Presidente de la Hermandad Matriz
Santiago Padilla: «Hay que asumir que habrá un traslado distinto de la Virgen del Rocío»
A una semana de Pentecostés, pide prudencia al mundo rociero en el anhelo de recuperar en 2022 una romería que admite será diferente

Llegó al cargo en 2019 y no ha vivido todavía una romería como presidente de la Hermandad Matriz. Ante su segundo Pentecostés «diferente» cuenta cómo ha vivido este período crítico y las dudas que plantea el futuro incierto que proyecta la pademia.
La antítesis a ... la convivencia rociera es el aislamiento que implica una pandemia. ¿Cómo lo sufre?
La pandemia ha dinamitado los cauces habituales y normales de expresión, de manifestación, de relación de los rocieros, pero la onda expansiva que ha generado no ha podido silenciar a las hermandades y a las asociaciones. Al contrario. Creo que ahora estamos mejor preparados que al principio para afrontar una situación como ésta. Las redes sociales lo reflejan. Ojalá no se repita en muchísimos años y nadie tenga que tirar de los guiones que nosotros a trompicones hemos tenido que ir escribiendo para salvar esta situación tan difícil.
¿Qué impacto en lo económico ha tenido la pandemia para la Hermandad Matriz?
La economía de la hermandad se ha venido a un tercio de lo que era en un año. Y eso porque hemos conseguido algo que no se hacía hace muchos años que es buscar patrocinadores que nos han ayudado a realizar proyectos. Especialmente en el ámbito de la caridad.
¿La otra cara de la crisis cómo ha llegado a la Matriz?
De forma muy notable. Hay mucha más gente que acude a pedir ayuda, que contacta con nuestra delegada de Caridad pidiendo auxilio para cuestiones básicas como poder comer. Gracias a la generosidad del pueblo de Almonte y los rocieros hemos podido mantener esta labor.
En cuanto a la devoción, ¿se nota el impacto de la pandemia?
Es pronto para evaluar qué efecto va tener en la devoción. La experiencia que tenemos de otros acontecimientos pasados es que normalmente esto ayuda a acercar a gente que a lo mejor estaba más distante. El mundo que teníamos antes de la pandemia era un poco virtual en el sentido de que no necesitábamos a Dios para nada, lo creíamos todo resuelto, y todo esto a mucha gente le está dando que pensar. Hemos tocado el dolor muy de cerca, porque rara es la familia que no ha perdido a alguien cercano. Creo que eso hace replantearnos las cosas serias de la vida.
¿Cómo lo ha vivido?
He conocido historias de rocieros muy queridos en sus hermandades que ya no están. Cuando esto pase vamos a echar de menos a mucha gente. Otros han estado al borde de la muerte. Hay un chaval de Coria relativamente joven que estuvo bastantes meses y cuando salió de la UCI fue un acontecimiento. Me ha tocado mucho el fallecimiento de Juan del Río, el arzobispo castrense que pocos días antes de enfermar y morir en poco tiempo nos había enviado sus dos últimas publicaciones. Creo que es una pérdida muy importante para los devotos del Rocío. Muchas personas con otras enfermedades han venido durante la pandemia para pedir a la Virgen y aunque en este período no se ha podido tocar el manto hemos hecho lo posible porque se llevaran una estampa de la Virgen pasada por el manto, como consuelo en este clima de penumbra que lo ha llenado todo.
A la Virgen no le han faltado flores en todo este tiempo...
No le han faltado flores. Abrimos la posibilidad de que los devotos colaboraran y desde entonces la hermandad no ha tenido que pagar ni una sola puesta de flores. Tenemos peticiones para poner flores hasta septiembre. Ha sido una respuesta apabullante de Almonte y fuera de Almonte.
Segundo año sin romería, pero estamos a una semana de celebrar un Pentecostés diferente ¿Cómo será?
Tenemos que ser muy prudentes en el mensaje. No podemos hacer creer a la gente que esto está ya arreglado y que este año podemos venir todos los que queramos a celebrar Pentecostés en Almonte. La situación pandémica aquí ha estado y está mal todavía. Y eso nos ha complicado muchísimo los preparativos que teníamos. Hay una luz de esperanza a diferencia del año pasado, pues las puertas de la Iglesia van a estar abiertas y se va a poder visitar a la Virgen durante todos los días de Pentecostés. Pero quiero hacer un llamamiento a la prudencia de todos para que esas visitas se escalonen lo más posible, antes durante y después de Pentecostés, que las personas que no están inmunizadas deben ser especialmente observadoras de las medidas de seguridad. Vamos a contar un año más con el apoyo de la televisión y se hará llegar a través de las redes todas las celebraciones, el Rosario y el Pontifical que se celebrará en el Chaparral con todas las medidas de seguridad y asistencia previa inscripción. Las filiales están participando en la novena que empezó el viernes y en la que cantan artistas locales. Requiebros cantará el Rosario y Senderos se unen para componer una misa para la ocasión que se estrenará el domingo en el Pontifical.
¿Le preocupa la afluencia de personas el próximo fin de semana a la aldea, aunque no esté la Virgen ni se celebre la romería?
Tengo que volver a apelar a la prudencia, sobre todo a los rocieros que están apegados y vinculados a las hermandades. Tenemos que tener cuidado con la imagen que demos de la aldea en este Pentecostés. Sin la Virgen en el Rocío no tiene sentido celebrar allí nada que se parezca a la Romería. Pediría respeto y mucha prudencia a la hora de pasar el Rocío en la aldea.
¿La Virgen va a permanecer en el paso después de Pentecostés?
Sí. Ha estado bastante tiempo sin estar en las andas procesionales, no lo estuvo el año pasado en esta fecha porque estábamos trabajando en ellas. La idea es que esté así un tiempo prudencial. La gente que tenía ganas de verla así.
La pregunta que se hacen todos los rocieros es si este año será posible el traslado de la Virgen a la aldea.
Con los datos que tenemos ahora mismo es difícil dar una respuesta certera. Tenemos que pensar en un escenario en el que tengamos seguridad sanitaria para poder hacerlo. Ahora no lo tenemos. Creo que debemos pensar en un traslado distinto a los que hemos conocido de aquí para atrás. No puede ser ahora un traslado multitudinario como los últimos que hemos conocido. La situación no aconseja a que aquí se junten miles de personas para trasladar a la Virgen y por lo tanto habrá que buscar los medios, el momento y las circunstancias para que se haga de una manera más íntima, más recogida y no pongamos en riesgo todo el esfuerzo que hemos hecho en este año y pico de pandemia.
¿Es posible que sea un traslado súbito sin comunicarlo al pueblo?
No está decidido. Pero lo que tenemos claro es que ni tenemos las circunstancias en este momento ni podemos congregar a una multitud porque no lo permitirían las autoridades sanitarias. Hay que buscar una solución alternativa.
¿La Virgen debe volver cuanto antes a su Santuario?
Sí, el sitio natural de la Virgen es su Santuario en El Rocío. La Venida es solo para nueve meses. En el ánimo de todos está que vuelva cuanto antes, cuando las condiciones sanitarias lo permitan.
¿La pandemia cambiará los usos y costumbres del Rocío, del camino, de la romería, de la procesión, las peregrinaciones... asuntos algunos que estaban en plena revisión antes?
Tiempo no ha habido para pensar mucho estas cosas. Hemos estado apagando fuegos. Me cuesta pensar que muchas cosas cambien de como las hemos conocido, como la procesión de la Virgen. Del resto, habrá que ir viendo la evolución de la enfermedad. Pensar que la Romería de 2022 va a ser igual que la de 2019 me cuesta pensarlo. Nos queda un camino de conocimiento de la enfermedad, del efecto e inmunidad de las vacunas, de la evolución de nuevas cepas… hay muchas incógnitas todavía como para pensar que podremos en un año celebrar una romería de la forma que lo hicimos en 2019. Necesitamos tiempo para asimilar cómo nos va a afectar.
¿Después de la pandemia El Rocío atraerá a más gente o habrá un retraimiento precisamente por todo lo ocurrido?
Va a depender de las secuelas, entre ellas la económica. Está todo por ver. Habrá gente que al principio tendrá recelo a volver hasta ver cómo evoluciona todo. Sí quiero pensar que cuando esto se normalice un poco va a venir mucha gente a ver a la Virgen. Ahí sí tenemos una posibilidad de crecimiento muy grande a lo largo de los 365 días del año, pero en cuanto a la romería y las concentraciones habrá que ver cómo se comportan, porque hemos estado sometidos a una psicosis de aislamientos. El factor psicológico no es desdeñable a la hora de hacer este análisis, puede haber miedo a las multitudes.
¿El final de la pandemia merecerá un gran acto de Acción de Gracias del mundo rociero?
Sin duda. Lo que pasa es que tampoco veo que ese momento esté cercano.
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