteriores ediciones, se erigirá como un importante atractivo turístico y cultural para el municipio de Almonte.