El doctor Nils Bergman es uno de los grandes defensores del piel con piel
El doctor Nils Bergman es uno de los grandes defensores del piel con piel - ABC

Así deberían ser las primeras horas de vida de un bebé, según el neonatólogo Nils Bergman

El reconocido neotatólogo sueco destaca la importancia de no separar a madre y bebé durante las primeras horas tras el nacimiento

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Hace no tanto, en los hospitales, separar a los bebés de las madres al nacer era una práctica normalizada. Pero en los últimos años, cada vez más centros sanitarios favorecen el piel con piel, y nadie duda de sus beneficios. La evidencia científica existente refuerza la idea de que las madres y los bebés deben mantenerse en contacto físico cercano desde el nacimiento y comenzar así a establecer una conexión emocional.

El doctor sueco Nils Bergman, especialista en neurociencia perinatal y uno de los grandes divulgadores del método canguro y de las bondades del piel con piel, explica que hay que comenzar colocando al bebé sobre la barriga de la madre, cubriéndolo y secándolo con una toalla caliente y sin cortar el cordón umbilical hasta más tarde.

Cuando el recién nacido esté seco, hay que colocarlo sobre el pecho de la madre, manteniéndolo cubierto con otra toalla precalentada. «A partir de ahí no hay que molestarlos y hay que alentar a la madre a observar al bebé, hablándole o cantándole si quiere», aconseja.

Durante la siguiente hora, el bebé empezará a amamantarse sobre el pecho. Si no es así, la madre, añade Bergman, debe extraerse el calostro y dárselo al bebé. «Esto debe hacerse antes de los 60 minutos. Hay un buen suministro de calostro antes, pero nada después de esa hora», afirma. Después de la primera hora, el bebé debería dormir con la madre para, cuando se despierte, volver a mamar.

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Concluye el experto que la madre y el bebé nunca deben estar solos, así que cuando la madre no pueda, debe ser el padre el que realice el contacto piel con piel con el bebé hasta que la madre pueda continuarlo.

Aunque la importancia del piel con piel entre madre y bebé tras el parto tiene una sólida evidencia científica, el doctor Bergman considera que en la actualidad la separación sigue siendo tan normal que no se asume «ningún daño» con ella. «Podemos demostrar que evitar la separación es mejor, pero la sociedad no puede creer que esto signifique que la separación sea perjudicial», afirma.

Bergman, que participará el próximo 5 de junio en Madrid junto a la psiquiatra Ibone Olza en el seminario Neurociencia y Epigenética del nacimiento, organizado por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, considera que muchos profesionales sanitarios que atienden el parto aún no son conscientes de la importancia de no separar a madre y bebé durante las primeras horas tras el nacimiento, aunque reconoce que cada vez hay más consciencia. «El problema es que existe un retraso entre el conocimiento y la práctica porque los sistemas sanitarios son muy lentos para implementar los nuevos conocimientos. Por eso diría que el mayor problema en este momento no es el conocimiento, sino los sistemas que impiden que los profesionales hagan buenas prácticas», afirma.

Según el doctor Nils Bergman, en la transición fisiológica del bebé a la vida extrauterina se llevan a cabo «varios procesos críticos». El contacto de la madre con el bebé, señala el experto, regula activamente estos procesos de la misma forma en que la separación los interrumpe. «Al mismo tiempo se realizan conexiones cerebrales emocionales a partir de los primeros 1.000 segundos de vida. Una vez más, la separación evita que se hagan tales conexiones. Cuanto antes permitamos que se realicen, más fuertes y seguras serán las conexiones», explica.

Beneficios para la madre y el bebé

El efecto del piel con piel en ese sentido es igual de importante en los grandes prematuros. En la actualidad, Bergman está desarrollando un estudio multicéntrico en cinco países que pretende demostrar que el método canguro también salva vidas en prematuros de hasta 26 semanas, lo que supondría una revolución en la atención a los bebés.

«Ya hay dos ensayos controlados aleatorios sobre este tema que incluyeron a bebés prematuros grandes, de entre 1.200 y 2.200 gramos uno (2004), y de entre 1.500 y 2.500 gramos otro (2015), que han demostrado que cuanto más pequeños son los bebés, más inestables están en la incubadora. Es la biología de los bebés nacidos a término: la madre es el "regulador" de la transición a la vida extrauterina y la salud posterior. La separación de los bebés es potencialmente dañina, porque la autorregulación dispara los niveles de cortisol, que son estresantes y pueden disminuir la capacidad de recuperación de los bebés», advierte el neonatólogo sueco.

A corto plazo, el mayor problema que provoca la ausencia de piel con piel, aclara el doctor, es una mayor dificultad en el establecimiento de una lactancia materna óptima, que requiere de una «profunda conexión emocional» entre el bebé y la madre. «Hay mucha información errónea acerca de esto, con fuerzas poderosas tratando de persuadir a las madres de que no importa», apunta. En su opinión, sin embargo, el establecimiento de la lactancia materna «importa profundamente para la salud a corto plazo y para la salud física a largo plazo, para la inteligencia emocional y social, e incluso para un mayor coeficiente intelectual y para el ingreso en la adultez».

En paralelo, a estos beneficios para el recién nacido, Bergman sostiene que también se producen una serie de procesos de plasticidad neuronal en la madre, que le otorgan a ésta una mayor resistencia emocional e, incluso, una mejor salud en la vejez. «Más que nada una buena lactancia facilita que el hecho de ser madre sea más natural, fácil y agradable», argumenta.