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Los alimentos ultraprocesados elevan el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte

Dos estudios reclaman políticas que limiten la proporción de alimentos ultraprocesados en la dieta y promuevan el consumo de alimentos no procesados o mínimamente procesados para mejorar la salud pública mundial

MadridActualizado:

Dos grandes estudios europeos publicados en la revista «BMJ» confirman la asociación que existe entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte. Los autores de los dos trabajos, aunque dicen que se necesita más trabajo para comprender mejor estos efectos, y que todavía no se ha establecido un vínculo directo (causal), apuestan por implementar políticas que promuevan el consumo de alimentos frescos o mínimamente procesados en lugar de alimentos altamente procesados.

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas a partir de ingredientes refinados (azúcar, almidones, aceites vegetales, sal) o sintetizados (grasas trans, proteína hidrolizada, aditivos), y no contienen ningún alimento entero reconocible. Si un producto tiene más de cinco ingredientes, probablemente sea ultraprocesado. Algunos ejemplos son: los refrescos azucarados, embutidos, postres lácteos azucarados, galletas, bollería industrial o los cereales para el desayuno. Se caracterizan por subaja calidad nutricional, conveniencia (están listos para consumir en cualquier momento, sin necesidad de preparación), disponibilidad (el entorno favorece su consumo) e hiper-palatabilidad (son extremadamente sabrosos). Además, desplazan el consumo de alimentos beneficiosos y se alejan de los patrones alimentarios verdaderamente saludables como la Dieta Mediterránea tradicional y en muchos países representan alrededor del 25-60% de la ingesta diaria de energía.

Los alimentos ultraprocesados se caracterizan por su baja calidad nutricional, conveniencia disponibilidad e hiper-palatabilidad

Estudios anteriores han relacionado estos alimentos con mayores riesgos de obesidad, presión arterial alta, colesterol alto y algunos tipos de cáncer, pero la evidencia firme aún es escasa.

El primer estudio, realizado por el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición CIBEROBN en cerca de 20.000 voluntarios de la cohorte Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) concluye que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados (más de cuatro porciones diarias) se asocia con un 62% de riesgo mayor para todas las causas de mortalidad. Por cada ración adicional, el riesgo aumenta un 18%.

CIBER
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El estudio, dirigido por Miguel A. Martínez-González, es una gran cohorte prospectiva de graduados universitarios de toda España. En este caso en particular, se estudió durante 15 años (1999-2014) a un total de 19.899 voluntarios (12.113 mujeres y 7.786 hombres) registrando su consumo de alimentos y bebidas, según la clasificación NOVA, a través de un cuestionario de frecuencia.

Se produjeron 335 muertes durante una media de seguimiento de 10 años y se llegó a la siguiente evidencia: ingerir más de cuatro raciones diarias de alimentos ultraprocesados incrementa el riesgo de mortalidad relativamente en un 62%; y cada ración adicional supone un 18% más de riesgo, independientemente de otras causas de mortalidad.

El estudio SUN del CIBEROBN concluye que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados (más de cuatro porciones diarias) se asocia con un 62% de riesgo mayor para todas las causas de mortalidad

«Estudios previos del Proyecto SUN, también dirigidos por el mismo equipo del CIBEROBN ya habían encontrado en los ultraprocesados el origen de numerosos problemas de salud cardiometabólicos, como un aumento de riesgo de sobrepeso e incuso depresión», señala Maira Bes-Rastrollo, investigadora senior de este trabajo.

En el otro estudio, investigadores con sede en Francia y Brasil evaluaron las posibles asociaciones entre los alimentos ultraprocesados y el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (afecciones que afectan el suministro de sangre al corazón y al cerebro).

Sus hallazgos se basan en 105.159 adultos franceses (21% hombres, 79% mujeres) con una edad media de 43 años que completaron seis cuestionarios dietéticos de 24 horas para medir la ingesta habitual de 3.300 alimentos diferentes, como parte de Estudio NutriNet-Santé.

Los resultados mostraron que un aumento absoluto del 10% en la proporción de alimentos ultraprocesados en la dieta se asoció con tasas significativamente más altas de enfermedad cardiovascular general, coronaria y cerebrovascular (aumento del 12%, 13% y 11% respectivamente).

El consejo dietético es relativamente sencillo: comer menos alimentos ultraprocesados y más no procesados o mínimamente procesados

Cuando se analizó el consumo de alimentos procesados mínimamente o sin procesar, los investigadores encontraron una asociación significativa entre estos y los riesgos más bajos de todas las enfermedades reportadas.

Ambos estudios son observacionales, por lo que no pueden establecer la causalidad, y existe la posibilidad de que algunos de los riesgos observados puedan deberse a otros factores no valorados. Sin embargo, los dos han tenido en cuenta los factores de riesgo conocidos relacionados con el estilo de vida y los marcadores de la calidad de la dieta, y los hallazgos respaldan otras investigaciones que relacionan los alimentos ultraprocesados con la mala salud.

Por ello, los investigadores reclaman las políticas que limiten la proporción de alimentos ultraprocesados en la dieta y promuevan el consumo de alimentos no procesados o mínimamente procesados para mejorar la salud pública mundial.

En un editorial, investigadores de la Universidad Deakin (Australia) subrayan que el consejo dietético es relativamente sencillo: comer menos alimentos ultraprocesados y más no procesados o mínimamente procesados.

El Estudio NutriNet-Santé muestra que un aumento absoluto del 10% en la proporción de alimentos ultraprocesados en la dieta se asoció con tasas significativamente más altas de enfermedad cardiovascular general, coronaria y cerebrovascular

En su opinión, en el futuro se deberían explorar las asociaciones entre los alimentos ultraprocesados y los daños a la salud en diferentes poblaciones de todo el mundo, y examinar cómo se producen los daños.

Mientras tanto, añade, los responsables de la formulación de políticas «deberían desviar sus prioridades de la reformulación de alimentos, que corre el riesgo de posicionar los alimentos ultraprocesados como una solución para los problemas dietéticos, hacia un mayor énfasis en la promoción de la disponibilidad, la asequibilidad y la accesibilidad de los alimentos no procesados o mínimamente procesados».